Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

Mauricio Clark alguna vez perteneció a la comunidad gay, ahora la ataca

El pasado 18 de junio, en su cuenta de Twitter, el conductor Mauricio Clark arremetió otra vez contra la comunidad a la que él mismo perteneció y de la que se alejó, dijo, gracias a la misericordia de Dios y a su fe cristiana que, de entonces a la fecha, lo ha salvado del camino incorrecto.

Naturalmente, con ese tipo de desplantes Mauricio Clark intenta tener una relevancia que su propia actividad profesional no le da y, por ello, la lluvia de reacciones en las redes sociales le dan la presencia que él busca. No obstante comento el tema dado que sus opinión denota una gran ignorancia y homofobia, y tiene eco en cientos y a veces miles de usuarios de las redes sociales en México.

Dice el ferviente seguidor de Cristo y difusor de la biblia que el mundo gay ofrece: “Cuartos oscuros; orgías; drogas (abundan poppers, tachas, alcohol y cocaína); vapores/saunas; bareback (sexo sin protección); sexo en baños públicos y apps de ligue”. O sea, ofrece todo lo que el mundo heterosexual también ofrece, vamos, que ese listado no es exclusivo de un tipo de preferencia sexual.

Más allá de que Clark hable o no con conocimiento de causa o de que se sienta atormentado por haber cedido o no a los influjos dionisiacos, son notorios sus prejuicios y prevaricaciones morales contra un entorno que él conoció bien y que, sin duda, no puede generalizar porque la promiscuidad es parte de los excesos en los que puede incurrir el ser humano, hombre o mujer, homosexual y lesbiana. Lo hace claro, en el contexto del mes del orgullo lésbico gay y con toda el objetivo por captar atención y lo logra, desafortunadamente no sólo para rechazar su visión homofóbico sino para aplaudirle porque entró al camino del bien.

Junto con todo ello, vale la pena apuntar que, con excepción de las drogas y tener sexo sin protección, las demás actividades que detalla este muchacho pueden ser atractivas para más de u no, como el sexo colectivo (las famosas “horchatas” se les dice en todos los mundos de las preferencias sexuales en el país), así como el sexo en los baños públicos (“anda vamos a un vaporazo y tan amigos como siempre”) y los cuartos oscuros (quien no haya palpado un trasero sin antes saber cómo se llama la o él afortunado, que arroje el primer Padre Nuestro o tres Ave María) sin contar con las aplicaciones de ligue.

Con Mauricio Clark se manifiesta parte de nuestra sociedad atávica, prejuiciosa y llena de doble moral. Esperemos que no crezcan más esas expresiones homofóbicas, porque los más encendidos fanatismos siempre empiezan con semillas parecidas.

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