Cinque Terre

José Mata

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Las mujeres claman justicia ante el infranqueable muro de la indolencia

Los movimientos sociales no se crean por generación espontánea sino por el resultado de una represión sin tasa ni medida, que provoca la gran explosión de sentimientos reprimidos que claman justicia ante la indolencia, la impunidad, el cinismo y la discriminación. Las mujeres han sido víctimas de de feminicidios, agresiones físicas y sexuales; han luchado a brazo partido por ser protegidas por el marco legal y reconocidas a la par de los hombres, esto es, a que en verdad exista la equidad de género.

Cuando todo hacía ver que estaban ganando terreno, justo en este sexenio que apenas lleva poco más de dos años, la incapacidad, la insensibilidad, la ignominia… la indolencia para gobernar, provocaron una seria involución hacia la década de los setenta.

Los feminicidios, las agresiones físicas y sexuales contra las mujeres están evidentemente sin control, ante el evidente desprecio de un presidente ignominoso, que se autonombra “el más feminista”, “el más humanista”, pero que en sus actos demuestra lo contrario a todos los mexicanos.

En medio de este contexto marcharon las mujeres mexicanas este lunes 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Salieron a exigir, a reclamar lo que en derecho les corresponde, y lo primero que hizo el indolente presidente es mandar blindar con vallas de acero gran parte del perímetro de Palacio Nacional, con el fin de que no consigan hacerle ruido que llegue a molestarle hasta sus aposentos imperiales de la ignominia, del desprecio, de la discriminación… de la impunidad.

Así, el “no oigo, no escucho, no veo nada” se hace realidad en la más avasallante discriminación de quien debiera defender los más nobles ideales de las mujeres y sólo impone lo más execrable de la conducta humana.

Fue una marcha que reclamó fraternidad, igualdad y libertad para las mujeres en medio de un hecho bochornoso: un presidente que aplaude, defiende y proclama a un ser despreciable como candidato a la gubernatura de Guerrero, quien no sólo ha violado sino ofendido la dignidad humana a través de, por lo menos, violentar la integridad de tres mujeres.

Situación inconcebible pero cierta, porque ahí está la abominable realidad que lo demuestra.

Un presidente complaciente con sus amigos, pero autoritario y despreciable con los que no coinciden con su forma de pensar, que todavía el mismo lunes, en su show mañanero, pedía que las mujeres se manifestaran en paz. Surgieron las inmediatas preguntas: ¿ya se le olvidaron al rijoso eterno candidato todas las manifestaciones que hizo? ¿Ya se le olvidó al rijoso eterno candidato cuando se apoderó de la avenida Reforma y por su culpa perdieron muchos mexicanos sus empleos?

Cuartoscuro

No obstante, sospechosamente se inmiscuyeron en esta marcha algunas personas violentas y encapuchadas; pero no se puede poner en tela de juicio la lucha de la gran mayoría de estas valentísimas mexicanas que defienden el respeto a la dignidad personal.

En todo esto también se hace evidente la inadmisible sumisión que existe por parte de los inútiles “secretarios floreros” —empezando por Olga Sánchez Cordero, de Gobernación— hacia su “patriarca”, sumisión que les hace guardar reprobable silencio y aplaudir el mentiroso discurso de que es el gobierno más feminista.

Son secretarios que han sido incapaces de levantar la voz ante las injusticias, por miedo a decirle la verdad a un hombre que no conoce lo que significa el respeto a disentir con su forma de concebir la realidad.

En este lúgubre panorama, la voz de las mujeres clama justicia en el desierto. ¡Sí!, en un desierto inmerso en esa incomprensión, en la desolación, en la inenarrable discriminación, calumnia, difamación, ofensa, etcétera.

Tan pronto llegó el presidente al poder, lo primero que hizo fue eliminar las guarderías, so pretexto de una supuesta corrupción, que, como siempre, nunca ha podido demostrar.

Las casas en donde albergaban a las mujeres maltratadas, también fueron cerradas por otra supuesta corrupción que tampoco comprobó.

Lo único que sí han recibido las mujeres por parte del presidente es un ataque sistemático con inobjetable misoginia; como muestran y demuestran los hechos, que no se conmueve ni siquiera con los feminicidios que ya promedian 10 al día…¡10 al día!

¡Las mujeres son seres humanos que merecen todo nuestro respeto e igualdad en género! No obstante, la indolencia del presidente no tiene límites: de acuerdo con la sicología, un sociópata no se conmueve por nada, y al final del día puede dormir tan tranquilo como si todo lo que hizo hubiera sido lo correcto.

Por eso, le pueden demostrar que existen feminicidios sin control y él afirmar, con irónico cinismo, que tiene otros datos.

Por eso, él puede ordenar abrir las compuertas de una presa e inundar las casas de los más pobres y dormir con tranquilidad.

Por eso, puede afirmar que ya domó la pandemia; aunque las cifras “oficiales” indican que el país está a punto de rebasar —en poco más de un año— los 200 mil muertos. Sin embargo, las otras cifras, las de las universidades más prestigiosas, las de los científicos más connotados, informan que pronto se rebasará el medio millón de fallecidos.

Por eso, puede asegurar que las vacunas han sido adquiridas en millones y luego andar suplicando al presidente de Estados Unidos que le regale algunas, porque no tiene las prometidas a los mexicanos.

Por eso, tras sus pésimas decisiones destroza la economía y el cinismo le lleva a culpar al “pasado neoliberal” siendo él responsable de la debacle.

Por eso, le puede decir a los empresarios que se “rasquen con sus uñas”, no importándole que con ello, con las faltas de apoyo a los empresarios provoque la pérdida de millones de empleos, y que hayan quebrado más de un millón de pequeños empresarios; y con esto, duplicar la extrema pobreza.

Por eso, puede difamar a las madres y a los padres, que han ido a suplicarle medicinas para sus niños con cáncer, y afirmar que son mandados por sus “adversarios”, y lamentablemente ya se han sumado más de 2 mil niños muertos.

En este lamentable contexto transitan con vigor las mujeres, con un gobierno sin sentimientos, que no ha hecho y, lamentablemente, no hará nada para poner un alto a tantos alarmantes feminicidios, abusos sexuales, agresiones físicas e imponer la equidad de género.

Este sólido movimiento generado por las maravillosas, luminosas y aguerridas mujeres mexicanas, seguramente inflamará a los espíritus de todos los oprimidos por un régimen de autoritario.

Sí, y seguramente conducirá a que todos los oprimidos levanten la voz y posiblemente salgan a las calles, como lo están haciendo con inobjetable valor las mujeres hartas de tanta violencia, de tanto desprecio y discriminación a su integridad.

¡Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo!

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