Cinque Terre

Julián Andrade

Escritor y periodista.

La segunda caída de Vallejo

De poco sirvieron los siete mil pesos que Rodrigo Vallejo depositó como fianza para seguir en libertad el proceso judicial al que está sometido.

Lo detuvo de nueva cuenta la PGR mientras acudía a firmar al juzgado en Morelia, Michoacán.

El Ministerio Público está procediendo en su contra, aunque no se haya informado de la gravedad de las acusaciones, porque se desató una ola de indignación por los videos dados a conocer luego de que Vallejo salió de prisión hace unos meses.

Es de esperar que cuenten con evidencias sólidas porque de otra forma lo único que se generará es mayor frustración en la sociedad, que percibe, no sin algo de razón, que los poderosos suelen salirse con la suya.

Tampoco hay que perder de vista que la captura de Vallejo (que eufemísticamente se llama “presentación”) se da a dos días de que terminen las campañas y a seis de la jornada electoral.

Podría tener algún impacto en las urnas, aunque en todo caso será menor, porque las lecturas pueden ser variadas.

Para algunos será un golpe más a la vieja estructura de poder ligada al crimen, pero para otros la evidencia de que el gobierno actual está empeñado en revertir la impunidad.

Hay muchas posibilidades de análisis por lo complicado de la situación, y porque el caso de Vallejo da pistas de los niveles de descomposición que imperaron durante años, los más duros.

Las autoridades podrían aprovechar, de paso, para indagar en el pasado y tener una valoración precisa de cómo se construyó lo que derivó en un verdadero drama de orden social, político y de seguridad.

Lo importante, en todo caso, es que se pueda avanzar en la dilucidación de toda la estructura de protección con la que contaron Los Caballeros Templarios y en particular su último líder, Servando Gómez La Tuta.

Los videos en que Vallejo convive y bromea con uno de los criminales más buscados en ese momento es un buen norte para desatar toda clase de indagatorias, pero no es suficiente, por desgracia, para construir una acusación sólida.

Se requiere más, mucho más, para lograr una condena.

Fausto Vallejo, quien gobernó Michoacán hasta que las tertulias de su hijo con La Tuta hicieron imposible su permanencia en el cargo, ha dicho que se debe proceder conforme a derecho.

Tienen razón, es lo que quiere la mayoría de los michoacanos y de ahí lo delicado de la actuación de la PGR en los próximos días.


Este artículo fue publicado en La Razón el 02 de Junio de 2015, agradecemos a Julián Andrade su autorización para publicarlo en nuestra página

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