Cinque Terre

Javier Solórzano

Oigan la voz del Azteca

La radio se ha movido de otra manera. Se ha definido por lo general bajo criterios de libertad, democracia y pluralidad. La televisión ha sido más cerrada por su estrecha relación, cerca de lo simbiótico, con el Gobierno.

El candidato de Morena desde siempre ha tenido una relación cuidadosa con los grandes medios. Por más que argumente que lo tratan mal o no le dan espacios, está claro que en los últimos años ha tenido coberturas y tiempo en radio y televisión, por lo cual no debiera tener motivos para quejarse.

La relación de López Obrador con los medios ha ido cambiando. Ya tiene un buen tiempo que las cosas son diferentes. Desde hace varios años es él quien marca la pauta y determina el cómo y con quién, incluso decide ante la opinión pública, y sobre todo ante sus fervorosos seguidores, cuáles son los medios buenos y cuáles los malos.

Mientras lo trataban críticamente, sus opiniones eran bravas y severas en contra de ellos, ahora que hay romance todo se mueve y se ve bajo otras condiciones, el pasado pareciera que ya se fue y más ahora que está colocado en la inminencia del triunfo.

Los dueños de los medios lo saben y quieren ser de nuevo parte fundamental de esta nueva ecuación. Han entendido que todo indica que el futuro es de López Obrador y que tienen que buscar mecanismos de entendimiento y comunicación.

Saben que estar con el nuevo gobierno es la posibilidad de extender las relaciones que han tenido a lo largo de muchos, con todo lo que esto implica.

Éste será uno de los grandes retos de López Obrador, en caso de que gane. La relación entre los gobiernos y los medios de comunicación es de suyo compleja y tiene un historial marcado más por los oscuros que por los claros. Se han servido mutuamente.

En los últimos años esta relación se incrementó y fortaleció aún más. Se evadió en el Congreso durante varios años la posibilidad de cambiar el orden de las cosas. La aprobación de la Ley de Publicidad Oficial no resolvió algunos de los temas sensibles y delicados de la relación gobierno-medios. Sigue siendo un enigma el porqué Morena se sumó a la votación para que se aprobara, sería lamentable que su decisión tuviera que ver con la forma en la que están imaginando su futuro en el poder.

La tersa relación que ha mantenido durante mucho tiempo con TVAzteca, hoy en pleno apogeo, es la prueba de beneficios mutuos y también de intereses comunes. No sólo se trata de la integración de Esteban Moctezuma en el equipo de López Obrador.

La sagaz y atrevida decisión del tabasqueño de cerrar su campaña en el Estadio Azteca, se suma a sus nuevos entendimientos y alianzas, aunque pague la renta del local.

Hace semanas le alertamos que si López Obrador estuviera cerca de ganar, en el juego de conveniencias mutuas se iban entender. Hace rato andan en ello.

RESQUICIOS.

Así nos lo dijo ayer Javier Oliva, profesor investigador de la UNAM: Fue muy importante que los marinos agredidos en Ciudad Guzmán no hayan usado sus armas en medio de los golpes, empujones e insultos que recibieron. Fue una provocación que afortunadamente no pasó a mayores por la sensibilidad y profesionalismo de los marinos.

Lo sucedido tiene su origen en la sobreexposición de las Fuerzas Armadas, ya son 20 años los que llevan cumpliendo funciones que no les competen. También se debe a una reacción por parte del CJNG ante la detención de la esposa del líder del cártel. Una razón es profunda y la otra tiene que ver con lo coyuntural.

Este tipo de desafíos van en aumento. Vienen escenarios muy complicados. Por un lado está lo que pueda pasar de aquí al 1 de julio, por el otro lado hay que considerar que hay mucho tiempo, puede darse un muy riesgoso vacío entre la elección y la toma de posesión del presidente electo, son cinco meses.


Este artículo fue publicado en La Razón el 7 de junio  de 2018, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

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