Cinque Terre

Walter Beller Taboada

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Percepción mata realidad; o cómo no ser aspiracionista

Conversación escuchada en un sitio de clase media dedicado al embellecimiento de las personas:

– ¿Fuiste a votar?

-Tenía que trabajar. Mmmm.

-Yo sí fui. Sentí que tenía que apoyar al presidente

-… …

-Es que el presidente es como nosotros…

-¿¿ ¿?

– Yo trabajé muchos años en el gobierno. No sabes lo que me gustó que a los funcionarios les bajaran el sueldo.

– ¡Ah…!

– Tú no tienes idea. Cuando esos señores subían al elevador donde yo trabajé, ni te miraban…te ignoraban. Siempre tan perfumados, con sus trajes caros, su lenguaje elevado. ¡Ni qué pensar que nos hablaran! Solo te daban órdenes… Muy creídos… López Obrador es lo contrario. ¿Te fijas cómo se viste? ¿Ves cómo habla? Él habla como nosotros… Nos conoce.

– No tengo tiempo para ver la tele. En las noches llego muy cansada… Los noticieros me aburren: puras malas noticias, que si sigue el Covid, que si aumentó la gasolina, que si hubo un incendio, que si mataron a fulano o zultano, que si…

– Los que fueron mis jefes… o más bien, los jefes de mis jefes tenían a sus hijos en escuelas privadas… Bueno, el hijo de López Obrador va a una escuela privada, pero no muy cara, la verdad. ¿Y qué me dices de su esposa? Ella es preparada, es escritora, ¿sabes? No como las anteriores, puras apretadas.

– ¿Y qué onda con los otros hijos del señor…?

– El presidente viaja en aviones de línea… Lástima que yo no viajo en avión… ¿Te imaginas si me lo encontrara subiendo en un avión…? No, ¡bueno!

– Neta, no me entero de esas cosas. Ya sabes voy a dejar temprano al niño a la casa de mi mamá. Vengo al salón, abro y estoy todo el día. Aquí como, la señora de la esquina tiene un puesto de…

– López Obrador es muuuy sencillo. Ayuda a los pobres… Yo ya no…, estoy jubilada por el ISSSTE… Pero mi prima, que tiene un par de chamacos, bueno, ni tan chamacos, reciben su dinerito. No será mucho, pero todo ayuda. Además, mi prima recibe dinero por ser madre soltera; ya sabes, ¡la pobre!

– Ayer se nos inundó aquí afuera. No podíamos salir. La lluvia estaba redura. Y para colmo a la mitad de la calle hay un bache que…bueno, lleva un año así, y con el agua no se ve. Los coches se amuelan y…

– En la casilla donde me tocó para votar, había gente de todo. Unas señoras muy arregladas, como si fueran de fiesta… ¡¡¡pus si era domingo…!!! Y, ya sabes, iban con sus celulares de colores, con sus lentes para el sol, muy acá, y, ya sabes, con ropa de marca, con tapabocas de colores brillantes. Eso sí, los de la casilla muy atentos. Hasta que hace algo bueno el INE. En mi casilla perdió Morena. Ya sabes, la gente rica que no entiende al presidente. ¡Hasta se levantaron temprano…! ¡¡En domingo!! Les urgía sacar a la delegada…que no lo hizo tan mal, pero como es de Morena, pues…

– Hace días asaltaron a mi hermano mayor en la combi. Es la tercera vez. En la primera le dieron sus golpes y le pusieron la pistola en la cara. Le volvieron a robar el celular. Pero ahora no le hicieron nada. Dice mi hermano que el ladrón hasta les dio las gracias cuando se bajó… ¿A dónde vamos a llegar! Para colmo anda buscando chamba, anda muy amolado. Yo le ayudo con algo, por su familia, pero el negocio ha bajado mucho, ya no sacamos el mes.

– Yo estoy convencida que los medios de comunicación, la prensa, cambian todo lo que pasa en el país. Son puras mentiras. Nadie dice la verdad. Yo por eso no los leo, no les creo nada. Antes también decían mentiras, pero para beneficio de los que gobernaban. El presidente sí respeta la libertad. Pero lo atacan…

– Mi hermano chico tenía un negocito. No le iba mal. Pero hace como tres meses llegaron los malandros y le exigieron que pagara “derecho de piso”. Al principio les pagó, como hacen todos los de su zona. Pero luego ya no le alcanzó y tuvo que cerrar. Mi compadre perdió su empleo: la empresa donde trabajaba no aguantó el cierre por el Covid. Tuvo que sacar a sus hijos de la prepa privada y ahora andan buscando en las del gobierno.

– Bueno, mi chula, nos vemos. Fue un gusto platicar contigo.

Las explicaciones místicas pasan por profundas.
En realidad, les falta mucho para ser siquiera superficiales.
F. Nietzsche, La Gaya ciencia, #126.

Decenas de ciudadanos aún escriben en las redes sociales sus historias de superación personal. La mayoría coincide en relatos similares. Padres y madres esforzados, de bajos niveles educativos y económicos, entregados al trabajo duro, para conseguir un raquítico patrimonio, pero el suficiente para que sus hijos e hijas asistieran a la prepa y luego a la universidad. Los hijos se empeñaron, estudiaron, dedicaron horas para aprender, sacaron como pudieron los recursos para los materiales, los libros, las maquetas, el test de laboratorio, y finalmente obtuvieron un título. Todos concuerdan: nadie les regaló nada. Ni a sus padres ni a ellos. Mera cultura del esfuerzo. Somos muchos los que nos identificamos con esas historias. Todos somos esa clase media.

¿Quién no recuerda la expresión: “que te mantenga el gobierno”? Frase dedicada a quienes no querían hacer esfuerzos por salir adelante en la vida por sí mismos.

Al menos desde el general Cárdenas, el gobierno convirtió a una parte de la población en los menesterosos de la nación. Darles pescado en lugar del aprendizaje para valerse por sí mismos y saltar del atraso.

Una anécdota. Cuando el ingeniero Heberto Castillo hacía campaña por le PMT en el Estado de Morelos, para alcanzar la postulación a la presidencia de la República, los campesinos buscaron a Lázaro Cárdenas del Río para reclamarle que Heberto hablaba “en contra del gobierno”. Le decían: el gobierno nos da los materiales indispensables para la cosecha, semillas, y nos compra nuestros productos. El PRI, al menos desde la época de Miguel Alemán, se instauró como la más grande agencia de colación de empleos. Por supuesto, empleos improductivos. Creó la burocracia. Max Weber señalaba que el único objetivo de la burocracia es reproducirse a sí misma. A ello contribuyó el PRI.

ACAPULCO, GUERRERO, 16ENERO2021.- FOTO: CARLOS ALBERTO CARBAJAL/CUARTOSCURO.COM

El gobierno de la autonombrada 4T sigue esas dos líneas. Por un lado, el control clientelar de una parte de la población mediante dádivas, con el fin de intentar garantizar su lealtad al gobierno. Por otro lado, la estabilidad de los sectores bajos de la burocracia y la compresión de sueldos y prestaciones de la burocracia media. Me contaba un amigo que una prima suya labora en un puesto alto en la Secretaría de la Función Pública y acude cada día con su propia laptop para hacer las gestiones que tiene encomendadas, y además comparte su computadora personal con otros tres compañeros. Lo sorprendente es que lo hace con auténtico entusiasmo, creyendo que con ello habrá de contribuir “a la transformación del país”. Un ejemplo palpable de la dialéctica del Amo y Esclavo de Hegel.

En tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador insistió en que las personas de clases medias son “aspiracionistas sin escrúpulos morales”. Ha expresado con gesto de enojo: “Sí, sí, sí, hay un sector de la clase media que siempre ha sido así, muy individualista, que le da la espalda al prójimo, aspiracionista, que lo que quiere es ser como los de arriba y encaramarse lo más que se pueda, sin escrúpulos morales de ninguna índole; son partidarios de que ‘el que no transa, no avanza’. Es increíble cómo apoyan a gobiernos corruptos, increíble”, sentenció.

Aunque esas proclamas tienen una intencionalidad política, la descalificación de López Obrador corresponde a una esfera moral, religiosa. ¿Qué pide en el fondo? Lo que el cristianismo viene proclamando durante siglos: la resignación, la humildad, la aceptación de una condición de pobreza, la esperanza de un premio en el trasmundo (según la expresión de Nietzsche). Por esos sus empeños fallidos de “moralizar a la sociedad”. Sus Guías son textos de frases moralinas, que están llenas de lugares comunes, y son productos por completo ajenos a la función de un Estado laico. ¿Quién le dice que no lo haga? ¿Quién le dice que gobierna mal? ¿Quién le dice que polarizar a los mexicanos no es bueno para el presente y futuro del país?

Pero como político mantiene una doble moral: preserva los negocios, la corrupción de los miembros de su gabinete y sus cercanos, mientras que al “pueblo bueno” le pide estancamiento y conformismo. Así, no se entiende para qué hacer las “100 universidades”. En pocas palabras, con una mano crea la narrativa de “no robar, no mentir”; y con la otra mano, hace todo lo contrario, o al menos tolera que otros lo hagan por él.

Lema de Maquiavelo: que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. O al menos hacerle al tío lolo e ignorar deliberadamente lo que pasa en el entorno cercano.

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