Cinque Terre

Angelica de la Peña

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López-Gatell visto desde su disonancia cognitiva

Las comparecencias ante el Congreso reflejan las diferencias que existen en el país. Así ha sido desde que hay presencia de las oposiciones. Su realización se basa en un precepto legal: las y los funcionarios tienen obligación de ir a dar cuentas a las cámaras del Congreso de la Unión. Que yo recuerde, en ninguna, donde ha participado la oposición, ha sido tersa; hoy apoyan al gobierno quienes ayer denostaron al gobierno anterior. Y las y los funcionarios que comparecen saben que la oposición les va a tundir, pero también saben que su partido les va a defender. Y luego resulta que la bronca es entre las y los parlamentarios.

Por cierto, quienes comparecen, se cuidan de no ser irrespetuosos, ponen cara de esfinge inexpresiva, y cuidan responder sin ironías o descalificaciones, aunque les incomode. Esa es la norma para ir a una comparecencia. Aguantar el debate parlamentario real.

CDMX, 12OCTUBRE2020.- El subsecretario de Salud, Hugo Lopez Gatell, se presentó, junto con el titular de la COFEPRIS, Jose Alonso Novelo Baeza, al Senado de la República a comparecer. FOTO: PEDRO ANZA/CUARTOSCURO.COM

Por eso resulta muy desafortunado escuchar a López-Gatell en su comparecencia ante la Comisión de Salud del Senado porque se comportó todo lo contrario a lo que indica la regla no escrita. Fue impropio verle sus ojos y cejas levantadas de manera burlona descalificando al escuchar particularmente a las senadoras de la oposición. De vez en vez se conectaba con las curules amistosas compartiendo movimientos de mofa. Sin embargo, al tomar la palabra al final de su comparecencia, se atrevió a acusar “a las respetables señoras senadoras” de ser poseídas de disonancia cognoscitiva o cognitiva, y enfatiza que haciendo uso del foro y tribuna parlamentario, una pequeña minoría muestra desinformación al insistir sobre “7 mentiras” que no tienen base de veracidad o de evidencia: hacer pruebas, usar cubrebocas, etc. Y les sugiere que vean las más de 220 conferencias vespertinas que él organiza para que se informen sobre lo que hace el gobierno respecto a la pandemia; les sugiere hacerlo en pausas, para que estén informadas.

Y asevera que el comportamiento de las senadoras se explica como disonancia cognoscitiva o cognitiva diseñada por el psiquiatra Leon Festinger en 1957 y que “consiste en el conflicto de ideas que se contraponen cuando somos expuestos a una realidad que no es armónica con nuestras creencias, nuestras convicciones o nuestra formación previa”, dice, e identifica a “esa pequeña minoría” anclada en verdades a medias, mentiras, etc. Al comenzar a escucharle me pregunté si les recetaría ese diagnóstico si sus interlocutores fuesen Senadores y no Senadoras. Pero la cosa no termina ahí porque para colmo les invita a que superen “esa disonancia cognoscitiva” y se integren, “a no ser el reducto de la minoría o en la auto representación de su papel minoritario en la conciencia pública” y que sean parte de la solución porque, quizá hay frustración porque no han sido convocados “a participar en el bienestar de la República, quizá no saben cómo, quizá han buscado en los canales equivocados, quizá han preferido estar en las oficinas, retirarse de los debates públicos” sobre las condiciones que están enfrentando. Se atreve a decir que lamenta que se sustraigan una y otra vez de la realidad. Esa última intervención de este funcionario la dedicó no a contestar las preguntas de las legisladoras, sino a insultarlas.

Las senadoras de la oposición se retiraron, obligando al presidente de la Comisión a levantar la reunión, a lo que este subsecretario pregunta si también se llevarán las mantas que le pusieron alusivas al horror de la pandemia.

México tiene la cifra más alta de mortalidad por Covid-19 respecto a otros países tomando en cuenta el número proporcional de habitantes. Pero se tomó la decisión de no hacer pruebas desde marzo, simplemente para ahorrar. Sin embargo el señor subsecretario se autoengaña respecto a que su programa centinela estuvo bien, se acomoda a aliviar la propia tensión que seguramente enfrenta cuando los ex secretarios de Salud o la OMS le dicen que fue un error su estrategia para enfrentar la pandemia; alivia su ánimo cuando él mismo se chorea frente a su propia decisión, y se dice: aplanamos la curva entonces ya vamos bien, pensar en 70 mil ya es catastrófico, pero se explica que estar en más de 83 mil es porque quienes murieron comían muchas harinas y azúcares. Ve su propia realidad y todo lo justifica. Entonces ¿quién padece de disonancia cognitiva? Y, además, no puede resistir en seguir mintiendo.

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