Cinque Terre

Ricardo Becerra Laguna

[email protected]

Economista. Fue subsecretario de Desarrollo Económico de la Ciudad de México. Comisionado para la Reconstrucción de la Ciudad luego de los sismos de 2017. Presidente del Instituto para la Transición Democrática.

Volver a lo (más) básico: Medir la pobreza no es obvio

Ahora nos parece fácil. Ahora nos parece cosa dada, pero contar con una medición de la pobreza en este país implicó un esfuerzo de la mayor importancia y es uno de los éxitos indiscutibles del pluralismo político nacional.

No todos los países tienen esa fortuna. Incluso países con desarrollos en otros campos -muy superiores a nosotros- no han podido diseñar y menos convenir un método para conocerse y saber si su economía y su sociedad es más o menos pobre. Rusia, por ejemplo, Argentina, Turquía, Polonia, incluso Brasil no han logrado lo que México: una báscula que se sostiene en el tiempo y que pesa con regularidad y constancia la evolución de la pobreza nacional.

Ahora bien, ¿en qué consiste esa báscula? En México le hemos llamado “medición multidimensional de la pobreza” (www.coneval.og.mx) que mide cada dos año los siguientes elementos:

  • Ingreso per cápita
  • Acceso a la educación
  • Acceso a los servicios de salud
  • Acceso a la seguridad social
  • Acceso a la vivienda
  • Acceso a la alimentación

Si usted no tiene satisfecha una de estas necesidades esenciales (por ejemplo, no tiene dónde vivir) entonces no ha escapado de la pobreza. Esto es así por ley, vigente desde el año 2004 (Ley General de Desarrollo Social), misma que dice “Una persona se encuentra en situación de pobreza cuando presenta al menos una carencia social y no tiene un ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades”.


FOTO: MISAEL VALTIERRA / CUARTOSCURO.COM

Parece sencillo, pero aproximarse a estas circunstancias en un país de 125 millones de personas es una aventura científica, política y metodológica. Lo más delicado ha sido siempre que los gobiernos en turno sean del color que sean respeten la misma regla aplicada con anterioridad y que será la misma que se aplicará en los siguientes años. Es decir, medir con la misma vara gobierne quien gobierne, lo que los expertos llaman el principio de comparabilidad.

¿Lo ven? Tenemos una báscula que fue convenida con centenas de investigadores, instituciones y legisladores. Luego esa báscula se ha mantenido a lo largo del tiempo sexenio tras sexenio. La báscula pesa la pobreza de la sociedad cada dos años y cada cinco logra medirla incluso a nivel municipal, con lo que podemos instrumentar políticas de desarrollo regional.

Para decirlo claro, todos estos datos sirven para abandonar las políticas “al tanteo” y reconocer qué, cómo y en dónde estamos fallando.

Medir la pobreza es una de las obligaciones más importantes de un Estado y especialmente de un gobierno que quiere combatirla. El CONEVAL lo logró y al hacerlo, a lo largo de muchos años retrató con dureza la gran falla social de México y supimos realmente los resultados de nuestras políticas. En esa medida la medición de la pobreza es el patrimonio de esta nación, y ninguna política de austeridad tiene derecho a destruirla.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password