Cinque Terre

Julián Andrade

Escritor y periodista.

Los trolls de la posverdad

La virulencia en las redes sociales es el síntoma de que algo no está funcionando. Más que celebración, hay odio entre los miles y miles de seguidores de la actual administración. Ganaron pero no se sienten bien, avanzan pero critican cualquier duda u objeción sobre lo que está ocurriendo.

Entre los blancos preferidos se encuentran los periodistas y los medios de comunicación en los que estos laboran.

El ITESO acaba de dar a conocer un informe que muestra el comportamiento en las redes y la construcción de una narrativa que confronta a quienes son críticos.

Las redes han traído la inmediatez a la discusión pública. Todo se llega a saber en segundos, y las historias más descabelladas pueden pasar como ciertas.

Pero también están generando un escenario de crispación, en el ambiente público, que no conocíamos o no con esa profundidad. Los ataques impulsados por trolls y replicado por bots distorsionan el escenario e inclusive lo envenenan.

Pero ahí no para la situación e inclusive se extiende por momentos.

El jueves por la mañana, un grupo de Youtubers se concentró a la entrada de Palacio Nacional para gritar consignas contra los reporteros que acudían a la conferencia del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Un rosario de insultos:

–Mentirosos, chayoteros y vendidos –gritaban los que dicen representar a las audiencias genuinas y hacer un mejor trabajo informativo.

Quienes acudieron a inconformarse sostienen que son los canales genuinos de información y que ellos lo haces desde una atalaya de pulcritud y honestidad.

Es probable que “la protesta” responda a reflejos propios, pero no podemos disociarla de un contexto en que la prensa es descalificada cotidianamente y sobre todo la que se atreve a revelar historias que se salen del libreto de la 4T y que coteja los datos y los comprueba.

Pero no todo es inocencia e improvisación. Jacqueline Fowks escribió en Mecanismos de Posverdad ( Fondo de Cultura Económica 2018) que “es importante notar que quienes difunden mensaje masivos noticiosos o de tipo noticioso, sin ser periodistas, suelen tener relación con poderes fácticos o trabajan como herramienta de operadores políticos o empresariales.”

Y aún más: “Los generadores “no profesionales” de noticias –que pueden formar parte de grupos de interés—y la inmediatez como valor periodístico, desatan con facilidad casos de desinformación , manipulación y, por ende, de posverdad.”

Se va tener que trabajar, y con intensidad, para propiciar una discusión en la plaza pública que vuelva a su cauce y que sirva para colaborar en la construcción de espacios que propicien la reflexión ponderada.

La prensa, no conviene olvidarlo, tiene la utilidad de que las cosas no sean peores. Nada mal, por cierto, cuando ya se observan nubarrones en el horizonte.

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