Cinque Terre

Alejandro Vázquez Cárdenas

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Médico.

Los pecados del psicoanálisis

Si se va a hablar del psicoanálisis primero debemos recordar la definición de lo que es una pseudociencia. Una de las mas concretas y sucintas es la que nos dice que pseudociencia es aquella afirmación  o creencia que es presentada como científica pero es incompatible con el método científico.

Su número es enorme y y su popularidad resiste cuanta demostración se haga de su falsedad. En medicina  abundan;  una de las más exitosas es el Psicoanálisis, y esto a pesar de su absoluto desapego al método científico, pilar fundamental de toda actividad que pretenda ser seria.

Evidentemente a muchos de  los devotos del psicoanálisis, poco o nada les preocupa su exclusión del mundo científico. Tampoco les quita el sueño la costumbre que tienen de atribuir de manera indiscriminada un origen psicológico a cualquier síntoma de origen orgánico, error que puede tener consecuencias fatales. Confundir los datos de un tumor cerebral con un problema “psicológico” tiene consecuencias catastróficas.

El promotor principal de lo que conocemos como Psicoanálisis es Sigmund Freud, medico austriaco dotado mas que de conocimientos científicos, de una fecunda imaginación, pero sobre todo de una gran visión para una propaganda que no se se caracterizó precisamente por su honestidad.

No hace falta ser un experto en Metodología de la Investigación para encontrar los grandes errores del armazón del Psicoanálisis. Repasando su literatura podemos observar que la mayoría de sus publicaciones se refieren a casos individuales, y a partir de ellos se generaliza.  Es una falacia que, en lógica, se denomina “post hoc ergo propter hoc”.  El hecho de que alguien mejore después de un tratamiento no prueba que el tratamiento sea la causa de la mejora.

Uno de los más duros críticos del psicoanálisis freudiano fue Hans Eysenck, brillante psicólogo de saber enciclopédico, nacido en Berlín pero avecindado en Inglaterra. Se le recuerda sobre todo por su trabajo sobre la inteligencia, la personalidad y la terapia conductual.  Al momento de su muerte (1997) Eysenck era el psicólogo mas citado en la literatura de las revistas científicas con revisión (ojo) por pares. Una de sus obras  mas conocidas es “Decadencia y caída del imperio freudiano” donde,  apegado al método científico, exhibe toda las falsedades y mentiras del psicoanálisis freudiano.  Aquí se muestra la ausencia de actitud científica en Freud,  su ingenua fe en una interpretación altamente especulativa,  una falta de respeto por los hechos observables, una creencia mesiánica en su propia infalibilidad y un absoluto desprecio hacia sus críticos (Me recuerda a alguien).

El psicoanálisis ha sido el lastre que marginó mucho tiempo a la Psiquiatría del resto de las especialidades médicas. Durante una buena parte del siglo XX, prácticamente no se podía ejercer la Psiquiatría si no se era Psicoanalista. Aún en la actualidad, mucha gente piensa que Psiquiatra, Psicoanalista y Psicólogo son términos intercambiables, grave error. Secundariamente, el elaborado lenguaje usado por los Psiquiatras de orientación psicoanalítica en los Hospitales Generales contribuyo a que se marginara a la Psiquiatría de la Medicina.

En el mejor de los casos el Psicoanálisis puede tomarse como una religión que cuenta con creyentes, sacerdotes y sumos sacerdotes; como un sustituto del confesionario; y en el peor de los casos el acto psicoanalítico es simplemente comprar y pagar a un “amigo” para que nos escuche; eso si, esa “amistad” será por un buen tiempo y saldrá cara o muy cara.

¿Cuál es, pues, la razón de su popularidad?, estudiosos de este fenómeno sostienen que, entre otras razones, fue por que se ocupó de manera intensa, que no profunda, de problemas relacionados con  la sexualidad,  tema tabú dentro de una sociedad hipócrita y tradicionalista, además, obviamente, por tener respuestas para explicarlo todo.

Karl Popper aporta unos datos interesantes. Popper, formado intelectualmente en la Viena de  principios del siglo XX, cuando la vida intelectual estaba dominada por ideologías como el marxismo y las escuelas psicoanalíticas de Freud y Adler, se dio cuenta que la aceptación del marxismo o del psicoanálisis tenía, para los adeptos, el efecto de una conversión o revelación, que les abría los ojos a una nueva verdad, oculta a los no iniciados. Cuando eran así abiertos los ojos, se veían ejemplos confirmadores en todas partes. Es un hecho, los freudianos buscan sólo ejemplos confirmadores, y de paso hacen su teoría tan flexible que al final todo cuenta como confirmación.

Concluyamos, ¿cuál es el lugar de Freud la Historia? Fue, sin duda, un genio, pero no de la ciencia, sino de la propaganda, no de la prueba rigurosa, no del esquema de experimentos, sino del arte literario, y su lugar no se halla, como él deseaba, al lado de Newton o Copérnico, sino junto a Hans Christian Andersen y los Hermanos Grimm.

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