Cinque Terre

Rubén Cortés

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Periodista y escritor.

Ni una muerte por sobredosis de mariguana

Cierto poeta inglés no publicaba. Escribía en papel de cigarrillos y mientras soltaba el humo, exclamaba: “¡Ahhh, lo importante es escribir!”.


Ojalá que el debate de la Corte para decidir el cultivo, posesión y transporte de mariguana para uso personal, no quede en la exhalación, como en el poeta.


El proyecto de resolución que presentó el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea llega en el momento histórico adecuado para que en México sea derogada la prohibición de sembrar, cultivar, cosechar, preparar, poseer y transportar cannabis para uso personal.


Hemos registrado 151 mil 233 muertes desde diciembre de 2006 a agosto 2015 (según la ONU) y gastamos cifras casi incuantificables en armamento, aeronaves, controles carreteros e inteligencia para impedir que la mariguana llegue a Estados Unidos.


Mientras allá, 34 entidades y Washington DC han promulgado (o consideran iniciativas) reglamentos para legalizar la posesión, uso, distribución y cultivo, o han creado leyes sobre el uso médico de la marihuana o para regularla como las bebidas alcohólicas.


Aquí los artículos 235, 237, 245, 247 y 248 constitucionales criminalizan la mariguana, nos matamos y sobrepoblamos las cárceles en la lucha por evitar que la mariguana cruce la frontera, y en Estados Unidos la disfrutan.


Algo debe hacer México para dejar de poner los muertos, los gastos y los presos. La resolución del ministro es un gran paso inicial, aun cuando quede claro que tampoco legalizar es una solución mágica.


Falta verdad en que la legalización resolvió el problema en otros países, como Holanda, desde 1998. “Empezamos tolerando narcosalas, el crimen se adueñó de ellas y ahora prácticamente toleramos la organización de redes criminales”, asegura Rob Hessink, exjefe de policía de Rotterdam.


Las prohibiciones tampoco son el remedio. El ejemplo clásico es la ley seca, conseguida en 1919 en Estados Unidos por el senador republicano Andrew J. Volstead, que prohibió la manufactura, venta, transporte, importación y exportación de licores.


Por eso lo más importante de la resolución de Zaldívar es su reconocimiento a la libertad de los individuos para decidir por sí mismos, al considerar que pertenece al estricto ámbito de la autonomía individual decidir responsablemente si se desea fumar mariguana.


Y ni siquiera existen casos de muertes por sobredosis de mariguana: es casi imposible, pues se necesitan consumir 200 kilogramos en 120 minutos. Según la ONU, en 2013 murieron cinco millones por tabaco, tres millones por alcohol y 234 mil por drogas duras: nadie por mariguana.


En el plano de política doméstica, la aprobación mañana daría márgenes al gobierno para empezar a modular su posición punitiva, hasta emparejarla a la de al menos más de la mitad de las entidades de Estados Unidos.


Nos pondríamos a la par… de una vez.



Este artículo fue publicado en La Razón el 20 de Octubre de 2015, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página

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