Cinque Terre

Rubén Cortés

Periodista y narrador. Director General de La Razón

Monreal: expulsado del paraíso

AMLO expulsó del paraíso a su compañero político más leal en 20 años: al primero que, él siendo presidente del PRD, le dio el récord de aportar el primer gobernador a la izquierda; su coordinador de campaña presidencial en 2012… AMLO acaba de mostrar la puerta de salida a Ricardo Monreal.

Es su privilegio como dueño de un partido que es más bien una secta y que no tiene militantes, sino feligreses: decidir con el dedo a quiénes purifica y a quiénes sataniza. Por lo pronto, ya convirtió en parte de “los corruptos” a su compañero de 20 años y mil batallas. El mismo privilegio que tuvo AMLO de purificar de sus pecados anteriores (y recibirlos con cargos en Morena) a Manuel Bartlett, a quien acusó de ladrón de elecciones; a Lino Korrodi, a quien señaló de financiar elecciones con dinero sucio, y a Alfonso Romo, a quien acusó de saquear el país.

“Si Ricardo Monreal se va con los partidos corruptos, pues que lo piense muy bien, son momentos de definición, no hay término medio, es con el cambio o con el régimen de corrupción, nada más; cambio sí o cambio no. Aquí no luchamos por cargos, luchamos por principios”, le dijo a Imagen.

Y todo porque Monreal deja Morena (como hace 20 años dejó al PRI para irse al PRD de AMLO) porque “tristemente, un pequeño grupo al que he denominado la nomenklatura, se encargó de apoderarse de la toma de decisiones que han contribuido al desgaste de Morena”.

Pero ¿por qué Monreal abandona Morena? En primer lugar por un asunto de honor: ese compañero de 20 años de luchas políticas no honró la palabra dada. AMLO le había prometido la candidatura a Jefe de Gobierno de la CDMX para las elecciones de 2018, pero se la dio a Claudia Sheinbaum.

AMLO disfrazó su cambio de opinión con una encuesta interna que ganó Sheinbaum y en la que Monreal terminó tercero o cuarto, pese a que ganó en una veintena de mediciones públicas e independientes, incluso en una encuesta espejo realizada por académicos de la UNAM.

Pero al final lo que queda es el desprecio de AMLO por la lealtad, a la palabra dada y su pasión por enlodar a quienes se le imponen. Basta recordar la cara de palo que debía poner Monreal en 2012 cuando su candidato hacía el ridículo alegando “fraude”.

Porque lo alegaba con las “pruebas” de dos patos regalados por el PRI en Campeche, una gallina en Zacatecas, un cerdo en Veracruz, un chivo en Guerrero, dos destapadores, 153 vasos, un trapo, un transportador, 96 tortilleros, cinco tópers, 12 termos, 10 tazas, 12 tarjetas postales…

Pero hoy su entonces jefe de campaña es un mafioso.


Este artículo fue publicado en La Razón el 13 de septiembre de 2017, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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