Premio Nacional de Protección Nacional
Cinque Terre

Rubén Cortés

Periodista y narrador. Director General de La Razón

Los compadres

La libra aún por su control de medios –salvo en un par de casos—y de la oposición partidista, pero el tema de la corrupción terminará por tocar al gobierno, pues escogió una táctica imposible: venderse como poseedor de una honestidad única, inmaculada.

En todo caso, hasta al cinco de mayo pasado, decidió por inspiración personal (y no por licitación pública) el 77.2 por ciento de los 50 mil 447 contratos de la administración pública otorgados. Y es el gobierno que más da contratos a dedo desde 2010.

Porque en 2019, su primer año de gestión, adjudicó de manera directa el 78.1 por ciento de los contratos, que es la cifra más alta en México, desde que se miden las licitaciones por parte de la Administración Pública Federal.

Licitaciones de la 4T de contratos gubernamentales a dedo, registradas en Compranet, el mismo portal oficial donde apareció en 2001 que el gobierno panista de Fox compró tres toallas “con bordado especial” a cuatro mil pesos con 25 centavos cada una.

Por ejemplo, la semana pasada, este gobierno otorgó el tramo 3 del Tren Maya a la empresa formada por Construcciones Urales, Gami Ingeniería e Instalaciones y Azvi: que construyó el segundo piso del Periférico en 2005, cuando el actual presidente era Jefe del GDF.

Pese al discurso de honestidad inmaculada, es un gobierno aparentemente convencido de la existencia irremediable de la corrupción, según su propia secretaria de Energía, quien admite: “No hay empresa libre de escándalos, si alguien tiene una listita de dos o tres, que me la pase”.

Y es precisamente ella (junto con el director de CFE) la funcionaria con más señalamientos de corrupción en la actual administración.

Ayer, el diario Reforma publicó que una empresa de Arturo Quintanilla, compadre de Rocío Nahle, recibió, de manos de la misma Rocío Nahle, un contrato por casi cinco mil millones de pesos para la refinería cuya construcción dirige Rocío Nahle.

Aunque la titular de Sener ya lo dijo: “No hay empresa libre de escándalos, si alguien tiene una listita de dos o tres, que me la pase”. Además, en este gobierno aumentó en 64 por ciento el costo de la corrupción para los ciudadanos, de acuerdo con el Inegi.

Tanto así, que el presidente tuvo que cancelar el contrato que el gobierno había otorgado a Bio Pappel Scribe (empresa de un compadre suyo) que había recibido un contrato de Conaliteg por 221.6 millones de pesos.

Como sea, en sólo año y medio de gestión, la 4T tiene el récord de más licitaciones otorgadas a dedo desde 2010, sin realizar concursos públicos: que las empresas se inscriban y que los ciudadanos puedan observar.

Pero hoy la honestidad es por decreto. Porque es así.

Y punto.

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