Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

El mezcal le dijo a la olla en la Ciudad de México

Les pido que reparen en esta escena:

Piensen en un hombre de mediana edad, entre 32 y 35 años, delgado y de mediana estatura, tiene la cabeza prominente, la frente amplia y el corte de la barba similar a los dibujos que conocemos de los conquistadores españoles. Tiene una camisa blanca y un pantalón negro y se llama Víctor Zúñiga.

Sitúen a Víctor Zúñiga bajo una carpa junto con cerca de treinta damnificados del inmueble de Zapata 252, en la delegación Benito Juárez de la Ciudad de México. En medio hay una mesa donde se encuentran, entre otras personas, el comisionado para la reconstrucción de la Ciudad de México, Ricardo Becerra.

La tarde está cayendo y hace calor. El abogado del comisionado confunde un expediente y avisa que el inmueble será derrumbado. Hay sorpresa y conmoción, pero un par de minutos después queda claro que el documento alude a otro edificio y a los damnificados les regresa el alma al cuerpo. Algo pasa, sin embargo: Víctor Zúñiga no está dispuesto a permitir el error y aunque él no es damnificado sino abogado que en esas lides ha estado en distintos sitios afectados por el sismo, dice algo así, mientras poco a poco levanta la voz hasta gritar:

“Usted apesta a alcohol y la verda es que ya estuvo. No somos unos malditos…”, entonces se detiene y gruñe, literalmente: “grrr…”. Ahora levanta ligeramente el brazo derecho y luego el izquierdo, pone sus manos como la virgen; ahora levanta otra vez el brazo izquierdo y con el derecho golpea la mesa con el puño cerrado. Lo hace cada vez más fuerte, está fuera de sí, no tiene control: “tengo un mes trabajando aquí, rompiéndome en la madre para la gente” y dice que salvo a personas y vio morir a otras. Me voy, allá ustedes si quieren hablar con un borracho, y remató:

“Esto en redes sociales va a reventar”

Concluye la escena. Pero las personas que se encuentran bajo la carpa siguen trabajando con el comisionado Becerra sin que nosotros lo sepamos. El único que no está es el abogado Víctor Zúñiga pero la sesión finaliza con acuerdos que dejan satisfechos a los damnificados. Sin embargo, a esas horas poco después de las ocho de la noche, en efecto, esto reventó en las redes. Lo demás ya lo conocen ustedes, el funcionario explicó que tomó dos mezcales en la comida que le ofrecieron residentes de Tláhuac, sin que ello hubiera afectado en nada su labor.

Ahora les pido que reparen en esta otra escena. No. Más bien que lean este retuit:

Víctor Zúñiga reconstrucción CDMX“¿Fumas?
-No
¿Eres infiel?
-No
¿Ludópata?
-Tampoco
Mierda, ¿tienes algun defecto?
-Bueno, soy mentiroso xD”

Y este:
“Yo no caí en el alcohol, me empujaron”.

Y finalmente estos otros tres, entre varios más donde el alcohol es el principal invitado de la mesa:

1) “#AntesDeLostreinta salir pedo d una cantina con tus jefes y recorrer media ciudad en estado etílico”

2) “y si es muy alzada, me subo por ella y si es muy fresa yo me pongo la crema!!!
“naco yo? Ranchero no más!!!!
“jajajajaja”.

3) “Primera ley de vida: Definitivamente vas a morir… La segunda es: los mas vivos vivirán d los mas pende… Loaprendiaputasos…”

Los escribió un hombre de mediana edad, entre 32 y 35 años. Se llama Víctor Zuñiga.

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