Cinque Terre

Alejandra Escobar

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Editora de etcétera

“Mi amo es el pueblo de México” o cómo AMLO refrenda su populismo en 20 minutos y su símil con Chávez

Hace seis años, cuando Hugo Chávez buscaba la reelección presidencial en Venezuela emitió un discurso casi similar a las palabras que el pasado lunes, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador declaró ante los reporteros que siguen su día a día.

“Yo ya no me pertenezco, yo estoy al servicio de la nación, soy un hombre de nación. Yo tengo que cumplirle al pueblo de México, mi amo es el pueblo de México. Es mi responsabilidad no fallarle al pueblo de México y no le voy a fallar”, pronunció López Obrador tras anunciar más consultas y advertir que, esta vez, no se va a callar.

En julio de 2012, durante su tercera campaña para reelegirse como presidente, Hugo Chávez enunció frases casi idénticas ante una multitud que lo esperaba en la ciudad de Barcelona del estado de Anzoátegui: “Cuando yo los veo, cuando ustedes me ven, ya yo siento algo que me dice Chávez, ya tú no eres Chávez, tú eres un pueblo Chávez, Chávez se hizo pueblo. Como dijo Gaytán, el gran líder colombiano, ya yo no soy yo, en verdad ya yo no soy yo, yo soy un pueblo y ustedes, así lo siento yo, yo me siento encarnado en ustedes”.

En dichos discursos, como es propio del populismo, Chávez y AMLO hacen referencia a su devoción cristiana. Mientras el primero le da “gracias a dios” por permitirle estar frente a su pueblo bueno, el segundo le pide al “creador” darle al menos seis años de vida para llevar a cabo la cuarta transformación del país.

“Que la naturaleza, el creador, la suerte, me dé cuando menos seis años de vida, que son los que voy a estar en el gobierno, o aspiro estar en el gobierno para que junto con millones de mexicanos, llevar a cabo la transformación del país”, declaró López Obrador a la pregunta expresa sobre qué deseaba para su cumpleaños.

El desdén por las instituciones y el asiduo discurso de la “libertad”, “honestidad” y “confianza”

El símil con el discurso del bolivariano o su devoción cristiana no son los únicos elementos que en los 20 minutos con 44 segundos que duró la entrevista del pasado 12 de noviembre, nos recuerdan el populismo de López Obrador. Durante ese tiempo hizo énfasis en su desdén por las instituciones y proclamó una y otra y otra vez que su proyecto está basado en la “libertad”, la “honestidad” y la “confianza”.

AMLO habla de libertades aunque elude el reclamo de quienes no coinciden con su proyecto. Si bien dice que todos los mexicanos están en su derecho de protestar (al hacer referencia a la marcha del domingo 11 de noviembre en la Ciudad de México contra las consultas ilegales y la simulación), como él lo hizo cuando era oposición, apenas demoró 24 horas para anunciar que las consultas siguen, y no como el diputado morenista Mario Delgado había anticipado, es decir, dentro del marco legal. El tabasqueño dijo que el próximo 24 y 25 de noviembre, una semana antes de que asuma la Presidencia, se llevarán a cabo consultas sobre la construcción del Tren Maya, el Tren Transístmico y la nueva refinería en Tabasco, además de la consulta de 10 de sus programas sociales.

Con excepción de quienes integran la Cuarta Transformación, no hay académico u organismo acreditado que respalde la consulta de finales de octubre en la que quedó cancelada la construcción del aeropuerto de Texcoco.

FOTO: SAÚL LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM

Pese a la falta de mecanismos legales y la evidencia de irregularidades, el presidente electo aún sostiene que el ejercicio llevado a cabo por la fundación Arturo Rosenblueth, que evidentemente ellos respaldan, fue honesta y, por ende, será la encargada de realizar la próxima consulta.

Es el Instituto Nacional Electoral (INE), el que, según la ley actual, está facultado para realizar consultas cada tres años, cuando se llevan a cabo elecciones federales.

“Si hacemos esta consulta con los sistemas de antes costaría muchísimo. Además no les tenemos confianza a ciertas organizaciones que no tiene caso mencionar ahora”, subrayó. Al ser cuestionado sobre las denuncias contra la consulta del aeropuerto, alegó que los opositores siempre les van a encontrar fallas.

“Esta fundación es, sobre todo, honesta. El asunto no es que la institución tenga muchas oficinas o tenga mucho dinero, lo importante es la honestidad porque hay aparatos administrativos y burocráticos que consumen muchísimo dinero pero no son confiables, no se les cree porque no son honestos. En esta fundación nosotros tenemos confianza”, insistió.

López Obrador inclusive anunció que será imparcial en las próximas consultas pues se trata de defender sus proyectos. En la consulta del aeropuerto no fue parcial, ni él, como próxima figura legislativa, ni su equipo de transición ni la cargada morenista de Reforma y San Lázaro.

Un símil más. Desde hace más de un año no existe oposición real en Venezuela porque el chavismo acabó con todas las instituciones y poderes autónomos; la mañana de este miércoles, aún cuando faltaban seis meses para concluir su gestión como presidente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, Juan Carlos Zepeda Molina presentó su renuncia a dicho cargo. Los últimos días ha sonado en columnas y trascendidos en medios, el temor porque el próximo gobierno elimine de golpe la autonomía de organismos, una autonomía por la que se trabajó años para desconcentrar el poder de un sólo hombre.

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