Cinque Terre

Karen Quiroga Anguiano

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Secretaria de Igualdad de Géneros del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Mujer y covid, un doble golpe a las familias

Cuando una mujer enferma de COVID-19, la organización y funcionamiento de la familia se altera desde su raíz, el hecho es más complicado y doloroso si se trata de personas con pocos recursos económicos pues eso tiene consecuencias de tipo sanitario, educativo, en la salud mental y desde luego en la economía de las familias.

Un enfermo de COVID requiere aislamiento, al menos durante 14 días, si quien enferma es una mujer jefa de familia las repercusiones económicas son devastadoras. Aunque ninguna empresa debe despedir a sus empleados, en un escenario económico como el que tenemos, las empresas incumplen con esta disposición.

Después viene el tema del tratamiento. Si el virus afecta moderadamente, la paciente resuelve medianamente sus molestias tomando paracetamol para controlar el dolor de cuerpo y cabeza, pero en muchos casos no es suficiente, porque el COVID puede afectar pulmones y la coagulación de la sangre.

Una mujer que sigue las instrucciones de la autoridad y al saber que tiene COVID decide aislarse, debe buscar a un médico que al menos recetará algún antibiótico, que no son medicamentos de bajo costo. Si se le sugiere otra medicina como anticoagulantes, las cosas comienzan a complicarse. Y qué decir de la posibilidad de comprar un oxímetro.

Pero si la paciente requiere oxígeno, entonces el calvario aumenta, ¿quién en su hogar tiene un tanque?, nadie, por lo tanto hay que pedirlo prestado o rentarlo, después estar pendiente de abastecerlo y de las mascarillas.

Obviamente mientras los días pasan, la mujer no puede trabajar ni fuera de casa, ni dentro. No hay quien lave, cocine, haga las compras y esté al pendiente del funcionamiento de la casas y de los hijos, porque en el seno familiar, en donde se generan cuidados en situaciones de dependencia, es la mujer, por lo general, la que proporciona esos cuidados en forma invisible y continua.

CIUDAD DE MÉXICO, 26NOVIEMBRE2020. FOTO: MOISÉS PABLO/CUARTOSCURO.COM

Cuando una mujer enferma, los cuidados en la casa, se “caen”, por ello, el Estado debe dejar de “traspasar” esa responsabilidad a las familias y asumirla como política el sistema integral de cuidados.

Porque evidentemente éstas mujeres no tienen ahorros, ni la posibilidad de contratar una enfermera, y una personas que las apoye con las responsabilidades que implica ser cabeza de familia.

Con una mujer enferma, el ingreso económico disminuye o desaparece, es necesario endeudarse y hacer cambios radicales en el funcionamiento de la estructura familiar.

Ese es el motivo por el que, con frecuencia, la gente llega a los hospitales en malas condiciones, porque la falta de recursos para atenderse adecuadamente en sus hogares deteriora su salud a grado tal que cuando la enfermedad es grave, es cuando se busca un hospital público, porque desde luego la atención privada está prohibida.

La actitud de las mujeres no es extraña en un México donde la tradición nos ha impuesto el deber de anteponer a todos, primero los hijos, los nietos, la pareja, la familia y al último la mujer. Y cuando el dinero es poco, con más razón. Ahí tenemos un enorme reto cultural que vencer.

De acuerdo a una encuesta realizada por el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad de la Universidad Iberoamericana, que se difundió en noviembre pasado, 62% de la población tuvo una reducción en sus ingresos, 32% perdió su empleo o fuente de ingresos, en contraste 7% reportó que algún miembro de la familia presentó síntomas de COVID. Estamos hablando de 134 domicilios de los cuáles en el 85% los afectados se mantuvieron aisladas, pero otro 15% no pudo estar confinado porque debía trabajar.

Por eso, en el PRD hemos propuesto que se implemente el apoyo universal para todos aquellos que han perdido su empleo y que se den apoyo económicos a las micro empresas. Además vemos una nula perspectiva de género en la atención de enfermos que urge revertir.

Hoy que han pasado más de 10 meses de pandemia tenemos claro que el COVID golpea más a la gente de escasos recursos, y de entre ellos, la mujer es doblemente afectada, por eso necesitamos atención dirigida a ellas con el apoyo y respaldo del gobierno.

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