Cinque Terre

Arouet

Las putas

Este día se lo quiero dedicar a las putas. Lo mismo a aquellas damas del placer que pagaron sus impuestos en Pompeya que a las amantes furtivas de la Edad Media que se distinguieron por colocar un ramo de flores en la puerta en señal de que ahí, ellas estaban dispuestas a los besos y los abrazos, acordando previamente el precio por ello. Esta vez no pienso en Rosa Luxemburgo, Simone de Beauvoir o en Marie Curie, tan ignorada en esos tiempos no obstante sus logros científicos y tan vilipendiada por haber incurrido en la osadía de tener un amante. No, este 8 de marzo tampoco evoco a las mujeres trabajadoras que murieron en una fábrica de Nueva York ni en las obreras textiles que a mediados del siglo pasado, también en Nueva York, dieron un ejemplo de lucha por sus derechos. Ni siquiera divago entre las diosas de la literatura –¿les parecería Virginia Woolf o Margueritte Duras?– y el cine, como Thelma y Louise, digamos, y su respuesta a la violencia machista.

Todo eso ya lo he hecho año tras año.

Ahora pienso en las putas. Desde luego en las que son esclavizadas en todo el mundo, pisoteadas y sin esperanza alguna, me uno a las voces que exigen justicia allá y aquí en nuestro país. Pero también pienso en quienes libremente ejercen ese oficio y que deben tener sus derechos laborales y a la salud garantizados; es más, creo que legalizarlo ayuda a evitar la trata de personas, por eso resalto este día a las mujeres que por medio de asociaciones o desperdigadas se esfuerzan porque, más allá de lo que cada uno de nosotros piense de la prostitución, sea respetada su libertad individual de hacer con su cuerpo lo que quieran.

Desde luego que también pienso en ellas porque les guardo gratitud. En las flores de un día, como les canta Joaquín Sabina. Además pienso en las damas de la noche porque hasta las almas políticamente correctas las ignoran este día.

Las putas son tan menospreciadas en el terreno moral que muchas mujeres y hombres dicen que acudir con ellas hace menos hombres a los hombres. Es más, que les dicen putas para insultarlas y no para llamarlas como son, como muchas de ellas se admiten sin verguenza. Y en ese fango tan conservador y moralino, también pienso en todas aquellas mujeres que sin ser prostitutas o rameras son acusadas de ello porque su forma de vestir o sus decisiones para compartir su cuerpo con quien quieran.

Desde aquellas gestas protagonizadas por las mujeres a principios del siglo pasado y luego a mediados del mismo siglo, por supuesto que se constatan importantes logros civilizatorios en relación con las mujeres y nada más por ello vale la pena conmemorar la fecha emblemática del día internacional. Junto con ello también tiene mucho sentido señalar a donde debieran apuntar los siguientes logros y la agenda es vasta al respecto. Hoy sólo pensé en reconocer el aporte de muchas mujeres profesionales que apaciguan el apetito de la carne sino es que además brindan el solaz esparcimiento de quienes las buscan. En las putas, vamos, y en la necesidad de que se regule legalmente su trabajo para que ellas sonrían a quien quieran y le hagan lo que quieran a la persona que para ello les pague, nos gusten o no a nosotros tales formas de transacción, haya a quienes eso les enoje y más allá de las sonrisas espléndidas y las palabras de aliento que hubiéramos encontrado en el regazo de cierta mujer que además hubiera sido nuestra amiga, aunque fuera unos instantes que duraran para siempre.

 

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password