Cinque Terre

Rubén Cortés

Periodista y narrador. Director General de La Razón

La cena

La cena del cachito de 200 millones de pesos que debieron comprar 75 hombres de negocios mexicanos, coincidió con un mal momento para ellos, porque la confianza que le tiene la gente ha bajado seis puntos porcentuales, y eso los tiene preocupados.

Así que en la noche del miércoles tuvieron a bien adquirir tres millones de boletos para la rifa del avión presidencial que no obtendrá el ganador aunque gane la rifa: boletos por los que el gobierno obtendrá mil 500 millones de pesos.

Su idea es similar a la de decenas de políticos del PRI, PRD y PAN que en los últimos tiempos se fueron con Morena, cuando su candidato presidencial les dijo en campaña que si decidían rectificar quedaban purificados: “Eso los exonera, se deben perdonar”.

Porque la confianza empresarial registró en enero pasado una reducción de seis por ciento en relación con enero del año anterior, al pasar de 44 a 38, según la plataforma #DataCoparmex, el organismo que encabeza Gustavo de Hoyos.

Las duras críticas oficiales los tienen arrinconados: desde el gobierno los llaman “minoría rapaz”. Tan azorados están que hasta adoptaron un decálogo de acciones para mejorar “un problema importante de imagen y percepción social”.

“Según estudios recientes, en la opinión de los mexicanos, ser empresario o político están calificados en lo más bajo y casi en la misma proporción”, admite el Consejo Coordinador Empresarial. No es para menos, si desde el gobierno les llaman “minoría rapaz”.

Incluso, una cuenta de Twitter apostilló ayer, sobre la cena del miércoles:

Un grupo de hombres puede regalar 20 millones de pesos en una cena.

143 años de trabajo para su empleado promedio

500 para los que les pagan el mínimo

¿Ya ven por qué ganó AMLO? ¿Y por qué no hay oposición?

Así que, en el decálogo, los empresarios buscan construir una relación de confianza y credibilidad con la sociedad y ser ejemplo de integridad y ética, teniendo una relación responsable con el Gobierno.

Mientras, esa relación responsable los hizo desembolsar en una cena de un tamal mil 500 millones de pesos, a través de la compra de tres millones de boletos, a razón de cachitos cuyo máximo costo es de 200 millones de pesos.

Pero, a la par, los datos económicos son inquietantes, pues 2020 arrancó con el menor ritmo en la generación de empleos en los últimos cinco años, como resultado del debilitamiento en la… actividad empresarial.

Y, según el Inegi, 2019 fue el peor año en una década para nuestra industria, con una caída anual acumulada de 1.8 por ciento, a causa de la contracción de la producción petrolera y de la construcción, y el debilitamiento de la manufactura.

Pero quienes tienen que mejorar eso…

Compran cachitos.

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