Cinque Terre

Irasema Rodríguez

Los excesos verbales de Jaime Avilés en las redes

“Yo te acuso @Javier_Duarte de ser asesino de ser asesino de periodistas y autor intelectual del multihomicidio en la Narvarte Demándame bola de cebo y caca!”. Estas líneas no fueron escritas por uno de millones de cibernautas que a diario utilizan las redes sociales como vehículo de catarsis de sus emociones sin control. No, este mensaje irracional fue escrito la tarde del martes por el periodista Jaime Avilés en su cuenta de Twitter.


Al poco tiempo, la también periodista Mayra Martínez se sintió con el deber de cuestionar a Avilés y decidió provocarlo así: “Los arrebatos y vómitos verbales de @Desfiladero132 vs. @Javier_Duarte son ejemplo del peor periodismo. Lo suyo es el dogma, no el análisis”. A partir de entonces se entabló un intercambio de tuits entre ambos, donde a cada insulto y acusación de Avilés, Martínez le respondía con una nueva provocación para intentar, en vano, debatir con él sobre las hipótesis que cada uno tiene del homicidio múltiple en la colonia Narvarte.


Así mientras Avilés acusó a Martínez de ser encubridora de Javier Duarte y criminalizar a las víctimas, ella a su vez, lo exhibió como un personaje irracional, aunque tampoco pudo evitar del todo el uso de adjetivos al señalarlo como “el tonto de las redes sociales”. Como un par de adolescentes, Avilés y Martínez se enfrascaron en un intercambio verbal que no llevó a ninguna parte, desde el punto de vista periodístico.


Javier Duarte es indefendible en muchos sentidos y es comprensible, aunque no siempre justificable que ciudadanos comunes, movidos por la ira se expresen opiniones negativas sobre su actuación como gobernador, aunque estén repletas de insultos. Pero un periodista que incurre en este tipo de arrebatos queda exhibido en su pobreza argumentativa y falta de ética, al reemplazar la investigación por la acusación sin pruebas y la ironía fina por el insulto simple y ramplón.


Acaso lo más sensato sea ignorar mensajes como los escritos por Avilés, pero el intercambio al que lo orilló Mayra Martínez nos demuestra que aún falta mucho para que las redes sociales sean un espacio para un debate enterado y racional, sin embargo, los periodistas tienen el deber ético de impulsarlo.

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