Cinque Terre

Alberto Monroy

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Parecía tragedia en video, luego fue fake news, y al final era ardid para burlar la ley

Parecía tragedia, luego fue fake news y, al final, era ardid para burlar la ley

Hace unos siete días se viralizó un video en el que, al parecer , un muchacho sufre un terrible accidente mientras intenta tomarse una selfie a un lado de la vía cuando arriba un tren. El video es impactante pero no sangriento, lo que le permite ser publicado prácticamente en todas partes, y explota hasta dominar las redes en pocas horas.

El vídeo del joven R. Shiva Kumar en la estación de Hyderabad, en la India, se volvió así el centro de una tormenta mediática típica de las redes sociales, pero esta historia tiene una rueda de tuerca extra muy original, e irónica…

Se trata de una ensalada con ingredientes a granel como las “mentiras, datos falsos e historias inventadas”, nos dice Pepo Jiménez @kurioso, periodista que siguió el caso a fondo para vozpopuli, y del que gloso in extenso.

No se sabe desde dónde llega la grabación a las redes, probablemente vía mensajería de alguno de los compañeros de R. Shiva Kumar, pero nadie ha localizado ninguna cuenta personal del protagonista, o estas han sido borradas después de su publicación.

Medios de todo el mundo publicaron el video pero aportaron muy pocos datos de contexto: La BBC, El País, The DailyMail Los detalles ‘extras’ inventados que acompañan estas series, llamadas en redes pintorescamente como el ‘tren del mame’, no se hicieron esperar; que el joven sufrió daños graves, a veces en la cabeza, otras en la espalda, etc.

Pero la periodista del Telugu News Channel, de la misma ciudad donde ocurrieron los hechos, Nellutla Kavitha publica en Twitter pruebas de que el vídeo es un montaje, apenas tres días desde que el vídeo se hiciese viral.

Este tipo Shiva y sus amigos, relata Nellutla, crearon el video falso del accidente de tren MMTS, engañaron a la gente (…) Este tipo trabaja en un gimnasio en Madapur como instructor general; obtuve esta información de mi compañero de equipo que va a ese gimnasio; ahora el tipo está en fuga”.

El protagonista, junto con sus amigos, sale en otro video negando el accidente, mientras ríen por su travesura, y parece que todo ha terminado ahí. “Puede observarse con meridiana claridad cómo el individuo es el mismo en los dos vídeos y hasta lleva la misma pulsera de cuero en ambas situaciones. Y tan solo 3 días después del accidente no tiene ni un solo rasguño”, agrega Pepo Jiménez.

El Times of India, el periódico más importante del país, publica la versión del video falso a lo que le siguen otros outlets locales pero ningún medio foráneo, hasta que knowyourmeme.com (una de las páginas más respetables de Internet para clasificar memes y fakes) le da al video su entrada confirmando que es un montaje del joven R. Shiva Kumar.

Hasta ahí esto pintaba para ser una historia más, como tantas otras en el pasado, de un engaño por fake y descubrimiento tardío del timo; como el bebé raptado por un águila, obra de CGi puesta en redes por un estudiante como una mera travesura:

Pero los intensos nunca se rinden; cuando el tren del mame ha llegado a la estación, las inercias prosiguen en cenáculos (como abadías modernas): los sitios de marcadores sociales y agregadores de noticias, donde los usuarios dejan enlaces a contenidos web y votan a favor o en contra de ellos, haciendo que se decanten las historias mediante validación concéntrica.

En Reddit, el agregador de contenidos más grande del mundo, los usuarios más especializados discuten y analizan este, como todo tipo de temas. Son incansables y persistentes. Es un universo aparte (como los ‘comments’ en Youtube), sólo los más osados se meten a esas peligrosas selvas.

Los enfocados en seguimientos e investigaciones de videos virales como este ya tenían varios días con centenares de especialistas gráficos escudriñando hasta el último píxel del video, buscando el ‘truco’, cuando la noticia de que era fake vino a complicar todo, pues parecía genuino.

“Había algo que no cuadraba. El vídeo parecía absolutamente real. Varios especialistas analizaron las posibilidades: que el tren fuera más despacio y el golpe fuera mínimo, que se hubieran grabado dos escenas y montados con un chroma, que fuera otra persona… ¿De verdad era una manipulación?”, comentaba Pepo Jiménez.

Ninguna posibilidad de trucado pudo ser comprobada; el chroma es imposible porque la sombra del individuo sobre el tren es perfecta; la velocidad tampoco, porque los movimientos son naturales, hasta el pelo del protagonista se mueve antes del impacto por la presión del aire que desplaza el tren.

Si es un CGI es obra de los mejores profesionales del mundo y no parece que este joven que va un gimnasio y que publica un vídeo de escasa resolución tenga los medios y equipos necesarios para realizar esta superproducción.

La clave que ayuda a descubrir el misterio la revelaron varios compañeros del protagonista del video en los comentarios de Facebook de los grandes medios. El vídeo es real, pero fue grabado hace unos meses, no días. El accidente no ocurrió el 24 de enero, sino unos meses antes; el video con sus amigos sí es reciente, también es real, cuando ya estaba recuperado de las heridas. Ambos videos son reales

¡Shiva Kumar publicó el segundo video para intentar evitar la cárcel! Resulta que desde 1989, en la India hay una ley que multa con mil rupias o hasta seis meses de prisión a los que se hacen selfies esperando la llegada de un tren.

Sí, hasta ese punto han tenido que llegar las autoridades por los accidentes que la moda provoca. 15 personas murieron en 2014 intentando hacerse una selfie con un tren de fondo; 39 en 2015 y 73 en 2016, según la BBC.

R. Shiva Kumar seguramente pretendía librarse de la multa o la cárcel mediante un alambicado plan, una vez que el vídeo se volvió viral; por eso publicó el segundo confesando que todo fue una travesura (y por eso Nellutla decía en su tuit que el tipo estaba “en fuga”). Por cierto, en ningún momento se hizo pública prueba alguna que certificase la manipulación del video, ni las herramientas usadas para ello.

La moraleja de esta historia es muy deprimente; el periodismo (y las redes sociales del brazo) se tragan (nos tragamos) prácticamente todo lo que nos ponen enfrente; y no nos damos ningún tiempo para verificar, investigar, poner en duda y contexto.

Pero son las mismas fuerzas desatadas por las redes (globalidad y acceso) las que al final, nos permiten dilucidar la veracidad de los productos que consumimos: aportamos información, analizamos, ponemos en contexto, ayudamos a construir una veracidad integral y comprehensiva… Pero todo es post festum, cuando el niño ya está en el pozo.

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