Cinque Terre

Rubén Cortés

Periodista y narrador. Director General de La Razón

Peña… a pesar de todo y todos

Enrique Peña mantuvo ayer a su partido como primera fuerza de la Cámara de Diputados y, con sus aliados, consiguió la mayoría simple. Es decir, el deseo de los ciudadanos es que concluya la instrumentación de las 11 reformas que consiguió en tres años.

Las elecciones intermedias refrendaron el apoyo al partido del Presidente, con entre 29.87 y 30.85 por ciento de los diputados.

Esto, junto con los de sus aliados (Partido Verde, con 7.15-7.55 por ciento, y Panal, 3.88-4.14 por ciento), da al Presidente un segundo impulso en su gestión porque, además, entre el 30 y 40 por ciento de los mexicanos respalda lo que hace desde Los Pinos.

Pero el resultado de los comicios de ayer es un golpe que difícilmente podrán asimilar los detractores de Peña, porque ningún Presidente ha recibido un bombardeo de críticas de parte de intelectuales, periodistas, ciudadanos comunes y las redes sociales, no sólo a su gestión, sino a su persona.

Porque, además, ésta es la primera vez desde 1997 que el partido del Presidente gana las elecciones intermedias. Todo a pesar de que desde el 26 de septiembre pasado Peña vivió un calvario de magnitudes tan grandes como ninguno de sus antecesores:

-Primero, un alcalde del PRD, José Luis Abarca (promovido por AMLO ciertamente), ordenó en Iguala (a sus policías municipales y al cártel del narcotráfico de su esposa) la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.

-Después fue difundida la compra, por parte de su esposa, de una casa en Las Lomas con estacionamiento subterráneo, alberca, habitaciones para cada miembro de la familia, y jardines, diseñada por el arquitecto Miguel Ángel Aragonés.

-Siguió la divulgación de que el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, también había comprado una casa en Malinalco, en 7.5 millones de pesos y una extensión de mil 500 metros cuadrados.

-Continuó la andanada con dos supuestas casas del secretario de Gobernación, Miguel Osorio, quien desactivó el tema muy rápido con dos líneas: “Ninguno de estos inmuebles son míos, ni de mi esposa, ni de alguno de mis familiares”.

-Pero no cesó: Reuters aseguró hace una semana que el Presidente incluyó información incorrecta en su declaración de bienes: un terreno que reportó como donación de su padre, mismo que, aseguró erróneamente la agencia, en realidad fue comprado por 11.2 millones de pesos.

Dicha publicidad negativa habría destruido a otro que no fuera Peña, quien ahora hasta tiene mejores condiciones para continuar, pues México crece por arriba de la economía mundial, con 2.1 por ciento.

Pero el gran mensaje de ayer fue el siguiente: no es la estridencia de las redes sociales lo que manda en democracia.

Es la mayoría silenciosa.


Este artículo fue publicado en La Razón el 08 de Junio de 2015, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página

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