Cinque Terre

Ricardo Becerra Laguna

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Economista. Fue subsecretario de Desarrollo Económico de la Ciudad de México. Comisionado para la Reconstrucción de la Ciudad luego de los sismos de 2017. Presidente del Instituto para la Transición Democrática.

El lado respetable de Bin Laden

Joss Stone es una rubia y joven cantante inglesa que estuvo a un tris de ser asaltada, asesinada, decapitada y arrojada al Canal de Bristol por un par de criminales macabros oriundos de Manchester que planeaban arrebatarle poco más de un millón de euros para luego enviarlos y esconderlos en… Chipre.

Como cualquier otro paraíso fiscal, la isla recibe dinero de un secuestro, del narcotráfico, del robo de las arcas públicas, del asesinato, de la venta de armas o de los magnates de mayor abolengo para quienes pagar impuestos, resulta una costumbre de mal gusto.

El propósito de los paraísos es que el dinero llegue, que nada más llegue -y sin demasiadas preguntas- los bancos y sus filiales lo pondrán a buen recaudo, circulándolo y recirculándolo en el ambiente desregulado de las finanzas mundiales.

A su lado, llega también dinero legítimo, bien habido, pero que sus dueños han decidido no declarar, no reportar a las haciendas de sus países para evitar los molestos trámites y las molestas tasas y tipos.

Nunca duerme. En conjunto, todo este dinero trasladado y depositado en unos 50 lugares del mundo (de las Islas Vírgenes británicas a las Caimán, las Bermudas, las Bahamas, las Maldivas o las Islas Marshall) vuela alrededor del globo para explorar un abanico muy amplio de posibilidades: compra bonos, acciones, desarrollos inmobiliarios, fusionándolos con fondos de pensiones, compra a vencimiento, call y put, swap para seguir haciéndose más grande.

En el año 2018 la masa de dinero que envuelve al planeta se reprodujo y multiplicó para alcanzar, cuando menos, los 21 billones de dólares (casi el doble que todo el PIB de Estados Unidos) según la ONG, Tax Justice Network.

El dinero de los jeques árabes, es el dinero de Bin Laden y su prosapia, de los petroleros rusos, de los dictadores de Asia central, los sátrapas africanos, los banqueros sin escrúpulos de Manhattan, vendedores de armas, narcotraficantes, mafias, gobernadores chinos enriquecidos, grandes consorcios, malos y más malos, todos, acuden a los soleados paraísos para poner a salvaguarda el fruto de su actividad.

Hace rato la economía global funciona así: las grandes fortunas o los grandes maletines con dinero, tienen oportunidad de moverse, resituarse, en cuestión de segundos, evadiendo impuestos y ley mediante una red a la vez compleja e invisible.

Como recordaba Loreta Napoleonni: uno de cada diez dólares o euros o yuanes producidos por el mundo, se alojaba en un paraíso fiscal a principios de esta década. En 2019, dos. O sea: la quinta parte de la riqueza es movida de forma opaca o secreta por el 0.001 de la población, poco más o menos (El País, 6 de abril de 2019).

¿Cuántos impuestos evadidos representan 21 billones de dólares? Es muy difícil hacer un cálculo preciso, dada la variedad de las tasas impositivas en casi dos centenas de países. Pero para simplificar supongamos un promedio bajísimo de 20 por ciento. Si fuera el caso, los gobiernos dispondrían de 410 mil millones dólares de inmediato para financiar sus servicios, invertir en infraestructuras o pagar sus deudas.

En otras palabras: el mundo produce recursos suficientes para financiar los Estados de Bienestar o las construcciones de los Estados de Bienestar en casi todas las economías importantes del planeta. El problema es que ese dinero vuela, se escapa, no paga impuestos y así produce su propia profecía: los Estados de Bienestar no se pueden financiar y por eso son cosa del pasado.

¿Es esto un mero epifenómeno del capitalismo, una excrecencia, ovejas negras que se han apartado de las reglas esenciales o, por el contrario, los paraísos fiscales juegan un papel clave en el modelo de liberación y desregulación financiera y se han convertido en las arterias vitales de la globalización, donde se mezcla dinero de todo tipo, signo y procedencia, ejerciendo un esquema de corrupción universal a una escala nunca antes vista?

La semana pasada la prensa registró: la familia Bin Laden, a quienes se les persigue por el mundo para acabar con ellos, sin embargo, ganaron un juicio para recuperar su sacrosanto dinero depositado en Luxemburgo: unos 23 millones de euros. Ellos son terroristas, pero su dinero es respetable.

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