Cinque Terre

Armando Reyes Vigueras

[email protected]

Periodista

Las redes sociales como espacio para la polémica

Un fenómeno curioso se está dando en el terreno de las redes sociales, pues distintas polémicas se han presentado en los últimos meses, incentivadas por las características de estas herramientas de comunicación. Pero la pregunta que nos debemos hacer es si este ámbito es el propicio para debatir cuestiones que pueden ser importantes para la sociedad como el racismo, o si todo se trata de un impulso para presumir cierto estatus.

Con celular en mano

Debatir en la plaza pública es una tradición tan antigua como la propia comunicación. En otras épocas, los debates se daban en tribunas específicas, como era el caso de las legislativas o en zonas públicas durante campañas electorales. Con el paso del tiempo, la radio y la televisión abrieron sus señales a este tipo de intercambios, con lo que un público masivo pudo tener acceso a este ejercicio para contrastar ideas y propuestas.

Pero llegaron las redes sociales y ahora los debates no se dan entre especialistas, candidatos, funcionarios públicos, líderes partidistas o periodistas, sino que pueden ser entre personas comunes y corrientes, incluso con perfiles creados ex profeso que simulan ser alguien en especial para encubrir a un equipo con fines perfectamente definidos.

También las temáticas han cambiado, pues no se discute el rumbo del país, que política conviene más, la evaluación de los gobiernos, sino que entramos en terrenos en los que todo puede girar en torno a algo tan artificial como si la Fórmula Uno debe tener una carrera en la Ciudad de México, cuando antes se festejaba su cancelación, o si debe existir la manteconcha.

Y es que por la dinámica propia de las redes sociales, podemos encontrar a quien se dice de izquierda, que siempre busca polemizar en temas como el combate a la pobreza, pero publicar asiduamente recomendaciones acerca de un buen restaurante en Polanco o la Condesa.

El tema de la “pigmentocracia” es un buen ejemplo de hasta donde se puede llegar en las polémicas que se dan en las redes y la manera en que temas importantes se pueden manipular para no llegar a ningún lado o no transmitir una enseñanza que contribuya a cambiar, en algo aunque sea mínimo, una conducta considerada negativa para el país.

Lo anterior en función de que muchos de los que critican los supuestos beneficios que da el tener una piel blanca –con todo lo que se pueda entender acerca de este término–, y el poder adquisitivo que conlleva, son precisamente de piel blanca y se enzarzan en discusiones desde su iPhone.

Otras polémicas que se presentan en redes tienen que ver con el uso de ciertas palabras, algunas de las cuales han sido prohibidas por el tribunal de lo políticamente correcto, por lo que los usuarios que se atreven a escribirlas en sus mensajes o decirlas en videos o podcast, de inmediatos son condenados a sufrir el escarnio público.

Es el caso de la palabra “negro”, que antaño se utilizaba como apelativo cariñoso para referirse a un amigo o miembro de la familia, incluso algunos deportistas portan con orgullo el mote –como el luchador “negro” Casas del CMLL– sin que esto les represente alguna afrenta o se sientan discriminados por esta simple mención.

Pero en el terreno de las redes no faltará quien se sienta ofendido(a) por el uso de esta palabra e invoque a quienes piensan de manera similar, denuncie ante la CONAPRED y organizce un linchamiento en contra de quien hizo uso de esta palabra.

Así, nos deberíamos preguntar si tener este tipo de polémicas en un espacio en el que no siempre quienes interactúan en este tipo de discusiones son quienes dicen ser, sirve de algo o son un nuevo pasatiempo de aquellas personas que piensan que desde la comodidad de la casa u oficina se puede cambiar al mundo con un simple click y así presumirlo en su bio.

Parafraseando a Umberto Eco, el tipo del bar que opinaba de todo y se quejaba de todo, ahora deja este espacio restringido y se lanza a través del ciberespacio a polemizar con quien se deje, incluso a partir del título de un artículo y sin haber leído el contenido del mismo.

Estamos en una época en la que el argumento ha dejado su lugar al insulto, las causas son reemplazadas por la propaganda y la tribuna para especialistas cambia por las redes sociales, en donde todos quieren y tienen algo que decir, aunque en la siguiente oportunidad defiendan todo lo contrario sin rubor alguno.

Y antes de que me contesten cuando este artículo se difunda en redes sociales, permítanme decirles que para que se dé una polémica se necesitan dos y este tecleador renuncia a dicho privilegio, para –como decía el clásico– dejarles mi prestigio para que lo despedacen, digo, si es que queda algo que despedazar.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password