Cinque Terre

Martin F. Mendoza

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Periodista. Corresponsal de etcétera en Estados Unidos

Penn, Del Castillo y las preguntas correctas

Muchas preguntas, algunas con respuesta, otras ni de cerca con ella, así como una serie de falsos debates es lo que nos está dejando hasta hoy el sainete protagonizado por el trío de celebridades, a saber: ‘Chapo’ Guzmán, Kate del Castillo y Sean Penn.


Dice Penn que “su artículo falló” en términos de atraer la atención y provocar una discusión acerca de la fallida “Guerra contra las drogas” de Estados Unidos. ¿Y qué esperaba? Su aventura, periodísticamente de la mayor pobreza, y que no arrojó absolutamente nada relevante ni en información ni mucho menos en análisis, no tuvo que ver, no hizo nada, por ese supuesto objetivo.


Lo digo coincidiendo en que la War on Drugs ha sido y es una colección de buenos deseos, en el mejor de los casos, y un despliegue de hipocresía, ineficiencia y una buena dosis de corrupción incluida, en el peor y más probable de ellos.


Sin embargo, Penn ya maniobró y apostó a quedar como el políticamente tontuelo radical que siempre ha sido y no como alguien que buscara “algo más” en una relación con el Chapo. Claro, mejor inocente, que sinvergüenza.


¿Es Sean Penn un periodista? Falso debate. ¿Hizo periodismo en esta ocasión? Falso debate e irrelevante. ¿Está en su derecho de hacerlo? Falso debate, por supuesto que sí está. ¿Qué buscaba al hacerlo (digo, aparte de la autopromoción típica de los izquierdosos Hollywoodenses)?


Solo él y Dios lo saben, pero ya tiene su coartada y parece que le funcionará. Es lo menos que puede hacer después de haberse dejado engatusar de esa fea manera –todo apunta hacia ello- por Del Castillo. Lo rescatable de la entrevista a Penn en “60 Minutes” es su afirmación de que los periodistas no tienen “licencia de periodistas”, como para acusarlo a él de no serlo.


La ironía al respecto es que me tocó escuchar a una de esas presentadoras de programas basura de Univision reaccionar y mandarle decir a Penn que si gustaba le mostraba “su título de periodista de la Universidad de Boston”. Mi reflexión: ¡Caray! ¿Y con esos títulos eso es todo lo que pueden hacer? ¿Programas idiotizantes y contaminantes como los de espectáculos en Univision?


En cuanto a la actriz mexicana-estadounidense, la cosa no se ve tan sencilla como fingir demencia “a la Penn”. Lo que ha salido a relucir hasta hoy es contundente, innegable, y no se presta a distintas interpretaciones. La única a la que se puede aludir es: dinero.


El dinero de Joaquín Guzmán como fuente de financiamiento para proyectos empresariales de la actriz: una tequilera, una película, claro, totalmente a modo para Guzmán, etc. O sea, se nota al menos la intención de operar con recursos de procedencia ilícita, para ponerlo en términos jurídicos en México.


Esa parecía ser la aspiración de Del Castillo, de acuerdo a los diálogos interceptados y grabados por el gobierno mexicano. El interés de Guzmán podría estar en el lavado de dinero, aunque para ello el narcotráfico ya tiene a su disposición grandes y seguras estructuras financieras, como él mismo lo dijo en “la entrevista”.


Más bien su fascinación parecía estar en la misma artista como mujer. ¿Esto último es ilegal o inmoral? Falso debate, de nuevo. El problema es que de ahí, de una relación personal íntima, es sumamente fácil que surjan otras acciones, ilegales y por supuesto inmorales, cuando ésta se da entre personalidades a las que poco les importan los marcos legales y/o éticos.


 


¿Pagará el precio Del Castillo de acuerdo a la ley si se encuentran suficientes elementos para ello? Lo dudo mucho, ni al norte, mucho menos al sur de la frontera. El pecado de México es la negociación política de la justicia y la herramienta para ello es “no hacer muchas olas”.


Ello a contrapelo de lo que ríos de locura en los medios ya comienzan a proclamar: Que esto es una persecución del gobierno, que Kate Del Castillo es una “valiente opositora de la represión en México” y no sé cuantas sandeces más. Del Castillo ya demostró que es una mujer de ambiciones ilimitadas, sin el menor pudor o vergüenza que la detenga para conseguir sus objetivos.


¿Sabe algo del gobierno, o del gobierno en relación al narco o a Guzmán? Pudiera ser; si lo sabe que lo diga, y entonces ya veríamos. Ella como publirrelacionista del Chapo, lo mismo que algunos periodistas mexicanos como sus publirrelacionistas, está metiendo de nuevo a una sociedad desinformada en ese juego de “especular sobre la especulación”. ¡Como si la corrupción en México fuera novedad!


Me gustarían más algunos valientes que hablaran de la corrupción en Estados Unidos. Ahí es donde figuras como Penn pudieran ser de gran utilidad si fueran sinceros, honestos. Comento todo esto con los elementos existentes hasta hoy y que están más que claros, por supuesto la historia puede dar un giro brusco y entonces tendríamos que ver.


Obtener respuestas en estos temas es muy difícil, es imposible cuando ni siquiera se tienen las preguntas correctas.



Este artículo fue publicado en Tucso.com el 21 de Enero de 2016, agradecemos a Martin F. Mendoza su autorización para publicarlo en nuestra página

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