Cinque Terre

Tere Vale

[email protected]

Los cuervos

Cuando se ataca a un periodista, se ataca a todos
los periodistas del mundo

Estos tiempos revueltos, oscuros, amargos, además de mantenernos en un estado de alerta constante para sobrevivir a las amenazas contra nuestra salud, nuestra economía y desde luego contra todos nuestros derechos, han traído una cosa buena, algo que en verdad valoro mucho: nos han permitido desenmascarar a los trepadores, a los vendidos, a los hipócritas profesionales. El tema es muy triste y duro, pero vale la pena reflexionar en ello.

Prácticamente desde que comenzaron las mañaneras (cualquier cosa que eso sea), los periodistas comenzamos a vernos atacados todos los días, persistentemente. Y digo “vernos” porque cuando se ataca a la libertad de expresión, a un medio o a un periodista, se ataca a todos los comunicadores, por grandes o pequeños que sean, y a todos los mexicanos que creemos en la democracia. Se reprime en uno a todos los que desde hace muchos años hemos luchado desde diversas trincheras y formas para lograr un país en donde quepan todas las opiniones y tengamos la oportunidad de pensar, decir y compartir lo que pensamos.

Evidentemente esto parece no gustarle al presidente. Él preferiría un trabajo periodístico acrítico, de pensamiento único, sin análisis y en donde solo existiera la libertad de alabar al “padrecito”. No, no soy ingenua, a ningún mandatario o celebridad, casi a ningún ser humano, le gustan las malas críticas y mucho menos supongo que el presidente sea una especie de Steve Jobs de la política, ni que su mantra sea: think different. Pero si confiaba en que existiera al menos ese talante de los demócratas (aunque sea haciendo entripados) de respetar y no tratar de destruir al que no está de acuerdo con lo que piensa el famoso inquilino de Palacio Nacional. Nada más alejado de esto.

Todos los días vemos en las primeras filas de periodistas de la mañanera a un buen número de paleros, para decirlo sencillamente, haciendo las preguntas que quiere escuchar el señor López Obrador y que le permiten explayarse a gusto contra los que se atreven a desafiar su extraña idea de mundo. La falta de ética, de recursos mentales y de dignidad de estos lamentables personajes me sorprenden diariamente. Sin duda esta colección de personas que se hacen llamar periodistas están ya bien ubicados y plenamente desenmascarados. Son parte de la fuente o de la corte de los milagros diría yo.

Pero lo que ha sido aún más revelador en estos tiempos de definiciones es otro grupo, infinitamente más ilustrado e infinitamente más indigno, que habiéndose beneficiado directamente y habiendo compartido ardorosamente posiciones y puntos de vista con los injustamente llamados “conservadores” (cualquier cosa que esto sea), ahora defienden a ultranza cuanta locura propone, hace o dice la supuesta 4T.

Estos personajes no son analfabetas funcionales, para nada, son personas que fueron altamente beneficiadas ayer, que recibieron ellos y sus familias, recursos y becas para estudiar en Europa o en Estados Unidos, que pertenecieron a instituciones académicas hoy seriamente afectadas, a los consejos editoriales de Nexos o de Letras libres, revistas ahora satanizadas y despreciadas por ellos mismos, para abyectamente apoyar lo que dice su nuevo jefecito pseudoideológico. Yo los llamo los cuervos, dispuestos por su perniciosa ambición a sacarle los ojos a sus propios compañeros de lucha académica y/o periodística, a los que les dieron oportunidades, a los que les abrieron espacios en sus publicaciones, a los que se atreven a no pensar como el actual rey.

Mientras nuestro país se desmorona, cuando se destruyen las instituciones, cuando la libertad de expresión se ve amenazada, cuando se viola le ley un día sí y otro también, cuando la corrupción es más ostensible que nunca, cuando la economía se colapsa, la ineptitud y la ignorancia causan muertes y los feminicidios y la inseguridad se encuentran a sus anchas en este extraordinariamente difícil momento de nuestro país, salen los cuervos dispuestos desde sus sesudas columnas y editoriales a defender lo indefendible y a defenestrar a los que fueron sus compañeros en la lucha por la democracia en nuestro país. En ellos no hay remordimiento ni pudor, así son estos cuervos que comen cuervos.

Pero después de tanto asco, ¡gracias a estos tiempos revueltos! algo bueno trajeron, al fin veo de frente el rostro de los fariseos y los traidores.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password