Cinque Terre

Martin F. Mendoza

Misión cumplida en Siria, ¿en serio?

Donald Trump no sabe, no entiende. Tampoco quiere saber o entender.  Irónico resulta que al siguiente día del ciertamente exitoso ataque militar en Siria (la precisión en el bombardeo de los blancos cuidadosamente predeterminados  es pasmosa al observarse las imágenes de satélite) no tenga mucho más que decir que “misión cumplida”. Ello cuando de entrada la frase debió quedar proscrita en política exterior por muchas décadas una vez que George W. Bush se tomo aquella infame fotografía en lo que se suponía era el final de la intervención militar en Iraq en un portaviones de cuyo puente de mando colgaba enorme manta con esas palabras impresas. Trump hizo campaña denunciando a los neocons como aventureros militares irresponsables, prometiendo más bien aislacionismo.

Mucho menos oportuna resulta la expresión cuando en lo único en que todo mundo está de acuerdo en Estados Unidos respecto a Siria es  en que no hay una política americana hacia la tan castigada nación.

“¿Cuál misión, Señor Presidente?” es precisamente la pregunta en boca de todos el día de hoy. Trump confunde táctica con estrategia y en ello contradice a sus propios altos mandos militares incluido el Secretario de Defensa James Mattis.

El mismo viernes, minutos previos al bombardeo, Trump clamaba que se iniciaba una especie de compromiso militar abierto, mientras que Mattis aclaraba ya por la noche, con mucha mayor precisión  y aplomo, que por el momento “ahí la dejamos”. De ese tamaño la disfuncionalidad.

¿Era necesario dar al menos un manotazo en la mesa del criminal de guerra Assad y sus alcahuetes en Moscú y Teherán?

Absolutamente, de eso no debe quedarnos duda. Una cosa es que Siria sea un panal de abejas al que Occidente no sabe bien a bien “como entrarle” y otra que Estados Unidos y sus aliados permanezcan impávidos ante la carnicería ordenada desde Damasco y apoyada por Putin. Darle un fuerte golpe al líder sirio en lo referente a su arsenal de armas químicas era lo conducente.  ¡Lástima que la estatura moral estadounidense, sea la que sea que cada quien le asigne, este tan disminuida!, pero es lo que hay.

¿Es posible juzgar esta acción militar americana con los mismos parámetros, a través de los mismos prismas de siempre?

No. Eso es imposible. No podemos darnos ese lujo. El “timing” del ataque con armas químicas por parte de Assad a su misma población ayudo enormemente a Trump, que concluye con su orden de atacar Siria una semana de pesadilla en lo político y legal. Han sido estos unos días en que ha visto como todas las paredes a su alrededor parecen moverse hacia su persona, y muy rápido. Curioso, un rayo de esperanza en forma de una oportunidad de actuar como “Comandante en Jefe” le llega de medio oriente y no la iba a dejar ir de ninguna manera. Eso también es cierto.

Donald Trump está desesperado, acosado como tal vez ningún Presidente lo ha estado en la historia de su país, y eso incluye a  Nixon –porque digo esto último es algo que dejo para otra ocasión- , y ni en Siria ni en ninguna otra región del mundo en que tenga la oportunidad, legitima o no, de envolverse en la bandera, va a dudar en hacerlo. Eso es un riesgo enorme para Estados Unidos y para el mundo entero.  Ahí está medio oriente, con todo y Rusia en este caso, pero también esta China, Corea del Norte, y lo que resulte.

El factor “Wag the Dog”, aquella idea de que no solo es el perro el que mueve la cola, sino que a veces los gobernantes mueven al perro por la cola cuando de distraer y cambiar la conversación se trata, está aquí y Donald Trump  no tendrá miramientos para manipular lo que sea. Horror debe causarnos que aquí se incluya lo militar, lo cual sigue siendo lo más esperanzador para un político que busca manipular el patriotismo estadounidense a su favor.

Al respecto, es de la mayor importancia considerar la enorme transformación de su gabinete en las últimas semanas. En pocas palabras, se han ido los adultos y llegan más “juveniles”. Me refiero así a ellos no porque sean de cortas edades precisamente, sino por el simplismo con el que asumen que su testosterona es lo que moldeara al mundo a su voluntad.

Tillerson pudo haber sido un pésimo Secretario de Estado, pero sin duda es un adulto. Más preocupante aun la salida de H.R. McMaster como Consejero de Seguridad Nacional, héroe militar, pero un intelectual en toda la extensión de la palabra, estudioso de la Geopolítica como pocos en su campo.  A sustituirlo recién llega el demencial John Bolton quien jamás se ha mostrado inapetente para ninguna guerra o aventura militar.

El ultimo “mayor de edad” en un puesto clave, es quien pudo haber hecho la diferencia en este ataque a Siria. Me refiero precisamente al Secretario de Defensa, el General  James Mattis,  en forma irónica, tal vez el más “político” en todo el primer círculo de Trump a pesar de su adustez castrense. Hoy día ya se filtra como es que Mattis acabo imponiéndose a Bolton quien buscaba un ataque que “arruinara” a Assad, e incluso convenciendo al mismo Trump, de quien se reporta insistió y presiono en gran forma a sus altos mandos militares para ir con un ataque “más amplio” contra Siria. Son los tipos como Mattis, las últimas esperanzas de contener a Trump en una estupidez militar que en cualquier momento se le pueda ocurrir, y ya no quedan muchos de ellos, al menos a nivel gabinete.

Creo es fácil apreciar que esas condenas nivel redes sociales contra las últimas acciones de Estados Unidos en Siria, son por lo menos mal informadas. Sin embargo, a pesar del relativo éxito de esta intervención, tampoco hay mucho que celebrar por lo pronto.  Tal vez cuando haya un nuevo ocupante en la oficina oval podamos de nuevo meter todo esto a parámetros más tradicionales para su medición.

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