Cinque Terre

Carlos Saavedra

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Los enredos de AMLO y la incertidumbre que generan

Los 12 años de candidato no le dieron la experiencia al hoy presidente electo sobre como gobernar a México. Es evidente que conoce las exigencias de la sociedad. Sin embargo, es hasta hoy que se da cuenta de la realidad y se deshace de sus promesas, un día sí y el otro también. López Obrador y MORENA no estaban listos para el respaldo de más de 30 millones de personas y mucho menos para la responsabilidad que implica tener la mayoría en ambas cámaras del Congreso.

Ya dijo López Obrador que no le importa decepcionar a la gente que votó por él: “No le hace, no me importa, porque son mis convicciones”. Lo cual sorprende porque al mismo tiempo ha dicho en reiteradas ocasiones que no les va a fallar, una clara contradicción alimentada por una confusión. El presidente electo ganó con el histórico 53% de los votos, pero del otro lado, Peña Nieto es el presidente con la mayor desaprobación en la historia reciente, con más del 71% de los ciudadanos que rechazan su gestión. Andrés Manuel aprovechó la coyuntura de ciudadanos hartos de la mediocridad que se sumaron a sus seguidores.

En tan solo tres meses de transición, todas las promesas y discursos se han enfrentado a la dura realidad de tomar decisiones que contradicen los 12 años de retorica contra el establishment, y que ahora, al contrario de combatirlo, lo fortalecen con decisiones que se asemejan a las que se tomaban en los gobiernos del PRI de mediados del siglo XX, sin contrapesos.

La euforia del presidente electo y su partido la vimos en la primera sesión de la LXIV Legislatura en el Senado de la República, en donde la mayoría de MORENA violó el reglamento, obligando a que se votara a las 17:00 hrs. la licencia al Senador Manuel Velasco, cuando a las 12:36 ya se le había negado, de esa manera se combinó la inexperiencia, con la aplanadora de un Grupo Parlamentario ansioso por ejercer su poder.

También debemos sumar la crisis financiera provocada por una consulta que no solo era ilegal, sino que estuvo llena de inconsistencias, y avaló la decisión del Presidente electo para dar marcha atrás al proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, que ya tenia el 30% de la obra avanzada. Lo mismo sucedió con la iniciativa del Coordinador de los Senadores de MORENA, Ricardo Monreal, para regular las altas comisiones que cobran las instituciones bancarias en México, las batallas personales que nos cuestan a todos.

FOTO: DEMIAN CHÁVEZ /CUARTOSCURO.COM

La reacción de los mercados es completamente consistente con las circunstancias, ya que MORENA tiene la mayoría suficiente en el Congreso para modificar cualquier ley que desee. Han estado presentando iniciativas que se aprueban en fast track. En tan solo un mes, la Cámara de Diputados aprobó la regulación de los salarios de los servidores públicos, sin importarle a la mayoría de MORENA, que el dictamen contenía errores técnicos, prácticos y hasta de gramática. Lo mismo pasó con la iniciativa del Senador German Martínez que elimina la discriminación por preferencia sexual en el IMSS.

Con la capacidad de MORENA, ¿alguien duda de que pueden modificar la ley que quieran, en cualquier momento? Es tan grande su poder, que para implementar el plan de seguridad que propone el presidente electo, van a modificar en tiempo record el artículo 129 de la Constitución que en este momento prohíbe:

“En tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar. Solamente habrá Comandancias Militares fijas y permanentes en los castillos, fortalezas y almacenes que dependan inmediatamente del Gobierno de la Unión; o en los campamentos, cuarteles o depósitos que, fuera de las poblaciones, estableciere para la estación de las tropas”.

Todo esto, después de que durante la campaña el Presidente electo manifestó que no habría cambios a la normatividad vigente en los primeros tres años de su gobierno, posición que fue respaldada por Ricardo Monreal al mencionar, en su momento, que no había necesidad de modificar la ley para dar resultados. Dichos que a la luz de la realidad actual, la contradicción es asunto de todos los días, en este camino no se van a detener con cualquier regla que les estorbe incluyendo la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y la Ley Federal de las Entidades Paraestatales, para cumplir con el deseo de López Obrador de que sea Paco Ignacio Taibo II el titular del Fondo de Cultura Económica.

El tabasqueño ha reconocido de facto que muchas de sus propuestas eran inviables, útiles para la campaña pero inoperantes en la realidad. Al mismo tiempo, confirma los temores de quienes lo catalogan como un dictador en ciernes, como consecuencia de las consultas que “legitiman” decisiones que el ya ha tomado como el tren maya, la refinería y los programas sociales.

No debe ser fácil para el líder de MORENA, ni para cualquiera en su circunstancia, asimilar una victoria contundente, después de una vida en la oposición. Queda claro el resentimiento en su retorica, que califica a los que no concuerdan con él como: fifís, mafia, hipócritas, amarillistas y chachalacas. Por décadas el Presidente electo construyó su perfil político en un escenario adverso y asumió un discurso polarizante que nunca rindió frutos, hasta ahora, que la irritación de la sociedad la llevo a optar por el único que garantizaba un cambio, sin importar cual.

Ante este escenario López Obrador parece confundido, prueba de ella son sus contradicciones diarias y la intolerancia a la crítica, quizá no entienda que el apoyo contundente el 1º de julio no significa un cheque en blanco, ni tampoco implica la claudicación de la crítica necesaria en una democracia participativa. Por lo tanto, es fundamental para el Presidente electo asimilar el origen de su victoria, para actuar con responsabilidad ante el reto de cumplir con la expectativa social más grande en la historia de México.

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