Cinque Terre

Julián Andrade

Escritor y periodista.

Pegasus: vivito y coleando

Más allá del escándalo por el espionaje y de los alcances que pudiera tener, lo cierto es que el sistema Pegasus sigue instalado en la Unidad de Investigaciones Cibernéticas y Operaciones Tecnológicas de la Fiscalía General de la República (FGR).

Desde 2017 el INAI solicitó a la entonces Procuraduría General de la República (PGR) datos sobre la utilización del programa de espionaje. Respondieron lo usual, que no podían decir nada al respecto, porque estaba en curso una indagatoria.

En febrero de 2019 el INAI solicitó a la FGR la desinstalación del sistema Pagasus, el método que utilizarían para lograrlo y las pruebas del cumplimiento.

La respuesta consistió en señalar que se implementarían los protocolos que fueran necesarios para proteger datos personales y que para ello se había instruido a las distintas instancias que tomaran las providencias del caso.

Pero se explicó que “no es posible establecer medidas o técnicas de desinstalación del software Pegasus, porque ello vulneraría las acuciosas indagatorias que lleva a cabo, desde hace años, la Fiscalía que se encarga de la protección a los periodistas.

Por lo que se desprende de la información pública, que puede ser consultada en el portal del INAI, no queda claro que la amenaza del espionaje con Pegasus haya sido conjurada, porque nadie ha dicho que se suspendió su utilización.

Varios pueden ser los motivos de que esto ocurra, e inclusive que tenga utilidad en el combate a la delincuencia, pero inquieta que las cosas se tomen con tanta calma en un asunto que es un escándalo de alcance internacional.

Es evidente, por otra parte, que las investigaciones forenses de un sistema como Pagasus deben ser muy complicadas, pero es absurdo que todo se haya prolongado de esta manera y que volvió a la agenda porque diversos medios de comunicación dieron a conocer el alcance de las intervenciones telefónicas en todo el mundo y no porque el gobierno o la FGR lo hayan decidido por voluntad propia.

Esto es, en el gobierno se dicen indignados, pero en el fondo sabían lo que estaba ocurriendo.

Por ello es central conocer si Pegasus ha dejado de funcionar alguna vez o con pretexto de indagatorias abiertas al infinito se sigue recurriendo a sus capacidades.

Entre los misterios interesantes del expediente, se encuentra la Comisión Nacional del Agua, sí la Conagua. Estoy convencido que sería de mucho interés conocer para qué diablos necesitaban un sistema de espionaje y, sobre todo, para qué lo utilizaron. La Secretaria de Hacienda, el Sistema de Protección Federal, la Policía Federal, el Instituto de Migración, el órgano de Readaptación Social, y por supuesto la FGR harían bien en hacer los propio.

Quizá parte de los esfuerzos para terminar con malas prácticas, sería la de urgir a la FGR para que haga su trabajo y deje de estar pastoreando el tema, en la espera que la sucesión de escándalos a los que ya nos vemos acostumbrando, sepulte el que tienen que ver con Pegasus.

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