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Gerardo Flores Ramírez

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El autor es economista y fiel seguidor de Pumas. Ex senador de la República

No se puede ocultar la mala prospectiva para Pemex

El miércoles 14 de octubre, el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, compareció ante las comisiones de energía y de infraestructura de la Cámara de Diputados con motivo de lo que se denomina la glosa del informe, en este caso, del segundo informe del presidente López Obrador. Desde el inicio de su intervención quedó claro que lejos de informar objetivamente a los diputados, les iba a proporcionar una interpretación muy subjetiva sobre el desempeño reciente de Pemex. Por ejemplo, habían transcurrido apenas 8 escasos minutos -de los 80 minutos que los diputados le concedieron de manera graciosa para que les proporcionara la información relevante sobre Pemex durante el segundo año de gobierno-, cuando hablaba sobre la proyección de la producción de petróleo para diciembre de este año, momento en el que aprovechó para señalar con vehemencia que “…esto lo quiero reiterar, porque hace algunos días, en un periódico o en varios, hablaron de que Pemex había caído en la producción a niveles históricos, que nunca había caído tanto la producción de Pemex, es una mentira. Quiero aprovechar el foro este para decirlo con todas sus letras, mintieron”.

El funcionario se refería a los datos de producción reportados en los meses recientes, donde destaca que en julio, Pemex obtuvo, sin socios, un volumen de producción promedio de 1 millón 575 mil barriles diarios, y contabilizando a los socios, un volumen promedio de 1 millón 595 mil barriles diarios. Estos son los datos que en su momento fueron comentados en diversos medios, no solo en nuestro país, sino también en medios extranjeros. Según la explicación que pretendió ofrecer a los diputados, no es que haya caído la producción, sino que Pemex tuvo que cumplir con los recortes acordados en abril de este año con los países miembros de la OPEP, en aquel famoso desplante de la secretaria de Energía, Rocío Nahle.

CIUDAD DE MÉXICO, 14OCTUBRE2020.- Octavio Romero Oropeza, director general de Pemex, durante su comparecencia en la Cámara de Diputados con motivo del análisis del Segundo Informe de Gobierno. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

Como pretexto puede otorgársele cierta valoración, sin embargo, para poner los dichos del director general de Pemex en el contexto real, debemos conocer cuál fue el compromiso de México y por cuánto tiempo. Pues bien, resulta que el compromiso que asumió la secretaria Nahle fue reducir la producción promedio de México en 100 mil barriles diarios durante mayo y junio, a partir de una producción promedio de referencia de 1 millón 750 mil barriles diarios. Esto significa que el compromiso de México hubiera sido cumplido cabalmente si en mayo y junio se hubiera reportado una producción promedio de 1 millón 650 mil barriles diarios. Sin embargo, los reportes del propio Pemex nos indican que la producción se ubicó por debajo de esos umbrales. Si tomamos la producción promedio con socios que se reportó para mayo, de 1 millón 633 mil barriles diarios, y para junio, de 1 millón 605 mil barriles diarios, queda claro que la reducción fue mucho más allá del compromiso que se había asumido.

Para julio ya no había compromiso de México con la OPEP de mantener la producción en 1 millón 650 mil barriles diarios, no obstante, ahí está el dato que comento en el segundo párrafo, que se ubica aún más abajo que los volúmenes producidos en mayo y junio. Así que lo que declaró el Director General de Pemex a los diputados no necesariamente es cierto. Algo le ocurrió a Pemex que sí provocó que reportara su menor producción en cerca de 40 años y que no tiene que ver con compromisos de ningún tipo.

Más adelante, dedicó un buen tiempo a cuestionar a aquellos que en los medios hacen eco de los números que el propio Pemex incluye en sus reportes de resultados. Incluso incluyó algunas láminas en su presentación para tratar de darle lecciones de finanzas a los diputados integrantes de las comisiones ante las que compareció, y presumió como esfuerzo financiero de Pemex los recursos que entrega a SHCP por lo que corresponde al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para las gasolinas, que es un impuesto que en realidad pagan todos los que consumen gasolina en este país, y que Pemex simplemente traslada al erario federal. Así que siendo objetivos, no es un dato que pueda presumir.

Me llamó la atención que siendo la refinería de Dos Bocas un proyecto central, no solo para Pemex sino para la administración del presidente López Obrador, el director general de Pemex haya optado por no dedicarle un espacio central en su ponencia ante los diputados. De manera concreta, solo se refirió al costo del proyecto, que ubicó en 8 mil 918 millones de dólares, que implica ya un incremento respecto de los 8 mil millones de dólares que la secretaria Nahle ofreció inicialmente que costaría este proyecto. Poco a poco nos iremos enterando de nuevos sobre costos y de retrasos en los tiempos, la duda es de qué tamaño serán.

Por cierto, resulta penoso que el director de Pemex no pueda referirse de manera central a un proyecto que significa mucho ya desde ahora para el futuro de la empresa productiva del estado, independientemente de la forma en que se esté financiando su construcción y del desorden administrativo que lo rodea, y que más adelante seguramente trascenderá a la arena pública como consecuencia de esa necedad de que la secretaría de Energía sea quien coordine ese irracional proyecto.

Para concluir, no se puede celebrar un ejercicio de rendición de cuentas como el del director de Pemex ante los diputados, entre otras cuestiones, por recurrir a comparativos mañosos con el desempeño de los proyectos de las empresas petroleras que obtuvieron contratos para explotar yacimientos en México como consecuencia de la reforma energética y de sobredimensionar el desempeño de Pemex en algunos aspectos, para hacer ver a esta como una empresa super eficiente. En este contexto, no podemos pasar por alto que los órganos reguladores del sector han sido puestos al servicio de los caprichos de la 4T. Autoengañándose no se corregirá el futuro de Pemex.

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