Cinque Terre

Julián Andrade

Escritor y periodista.

La marcha triunfal al echeverrismo

Los senadores de Morena hicieron una carambola: resucitaron al echeverrismo más rancio y renunciaron a su capacidad de pensar en términos legislativos y políticos.

Lo primero se percibe por sus teorías de los enemigos que acechan en la oscuridad para descarrilar la locomotora que conducirá a los mexicanos de bien al paraíso y lo segundo porque anunciaron su “incondicionalidad” a las instrucciones y deseos presidenciales.

Buscar enemigos para achacar los errores propios es tan recuente en los asuntos públicos, como los desenlaces nada provechosos que surgen de ello.

Pero quienes integran la fracción de Morena dieron un paso más hacia una zona por demás brumosa, al sentenciar como traidores a la patria a los opositores a la 4T y a su líder, quien es “la encarnación de la nación, la patria y el pueblo”.

Luis Echeverría Álvarez, quien fue Presidente de México de 1970 a 1976. Pedro Valtierra © Cuartoscuro

Los senadores definieron: “Los que se oponen al presidente de México no son más que un puñado de mercenarios que al ver sus privilegios mancillados, luchan con todo su poder económico para que prevalezca el viejo régimen en el que podían hacer sus negocios sucios en la oscuridad”.

Lo dejaron por escrito en un documento, así que hay poco espacio para la interpretación.

Las palabras importan y aunque muchas veces se utilizan con enorme displicencia terminan por arruinar las posibilidades de una convivencia democrática y constructiva.

¿De verdad Ricardo Monreal, Olga Sánchez Cordero, Susana Harp o Malú Mícher, creen que la oposición se conforma por mercenarios?

Claro que no, pero ahí radica el problema más profundo, porque la furia de los más radicales hace que quienes tienen trayectorias de dialogo y de construcción prefieran guardar silencio, esperando que las aguas vuelvan a su nivel.

 Pero de algún lugar tendrá que prevenir la sensatez y más aún cuando el grupo de Morena requiere precisamente de los votos de aquellos a quienes descalifica si es que pretenden modificar la constitución para aprobar algunas de las reformas que más interesan a Palacio Nacional.

El despropósito de lo planteado cobra forma si tomamos en cuenta los resultados de la pasada elección, la de 2021, donde a nivel legislativo los ciudadanos establecieron un equilibrio que no permite que Morena pueda modificar la Constitución a su antojo. Sería temerario señalar que esos millones de votantes lo hacen animados por la traición y no por una esperanza de mejoría, del mismo modo que quienes sufragan por la 4T.

La pluralidad es necesaria en cualquier democracia, aunque entre quienes la integren existan personas o grupos que no nos gusten.

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