Cinque Terre

Regina Freyman

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Maestra en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana y profesora del ITESM, campus Toluca

Mala feminista TOO 2: El lenguaje y la violencia

Si una mujer quiere tomar el nombre de su esposo, es su elección, no es mi lugar juzgarlo. Si una mujer elige quedarse en casa para criar a sus hijos, también acepto esa opción. El problema no es que se vuelva económicamente vulnerable, el problema es que nuestra sociedad está condicionada para hacer que las mujeres sean económicamente vulnerables… Vamos mucho más allá de la crítica razonable y constructiva, a diseccionar el feminismo de cualquier mujer, desgarrándola hasta que no quede nada. No necesitamos hacer eso. El mal feminismo, o realmente, el feminismo más inclusivo, es el punto de partida.

Roxane Gay

Sostengo desde hace tiempo que somos las historias que contamos, es por eso que me precupa el modo en que se interiorizan las palabras y frases que las constituyen. Sabemos en torno a ellas que son patrones mentales, que nos confieren identidad y que son capaces de alterar la percepción; salvar o hundir a sus contadores, a sus escuchas. Son la base del psicoanálisis, de la neurociencia que las estudia como algoritmos, son la raíz que sustenta nuestra identidad y nuestra civilización con ella. Son potentes, peligrosas, salvadoras, son lo que somos.

Somos animales que se cuentan historias, como concluye Yuval Harai (en Sapiens y lo reitera en sus otros dos libros 21 Lecciones para el próximo milenio y Homo Deus) entes narrativos que dominan por ello este planeta. El autor sostiene que “… los Sapiens simplemente no pueden tener relaciones íntimas (ya sean hostiles o amorosas) con más de 150 individuos”. Con el devenir de las sociedades nos dimos cuenta de que esas relaciones podían ampliarse exponencialmente al amparo de una narrativa. “Si los Sapiens gobiernan el mundo es porque solo nosotros podemos cooperar de manera flexible en grandes cantidades” a partir de nuestras historias: mitos, religiones, etc. que fueron el modo de encontrar la afiliación incluso a la distancia.

A medida que se desarrollaba la historia, las historias sobre dioses, naciones y corporaciones se volvieron tan poderosas que comenzaron a dominar la realidad objetiva. Desafortunadamente, la fe ciega en estas historias significa que los esfuerzos humanos frecuentemente se enfocaban en aumentar la gloria de entidades ficticias como dioses y naciones, en lugar de mejorar la vida de los seres sintientes reales.

Es por ello que Harari nos recuerda que el límite de toda historia es el dolor humano. Como consecuencia no puedo admitir que se finquen nuestras relaciones de género en torno a falacias lingüísticas peligrosas que acaban por lastimar a alguien.

CDMX, 29NOVIEMBRE2019.- Cientos de mujeres asistieron a la Intervención “Un violador en tu camino”, el cual organizó el Colectivo Aquelarre Violeta y la Colectiva La Tesis. FOTO: GRACIELA LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM

La violencia comienza por el lenguaje, por ello señalo con desprecio las construcciones de falacias que en nada aportan ni a la lucha de género ni a la búsqueda de claridad argumental. El día después a la marcha en contra de la violencia de género no se hicieron esperar las críticas y memes al respecto. Algunos son estúpidos y machistas, por tanto inválidos y otros, me resultaron falaces y victimistas. Aquí muestro dos de ellos:

La primera frase supone una falacia de afirmación del consecuente, que como sabemos liga dos premisas ajenas de modo en que parezca una conclusión de la otra. La segunda, incurre en una generalización; ambas parten de la justicia tan antigua y patriarca de la ley del talión. Y ambas también, esconden más de lo que dicen, es decir existe una parte tácita que da sentido a ambas.

“Hasta que nos duela más una vida que un monumento”.

a) Presunción de que la sociedad “patriarcal” valora más los monumentos que las vidas de las mujeres.

b) La frase es trunca, falta una premisa que se supone tácita. …¿No dejaremos de destruír? ¿No habremos transitado hacia el feminismo?

c) Victimismo claro que oculta el verdadero problema y divide en torno a un embuste. El verdadero problema son los feminicidios por un lado; por el otro, quienes reprobamos la manifestación violenta, no avalamos los feminicidios. Finalmente supone que la violencia es un acto justo por la injusticia del sistema partriarcal en su conjunto, lo que incurre en una falacia de generalización que dota al patriarcado de un cuerpo simbólico: la ciudad y sus monumentos.

“Les faltarán monumentos si nos cobramos por cada una de las mujeres violadas y asesinadas”.

a) De nuevo la equivalencia falaz: monumentos son igual a mujeres lastimadas para los defensores del patrimonio cultural.

b) Existe un colectivo tácito en el artículo “les” ¿quiénes son? ¿Los hombres? ¿el patriarcado? o ¿quiénes censuramos la violencia?

c) De nuevo un victimismo que supone apenas justo el truque entre monumentos y mujeres. Mi gran pregunta aquí es ¿Quién cosifica a quién? En todo caso la metonímia es también una trampa retórica puesto que supone que el reprobar una conducta, esconde la “frívola” preocupación por un monumento.

La lectura atenta de las frases nos deja ver una justificación violenta y vengativa, una forma de censura chantajera que nos conduce a reducir un problema dramático, en una disputa, permuta siniestramente entre monumentos y cadáveres.

Una lucha que es parte del movimiento de género pugna por el lenguaje. Son nuestras palabras el primer escenario simbólico mediante el cual construimos nuestras historias. Como mujer, categoría que pertenece a otra categoría mayor que son los seres humanos, considero que no se puede construir ninguna historia de futuro sin pensar en el dolor del otro, y la historia del feminismo no se puede permitir ser un cuento de venganza.

Mi querida Margaret Atwood nos dice que hay, en la actualidad, tres tipos de lenguaje de “brujas”.

1)  La descalificación de una mujer al llamarla bruja, ya sea por otra mujer o por un hombre y cita el caso de Hillary Clinton.

2) “Cacería de brujas”, inculpar a alguien de un crimen que no existe.

3) La estructura de los juicios de brujería, en los que la culpabilidad se daba por el sólo hecho de ser acusado.

La estructura, culpable por ser acusado, se ha aplicado en muchos episodios de la historia, y es una tristísima simplificación: “Terror y Virtud”que supone una purga.

Como en la Revolución Francesa, las purgas de Stalin en la URSS, el período de la Guardia Roja en China, el reinado de los generales en Argentina y los primeros días de la revolución iraní. La lista es larga nos dice Atwood y tanto la izquierda como la derecha se han complacido. Así que volver la historia feminista en una réplica patriarcal emanada de la narrativa “Terror y Virtud” implicaría un fracaso.

Ojos cafés vs. ojos claros

En el año 1968, a una profesora de primaria Jane Elliot se le ocurrió probar tras la muerte de Martin Luther King, las causas del racismo. Su experimento consistió en afirmar a los niños que, quienes tenían ojos claros, eran superiores a los de ojos cafés:

“Limpios y más inteligentes”. Paulatinamente los niños de ojos claros comenzaron a tratar despectivamente a los de ojos cafés.

Luego, la maestra invirtió los papeles y se observó el mismo comportamiento. Una alumna Debbie Hughes escribió: “yo tengo ojos marrones, podía pegarles a los azules cuando quisiera. Me daban cinco minutos más de recreo. Al día siguiente, cuando cambiaron las cosas, quería salirme del colegio, me sentí furiosa, así te sientes cuando te discriminan”¹.

Un ejercicio como este sería imposible hoy en día, en su momento puso en evidencia los riesgos de la división. De alguna manera me parece que el experimento pone en evidencia que alimentar una suerte de enfrentamiento entre bandos es construir una historia bajo la misma premisa, donde el poder solamente cambia de manos. Es por ello que no importa qué tipo de feminismo se asuma, el único enemigo a vencer es el patriarcado, ni los hombres, ni las mujeres. En este sistema fallido hay representantes nocivos que pueden ser de cualquiera de los sexos o tener ojos claros o cafés.

Sexismo benevolente y otras formas de micromachismo

Ya en otros textos hemos hablado del micromachismo, formas de violencia sutil de poder que ejercen los hombres sobre sus parejas; expresión acuñada por el psiquiatra Luis Bonino Méndez a partir de las conductas observadas en las parejas que atiende.

Por otra parte los psicólogos sociales Peter Glick y Susan Fiske hablan del neosexismo o sexismo ambivalente que consiste en dos estilos:

a) el hostil (sustentado en el patriarcado dominante, que considera a las mujeres inferiores a los hombres y que ha quedado aparentemente superado en las sociedades modernas)

b) benevolente ( conjunto de actitudes que consideran de forma estereotipada y limitada ciertos roles y que se manifiestan en un tono afectivo y positivo) y que concibe a la mujer más débil que al hombre y por tanto se colocan en un pedestal de pureza.

Los ítems de la Escala de Sexismo Ambivalente son falacias de diverso orden que alimentan nuestros prejuicios y estereotipos.

Su principal vicio consiste en la generalización al tomar a Hombre / Mujer como categorías genéricas ignorando la pluralidad y diversidad que se aloja entre los sexos. Sus pronunciamientos a modo de test sirven de guía a los investigadores para medir el grado de sexismo presente:

1. Un hombre no está verdaderamente completo sin el amor de una mujer

2. En nombre de la igualdad, muchas mujeres intentan conseguir ciertos privilegios

3. En catástrofes, las mujeres deberían ser rescatadas antes que los hombres

4. Muchas mujeres interpretan comentarios y acciones inocentes como sexistas

5. Las mujeres se ofenden fácilmente

6. Las personas pueden ser realmente felices sin necesidad de tener una pareja*

7. Las feministas intentan que las mujeres tengan más poder que los hombres

8. Las mujeres se caracterizan por una pureza que pocos hombres poseen


9. Las mujeres deberían ser queridas y protegidas por los hombres

10. Las mujeres no valoran suficientemente todo lo que los hombres hacen por ellas

11. Las mujeres buscan ganar poder manipulando a los hombres

12. Todo hombre debería tener una mujer a quien amar

13. Una mujer está incompleta sin un hombre a su lado


14. Las mujeres exageran los problemas que tienen en el trabajo


15. La mujer busca comprometerse con un hombre para controlarlo


16. Generalmente, cuando una mujer es derrotada limpiamente se queja de haber sufrido discriminación


17. Una buena mujer debería ser puesta en un pedestal por su hombre


18. Muchas mujeres, para burlarse de los hombres, utilizan su apariencia sexual para atraerlos y después rechazarlos

19. Las mujeres poseen una mayor sensibilidad moral que los hombres


20. Los hombres deberían estar dispuestos a sacrificar su propio bienestar con el fin de proveer bienestar económico a las mujeres

21. Las mujeres están haciendo a los hombres demandas completamente irracionales

22. Las mujeres tienden a ser más refinadas y a tener un mejor gusto que los hombres

Ítems sub-escala de Sexismo Benévolo : 1, 3, 6, 8, 9, 12, 13, 17, 19, 20, 22

Ítems sub-escala de Sexismo Hostil : 2, 4, 5, 7, 10, 11, 14, 15, 16, 18, 21

(*) Ítems de puntuación inversa

Es por ello que tratar de escapar de estas formas veladas de machismo presentan una frontera muy delgada y peligrosa con conductas de manipulación y falacias que aparentando estar en defensa de la mujer podrían estar sustentando el mismo añejo modelo.

Los peligros de una sola versión

CDMX, 29NOVIEMBRE2019.- Mujeres, en su mayoría integrantes de colectivas feministas participaron el baile/performance denominado “Ni un violador más”, creado por el colectivo de chilenas Lastesis con motivo del Día Internacional de la Erradicación de la Violencia Contra la Mujer. FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

Como estudiante de literatura comprendo que toda historia es polisémica, en eso consiste su riqueza. Por ello recurro a otra mujer que en un libro y una famosa charla Ted (The Danger Of a Single Story)² nos advierte sobre los peligros de una sola historia. Chimamanda Adichie la escritora nigeriana, narra diversas experiecias, entre ellas habla de sus prejuicios al viajar por vez primera a México:

…soy cómplice de esta cuestión de la historia única. Hace unos años, viajé a México. El clima político en EE.UU. era tenso, había debates sobre la inmigración. Y como suele ocurrir en EE.UU., la inmigración se convirtió en sinónimo de mexicanos. Había historias infinitas donde los mexicanos se mostraban como gente que saqueaba … Recuerdo que primero me sentí un poco sorprendida y luego me embargó la vergüenza. Me di cuenta de que había estado tan inmersa en la cobertura mediática sobre los mexicanos que se habían convertido en una sola cosa, el inmigrante abyecto. Había creído en la historia única sobre los mexicanos.

Adichie nos recuerda que hablar de la historia única es hablar del poder, es asumir la pauperrima idea de que en una versión se encuentra la historia definitiva. En un pasaje de El cuento de la criada, la protagonista dice que la pluma entre sus dedos era sensual, la sentía casi viva, y podía sentir su poder, el poder de las palabras. Y Adichie remata, la consecuencia de la historia única es que nos roba la dignidad y, dificulta el reconocimiento de la igualdad humana.

Nuestras historias son mapas de sentido, proyectos de nuestros actos y artífices de sus consecuencias. Escribir la historia de nuestras relaciones humanas consisten más en enfatizar nuestras similitudes que en acentuar nuestras diferencias.

Abril Pérez Sagaón, no merecía morir, como tampoco las 933 mujeres y los 31,632 hombres víctimas de homicidio tan sólo en 2019; detrás de cada cifra hay rostros y circunstancias. La narración y las imágenes de Abril compartidas por Ana su hija son desgarradoras. Juan Carlos García, padre y presunto culpable, no es representante de todos los hombres, es el rostro de un muy posible criminal, la cara de la violencia inadmisible. Que se se le condene adecuadamente a él y a todos los delincuentes, es un acto de justicia indispensable para que comencemos a contarnos una mejor historia.


http://webs.ucm.es/BUCM/revcul//e-learning-innova/157/art2205.pdf

https://www.ted.com/talks/chimamanda_ngozi_adichie_the_danger_of_a_single_story?language=es


Mala feminista TOO (entrega 1): https://www.etcetera.com.mx/opinion/mala-feminista-too-movimiento-genero-violencia/

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