Cinque Terre

Javier Solórzano

Los jóvenes, lejos y los alejan

Es un enigma la relación que guardan los jóvenes con la política. Nos referimos a la institucional, la de los partidos políticos, en suma, a la que tiene que ver y organiza el INE.

Todos los partidos políticos hablan sistemáticamente de los jóvenes, pero en muy pocos casos los tienen en sus principales cuadros directivos. Hablan de ellos bajo lugares comunes, pero no los tienen en línea directa en sus principales decisiones.

Es una historia de décadas. El PRI tenía su sector juvenil, en muy pocas ocasiones influyó, pero era sistemáticamente utilizado para llevar las matracas a los mítines.

A finales de los noventa, el PAN trató de echar a andar una maquinaria que pudiera serle efectiva entre los jóvenes. En algún sentido le dio resultado, particularmente entre quienes pertenecían a la clase media y que se distinguían, en muchos casos, por su conservadurismo. Ante los hartazgos sociales el PAN logró que muchos jóvenes se acercaran a su candidato Vicente Fox, fueron de enorme importancia en el triunfo del guanajuatense.

La victoria de López Obrador también pasó por los jóvenes, quienes manifestaron su hartazgo a través del voto. El tabasqueño ha entendido el papel que juegan los jóvenes en la sociedad y ha puesto en marcha varios planes, sobre todo, entre aquellos que se conocían como ninis.

La cuestión hoy es que no basta con entregarles dinero porque es evidente que para crear una gobernabilidad tienen y quieren ser escuchados. Muy pocos jóvenes forman parte del gobierno de Morena. Situación similar se presenta en el Congreso, la batalla por la equidad de género se va ganando paulatinamente, pero los jóvenes no aparecen en las decisiones y las caras que vemos en estos espacios, son en un buen número de casos las mismas que veíamos desde hace muchos años; la diferencia es que ahora son de otro color político.

Peña Nieto fue vendido como un político joven. Quizá  parecía joven, al final nos acabamos dando cuenta que era un joven viejo.

Las elecciones de los últimos años han tenido en el voto de las mujeres y los jóvenes un referente, en muchos casos han sido determinantes. En el ejercicio del poder han pasado a segundo plano. Las mujeres van ganando espacios, lo cual se aprecia en la gobernabilidad, se va avanzando, pero todavía hay evidentes vacíos.

En el caso de los jóvenes las cosas de alguna u otra manera han evolucionado muy poco. Los jóvenes están en la calle, pero no están en el ejercicio del poder. La idea de que los partidos formen cuadros acabó siendo historia.

A esto se suma la poca representatividad de los partidos en la sociedad, no se les cree y los jóvenes también los ven ajenos. Los partidos sólo buscan a los jóvenes cuando hay elecciones, les piden su voto con el cual eventualmente se gana una elección y no los vuelven a ver durante seis años.

La política del país se hace fundamentalmente por gente mayor. Los dimes y diretes de estos días entre el perfil del gobierno de Morena y quienes son las cabezas visibles en Futuro 21 es prueba de ello.

En sentido estricto ni a quién irle. En los dos casos prevalece un promedio de edad alto el cual no se desdeña por principio, sino que más bien se presume, con razón, que si los jóvenes formaran parte de la gobernabilidad el país tendría quizás más debates, pero estaría más integrado y sobre todo tendría una mirada y diagnóstico más preciso de lo que le pasa.

Habrá que preguntarse por qué se alejan los jóvenes, o si lo que pasa es que en el fondo se les aleja a través de un doble discurso.

Por un lado se les llama y por el otro en la gobernabilidad ni siquiera se les voltea a ver o pedir su opinión.

RESQUICIOS.

Ayer volvimos a lo que llamamos “normalidad”. Más de 25 millones de estudiantes están de nuevo en clase. En medio de una singular transición los alumnos van a tener tres diferentes programas de estudio. Faltan las leyes secundarias, que son las que harán que se tenga un solo plan de estudios. Está por venir la discusión.


Este artículo fue publicado en La Razón el 27 de agosto de 2019, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página

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