Cinque Terre

Arouet

Un patito de chocolate feo, ¿símbolo del racismo?

Uno es feo, qué se le va a hacer. Y ni con la bonita canción “Nanga ti feo” se puede remediar nada. ¿Qué me queda? Lo mismo que a millones de feos: lustrar el corazón presentarse con buenos sentimientos y hacer ojitos dormilones así como Topo Gigio aunque más bien parezcamos la rata planchadora que por planchar su falda se quemó la cola; quienes tienen más de cuarenta años saben a qué me refiero, pero quienes no los tienen podrán imaginar a un feo chupando limón y luego al limón haciendo caras agridulces por haber estado en esa boca. Bueno, pues todo esto viene a colación porque hoy se informó, y esto es en serio, que una cadena de tiendas en Gran Bretaña retiró de sus estantes tres patitos de chocolate, uno llamado “Esponja”, otro “Crujiente” y otro “Feo”, sí, “El patito feo” es el de chocolate oscuro, y la cadena decidió retirarlos porque muchos usuarios de Twitter dijeron que eso era racismo e hicieron el reclamo tendencia y toda la cosa. El caso es que legiones de feos podrían tener la esperanza de ser vistos con otros ojos, acaso no sólo con la compasión (me refiero a la conocida frase “pero qué feo es este cabrón, pobre, y encima de todo le gustan las bonitas”) sino porque podrían significar una belleza alternativa. No está mal la cosa, “El patito feo irrumpe como una belleza alternativa”; yo, por mi parte, me quedo con los patitos de chocolate negro, los feos pues, y tal vez, como se dijera en mi muy lejana infancia: “El pato voló, la pata también, y allá entre los juncos, se vieron después”.

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