Cinque Terre

Javier Solórzano

La inminencia

Entre el coronavirus, los evidentes problemas económicos y la crisis petrolera al Gobierno no le va a quedar de otra que darle un giro a buena parte de sus políticas y proyectos.

Están claras las razones por las cuales se está tratando de postergar al máximo las medidas al límite. La situación económica va a sufrir aún más reveses al momento de la inevitable toma de decisiones, las cuales de alguna u otra forma pueden frenar la economía del país.

En los hechos esto ya está sucediendo en algunos estados. Ciudadanos y gobiernos han empezado a tomar decisiones sin importar los dictados, o la ausencia de los mismos, del Gobierno federal. El asunto puede ser muy delicado debido a que se pierde interlocución y confianza.

Lo que es importante es que el Gobierno se replantee algunos de sus proyectos, porque obligadamente va a tener que dirigir sus recursos a áreas que se van a ver seriamente afectadas por el coronavirus.

Proyectos como la construcción de la refinería Dos Bocas y el Tren Maya tendrán que ser vistos bajo otra óptica porque si bien tienen su importancia, habrá que ponerse a pensar si no es mejor postergarlos por los altos costos que conllevan, y la necesidad de invertir en los próximos meses en áreas prioritarias, que se verán severamente sacudidas por los efectos del coronavirus.

El proceso por el cual estamos pasando se agudiza porque no alcanza a quedar suficientemente claro cuál es la gravedad que por el momento le concede el Gobierno, sobre todo al ver algunas reacciones que ha tenido el Presidente.

Más allá de que el mandatario mismo haya sido motivo de escarnio en la prensa internacional, el asunto para nosotros es qué tanta importancia le está concediendo a lo que está pasando, particularmente al ver la reacción que están teniendo muchos ciudadanos, quienes en lo general parece que están tomando al coronavirus con la mayor de las seriedades.

Estos días los expertos en salud han asegurado que lo peor está por venir, lo que supondría que obligará a nuevas acciones del Gobierno, empezando por el Presidente. Presumimos que si algo busca López Obrador con muchas de sus acciones y reacciones es evitar la incertidumbre y alarma, pero a estas alturas también debe entender que ya no está siendo el mejor de los mensajes.

El efecto puede ser contrario y podría rayar en lo irresponsable al no cambiar su dinámica, por más que le resulte fundamental para gobernar. Podríamos estar en el preámbulo de algo que el Presidente no ha de querer por ningún motivo: la suspensión de sus muy efectivas conferencias mañaneras.

Para enfrentar lo que viene se va a requerir que el Gobierno y los empresarios estén, como nunca en la presente administración, cohesionados. No puede pensar el país sólo en el sector privado más poderoso, son los menos y ya van caminando en pactos con el Gobierno.

Habrá que ir pensando en los pequeños empresarios que tienen negocios que en muchos casos viven al día. Hay una campaña en España que valdría la pena retomar, se busca que al momento en que la crisis pase, los ciudadanos no vayan a los grandes almacenes sino que traten de ir a las pequeñas tiendas o negocios que están cerca de sus casas. Es una forma, se asegura, de colectivamente ayudarse y sobre todo cooperar para que no quiebren los vecinos.

Un paso, a decir de especialistas, es echar a andar el Consejo de Salubridad General. La razón estriba en que es una autoridad constitucionalmente establecida, cuyas disposiciones serán ejecutivas y obligatorias para todas las autoridades administrativas del país, cuando se presente una epidemia grave.

Estamos en la etapa en que hay que hacer uso de todo aquello que coadyuve a enfrentar de manera organizada e institucional la inminencia.

  RESQUICIOS.

La detención y la orden de aprehensión en contra de funcionarios que han jugado un papel importante en el caso de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, puede correr el riesgo de querer ofrecer resultados a toda costa… veremos.


Este artículo fue publicado en La Razón el 19 de marzo de 2020, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

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