Cinque Terre

Tere Vale

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Oda a la ignorancia

“Las clases medias y altas y las personas con maestría y doctorado son muy difíciles de convencer porque tienen actitudes egoístas y aspiracionistas”.

“Lamento la inmoralidad y falta de ética de los medios convencionales de información y el sometimiento al poder económico de los intelectuales orgánicos, porque al vivir colmados de atenciones y privilegios estaban cooptados por el régimen”.

“Un integrante de clase media, alta incluso con licenciatura, maestría, doctorado, está muy difícil de convencer porque trata de triunfar a toda costa, salir adelante, ser muy egoístas, pero eso sí…van a la iglesia todos los domingos o a los templos y se confiesan y comulgan para dejar el marcador en cero”.

Hasta aquí parte de las desconcertantes palabras pronunciadas por el presidente de los mexicanos el 11 de junio del año 2021 en una más de sus conferencias de prensa, mal llamadas “mañaneras”. Pronunciamientos lamentables. ¡Qué fuerte!

Aunque trato de evitarlo, en cuidado de mis migrañas y úlceras gástricas, no puedo dejar de recordar un episodio lamentable en la historia de España cuando, en 1936, un militar, José Millán-Astray desafió e increpó al filósofo y escritor Miguel de Unamuno en la Universidad de Salamanca, al espetarle: ¡Mueran los intelectuales! ¡Muera la inteligencia! y ¡Viva la muerte! Así de terribles se pusieron en esos tiempos las cosas, entre golpes militares y los preámbulos de la dolorosa guerra civil española. La polarización que se vivió en aquel momento terminó en sangre y dolor para miles y miles de españoles.

Pero, por lo visto, los humanos, que nos creemos la gran cosa, nos tropezamos siempre con la misma piedra y el mito del eterno retorno de Eliade o el día de la marmota (como ustedes prefieran) se repite una y otra vez y periódicamente en nuestras sociedades. Solo una pequeña cantidad de hombres construyen una nueva historia, los demás están o estamos condenados a repetirla una y otra vez.

La división entre buenos y malos (dependiendo solo de que acaten o no sus designios), la descalificación diaria a los medios, a la educación, a los deseos de superación, a la ciencia, a la cultura, al estudio, a la mismísima movilidad social y la condena implícita y explícita del presidente a la pobreza para millones de mexicanos es insultante, lamentable y, por si fuera poco, peligrosa. Estas polarizaciones nunca han terminado bien.

Los pobres son clientelas, los ricos enemigos y estorbos para su proyecto que consiste fundamentalmente en acumular más y más poder en sus manos.

Sería interesante que el presidente supiera o se informara de que el crecimiento y desarrollo de las clases medias necesariamente produce una disminución de la desigualdad y sociedades menos divididas, más homogéneas y con una economía mejor para todos. ¿Habrá alguien que trate al menos de comentárselo? Desgraciadamente creo que al Sr. López el tema no le resulta interesante, no conviene a sus intereses y nadie se atreverá a contradecir sus exabruptos y explicárselo. Terrible.

Por lo pronto, el ambiente de encono y violencia entre ciudadanos que se ha ido generando a partir de la llegada de AMLO al poder, nos hace atisbar un momento especialmente delicado para la democracia y la paz en México. Hagamos un esfuerzo todos por que no muera o desfallezca la libertad ni la inteligencia.

Como dijo Unamuno ante tanta estupidez: “venceréis, pero no convenceréis”.

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