Cinque Terre

Javier Solórzano

La llamada, el antes y el después

El congelamiento de armas en la frontera, con todo, tiene una dosis de ser un acto antinatura para EU.

No hay indicios de que el gobierno de Trump quiera frenar el armamentismo en su país, lo que inevitablemente termina por repercutir en la relación que guarda la industria con el mundo. El caso mexicano es cada vez más importante para el negocio, por lo que no se ve cómo puedan en EU dejar de enviar armas a México, siendo que nos hemos convertido en uno de sus mercados más atractivos y rentables.

Siete de cada 10 armas que se usan en México vienen de la industria estadounidense. El antes y después al que se refirió el canciller Marcelo Ebrard va a tener una severa prueba en el terreno de los hechos. Mientras no se tomen medidas en EU, no se ve cómo pueda cambiar la relación de la industria con nuestro país.

Después de la crisis de Culiacán pareciera que nos da por los buenos deseos. La llamada de Trump a López Obrador puso el tema de las armas en la mesa; pero lo que debe quedar claro, es que, bajo las actuales condiciones, si EU no pone freno a la industria armamentista y a la muy sencilla forma de que cualquier ciudadano pueda tener un arma, no vemos cómo se pueda tener control del flujo de armas hacia México.

El negocio en el que se ha convertido la exportación de armas a nuestro país le ha redituado millones de dólares a la industria, lo que ha posibilitado que sea cada vez más fácil conseguir un arma en México; hay mercado y hay oferta.

En EU se ha vivido más bajo la preocupación de cómo entra la droga, que por el grave problema del consumo y sus fatales consecuencias en la vida de un gran número de jóvenes en ese país. Recordemos lo que a lo largo de mucho tiempo se ha dicho: México pone los muertos y EU pone los consumidores.

¿De qué tamaño y qué valor puede tener un acuerdo telefónico entre los presidentes de ambas naciones? Hasta ahora no hay elementos que lo sustenten, de no ser los dichos del lado mexicano, porque hasta ahora no ha habido una declaración formal del presidente Trump.

Para instrumentar una medida de esta naturaleza se requiere en nuestro país cambiar muchas cosas; entre otras, que se tenga un mínimo control de las bandas del narcotráfico, las cuales se mueven en medio de la complicidad y la impunidad.

Son organizaciones que transitan con relativa libertad y que se fortalecen e influyen no sólo en función del negocio de la droga y las armas, sino también en la vida cotidiana de mucha gente.

La tarde de perros en Culiacán mostró, entre otras cosas, la fortaleza de un cártel que se presumía al menos mínimamente debilitado ante la caída de El Chapo.

Lo que vimos fue lo contrario. Vimos un cártel brutalmente armado que logró intimidar a las fuerzas de seguridad, tanto a través de la forma en que se movilizaron, como por su brutal despliegue de armamentismo. Lanzamos de nuevo la pregunta recurrente: ¿quién arma a los cárteles?

La respuesta tiene diversas vertientes, pero la constante es que las armas vienen de EU como parte de un negocio que tiene al país como un detonador cada vez más significativo, importante y rentable.

No hay un solo indicio de que en EU vayan a cambiar las políticas en materia de armas. A pesar de la pesadilla que se vive internamente, para el actual gobierno lo único que se debe hacer son modificaciones, que no cambian en esencia nada.

¿Puede aplicarse una política de congelamiento, siendo que al interior de EU no hay indicadores de cambio, o al menos, restricciones?

¿Podemos creer que después de la llamada entre los presidentes haya un antes y después si no cambian las cosas al interior de quien produce, distribuye y vende las armas, y al interior de nuestro país?

Por aquí es donde hay que empezar.

RESQUICIOS.

“Se envía un aviso para toda la migración transcontinental, de que así sean de Marte, ¡los vamos a mandar hasta India, hasta Camerún, hasta África! Compañeros o humanos de raza negra”; así ve la migración el titular del INM.


Este artículo fue publicado en La Razón el 23 de octubre de 2019, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

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