Joyeria de plata mexicana para cautivar
Cinque Terre

Javier Solórzano

Pensar globalmente y actuar localmente

Madrid, España.- En la COP 25, Conferencia de las Partes sobre cambio climático que se celebra en esta ciudad, no sólo tiene en su agenda los innumerables problemas acerca del futuro de la humanidad, también está en la mesa la forma en que nos organizamos y se gobierna.

Uno de los grandes temas tiene que ver con lo que los gobiernos prometen y que en muchos casos no terminan por cumplir. La mediática y muy interesante Greta Thunberg, no hay duda que hoy es un referente del tema, repite una y otra vez que la clave para el cambio y para el futuro está en que cada uno de nosotros asuma sus responsabilidades y haga lo que debe hacer.

En el terreno de las demandas de Greta está el papel que los gobiernos deben asumir. En términos globales Europa y China han asumido compromisos que, sin duda, pueden ser el punto de partida para pensar en cambios que dentro de 10 años puedan colocar al planeta bajo otra dinámica.

EU, más bien Donald Trump, está siendo uno de los grandes diques para que el mundo asuma en su conjunto sus nuevas responsabilidades. Mientras que el presidente se muestra sistemáticamente reacio al reconocimiento del cambio climático, paradójicamente innumerables ciudadanos de su país se han ido convirtiendo en parte de la conciencia de la inaplazable transformación.

Madrid ha acogido la COP 25 que originalmente correspondía a Chile. Bajo las condiciones en que está el país no había manera de que fuera sede de la reunión. Chile sigue en vilo e incluso una de sus grandes pasiones que es el futbol ha tenido que cancelar la liga porque no hay condiciones para que se jueguen los partidos.

Cada juego podía terminar por ser una manifestación política en contra del gobierno de Sebastián Piñera. No quedó de otra que terminar con el futbol y con muchas otras actividades importantes en la vida de los chilenos.

La COP 25 le ha cambiado un poco la cara a Madrid. El inestable gobierno de Pedro Sánchez tomó la estafeta ante la muy delicada situación del país andino. Lo único que pidió el gobierno chileno fue que presidiera la reunión la cual ha terminado por ser coorganizada por España y Chile.

Lo más importante de lo que se ha discutido hasta ahora tiene que ver con reconocer que si no cambiamos las actuales condiciones de vida vamos a acabar con el planeta. No es una consigna ni arenga es una realidad. La información de los científicos e investigadores del mundo muestra que si no cambiamos nuestras formas de vida, lo que incluye muchos de nuestros hábitos, el planeta va a sufrir un colapso de tal envergadura que podría transformar nuestras vidas al tiempo de colapsarlas; hay que pensar globalmente y actuar localmente.

Lo que durante años se veía como si fuera un exceso declarativo, acompañado de un tremendismo y amarillismo, hoy es una realidad. El cambio climático se ha convertido en uno de los elementos más delicados y graves para la humanidad. Nos hemos venido acabando lo que tenemos y mucho de lo que hemos hecho no hay manera de que podamos recuperarlo.

Uno de los elementos más alentadores es la toma de conciencia de las nuevas generaciones. Las marchas de protesta en Madrid han sido encabezadas por gente joven. La emblemática Greta Thunberg se ha convertido en un referente por su discurso, pero también por ser una mujer joven consciente, lo cual la ha convertido en un ideal aspiracional de muchos jóvenes en el mundo. Su presencia en las marchas ha sido abrumadora por más que ella y sus padres han intentado mantenerla con un perfil discreto.

Pensar hoy en el planeta es pensar y prepararse para el futuro. Muchos de los diagnósticos que se han presentado en Madrid tienen que ver con un futuro que ya nos alcanzó.

Hoy se trata de pensar globalmente y actuar localmente.

RESQUICIOS.

Ahora resulta que le tenemos que agradecer a Trump con bombo y platillo que haya postergado su decisión de considerar al narcotráfico como terrorismo, con todo lo que esto implica; hoy en ésas andamos.


Este artículo fue publicado en La Razón el 9 de diciembre de 2019, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

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