Cinque Terre

Javier Solórzano

“A los 21 ya tiene 4 hijos”

Las intuiciones le han dado buenos resultados al Presidente, pero quizá se le fue el “toque” en Guerrero.

No visualizó el lacerante problema de la venta de niñas y la violencia contra menores y mujeres en La Montaña guerrerense.

Su confianza en la dinámica de vida en muchas comunidades parte de una visión en la que, por los valores existentes, por principio no hay violencia ni abusos.

“Los usos y costumbres” están pasando por un necesario proceso de crítica y atención. En la medida en que hay información sobre diversas comunidades va quedando claro que están cargados de luces, al tiempo que crecen las sombras.

Las luces son sus valores, tradiciones, cultura y el arraigo que fortalece su historia. Las sombras tienen que ver con la violencia, el machismo, el abuso y el autoritarismo.

Cuando el Presidente dijo el domingo que “no vengo a hablar de la venta de niñas…, porque es excepción y no la regla”, perdió de vista la dinámica a la que nos referimos.

Con haber escuchado a la abogada del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan, Neil Arias, hubiera tenido una perspectiva amplia sobre el estado de las cosas, lo que le hubiera dado elementos para tener una mirada amplia del porqué era y es importante hablar del tema.

Neil Arias nos deja en claro que la situación es muy difícil para las niñas, para las mujeres y para la organización familiar. La abogada considera que “es preocupante lo que se está viviendo, como lo demuestra el caso de Angélica, una niña que fue unida en matrimonio en edad temprana en función de los usos y costumbres”.

“Este caso, nos dice, es emblemático, porque ahí se dieron a conocer muchas de las cosas que viven las mujeres en la zona de La Montaña. Nosotros apostábamos que con la venida del señor Presidente con todas sus secretarías de Estado y la presencia de la gobernadora era importante hacer un posicionamiento fuerte sobre la violencia que hay contra la mujer indígena, es un tema que sinceramente no ha sido abordado en todas sus dimensiones no se le ha dado la atención que requiere a esta problemática tan grotesca que se vive aquí en La Montaña”.

Neil Arias pone en perspectiva el presente de lo que se está viviendo; “para poner un ejemplo, simplemente entre septiembre y octubre en la región se han presentado 8 feminicidios, son situaciones alarmantes. Mientras no haya voluntad política y los órganos que se dedican a la justicia no se aboquen en lo inmediato a atender estos asuntos, la violencia contra la mujer se va a ir incrementando, nos asegura.

Sobre los usos y costumbres la abogada es contundente: “Esta práctica se ha ido tergiversando, muchas personas lo ven en las mismas comunidades como una cuestión de negocios, ésta es la realidad de ahora, anteriormente eran actos simbólicos. En casos como el de Angélica, la niña no es la que consiente ni decide, se violenta la dignidad y el derecho de las niñas con lo que se rompe un proyecto de vida”.

Sobre el entorno en que viven las niñas y los niños Neil apunta que las condiciones de pobreza impiden que los menores puedan ir a la escuela por más que lo deseen. “Es una situación grave que se puede erradicar con escuelas y centros recreativos, pero no hay manera de tener acceso a ellos, hay comunidades en La Montaña que no cuentan con los servicios básicos, muchos niños y niñas se mueren por enfermedades que serían fáciles de erradicar. Hay niñas que a los 21 años ya tienen 4 hijos y muchas veces se los quitan”.

Cierra con pesar la conversación: “Me dio mucha tristeza que el Presidente al que tanto aprecio y respeto no hablara del tema… tenemos muchos problemas incluso entre los servidores de la nación que sólo le dan ayuda a los que son de su partido”.

Excepción y regla.

RESQUICIOS

Pasaron casi tres años para que por fin se reconociera, vía el titular de Salud, que la distribución de medicinas es uno de los “talones de Aquiles” del Gobierno; al final tuvieron y tienen la razón los padres y madres de niños con cáncer.


Este artículo fue publicado en La Razón el 27 de octubre de 2021. Agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

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