Cinque Terre

Angélica Recillas

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Licenciada en Comunicación.

Jenaro Villamil, disfrazado de periodista, siempre ha sido esclavo, tanto de Slim como de AMLO

Antes de convertirse en funcionario público del gobierno que se autodenomina de la “cuarta transformación”, Jenaro Villamil se ostentó por muchos años como un periodista crítico del poder y de los monopolios mediáticos, particularmente las televisoras, porque curiosamente, con el monopolio de la telefonía en poder de Carlos Slim, nunca fue tan implacable y más de una vez se mostró incluso complaciente.

A lo largo de su trayectoria escribió varios libros y artículos periodísticos sobre el gran poder de las televisoras y sus pactos con el poder político. Estos son algunos extractos de sus publicaciones donde concentraba sus críticas hacia Televisión Azteca y su propietario, Ricardo Salinas Pliego.

29 de diciembre de 2002.  En la columna “República de Pantalla”, en el diario La Jornada, Jenaro Villamil se refirió al llamado “chiquihuitazo”, es decir, al episodio donde Televisión Azteca se apoderó de la señal de CNI Canal 40 y al respecto, señaló:

“A las 6 horas del viernes 27 de diciembre, la audiencia de Canal 40 en lugar de ver una emisión más de El Zoológico despertó con la programación de Canal 13. No era un experimento de los raelianos para clonar canales televisivos. Tampoco se trataba de un enlace entre ambas cadenas en litigio legal desde el 2000. Más bien constituyó el capítulo más grave de una historia que pretende emular al Ciudadano Kane de Orson Welles, pero acabó siendo un espectáculo de Ciudad sin ley con los ingredientes propios de la televisora del Ajusco: autoridades federales convertidas en Peluches que no actúan, “no saben nada” ni median; un comando armado que llega al cerro del Chiquihuite en plena madrugada para apropiarse de un bien público nacional: la señal aérea concesionada a Televisora del Valle de México y, según testimonios de trabajadores de CNI, intentos de extorsión con fajos de billetes de 500 pesos, como si se tratara de bandas del comercio ambulante que se apropian de la avenida virtual de Canal 40. El estado de hecho por encima del estado de derecho.

Sólo nos faltó en este infamy show la redición de la imagen de Ricardo Salinas Pliego en un discurso similar al de junio de 1999, fecha del asesinato del conductor Francisco Stanley, con la escenografía de un globo terráqueo y preguntando: “¿Para qué sirven las concesiones?… Para apropiarnos de ellas, por la mala o por las buenas”.

La Jornada

18 de junio de 2010. Villamil fue acre crítico del proyecto “Iniciativa México” al cual convocaron Televisa y Televisión Azteca para premiar iniciativas ciudadanas. En uno de tres artículos que sobre el particular publicó en Proceso, cuestionó así:

“Hasta este viernes 18 de junio existen inscritas 7 mil 519 “iniciativas” que concursarán por obtener el “gran premio” de 2 millones de pesos o, de perdida, quedar entre los cuatro finalistas que recibirán 1 millón de pesos cada uno de la Iniciativa México, lanzada el pasado 7 de junio. Es decir, los barones de Televisa y TV Azteca, tan generosos como siempre, otorgarán 6 millones de pesos de premios para impulsar los “nuevos liderazgos sociales”. Esos 6 millones de pesos representan el costo de tres anuncios de 30 segundos en televisión durante la transmisión de los partidos de futbol de la Copa Mundial Sudáfrica 2010. Cada anuncio tiene un costo de 2 millones 300 mil pesos. ¿A esto se le puede llamar generosidad?”

7 de julio de 2014. Con motivo de la eventual aprobación de la reforma en telecomunicaciones impulsada por el gobierno de Enrique Peña Nieto,  Proceso construyó una narrativa de que ésta tenía dedicatoria contra Carlos Slim y era favorable sólo para las televisoras. Fiel a esa línea, Villamil concentró sus críticas en ellas y en uno de sus textos recordó la muy conocida frase de Emilio Azcárraga Milmo, pronunció sobre la “televisión para jodidos”, ello como preámbulo para concluir que a pesar de la competencia Televisión Azteca, los contenidos de ambas televisoras dejaban mucho qué desear.

“Han pasado 20 años de esa declaración. El Tigre falleció en 1997. Su hijo Emilio Azcárraga Jean prometió una apertura. El gobierno de Salinas de Gortari vendió Imevisión para crear una “competencia”, TV Azteca, de Ricardo Salinas Pliego. Y lejos de mejorar los contenidos televisivos, éstos han empeorado. Ni siquiera las telenovelas han mejorado.  Si Azcárraga Milmo confesó que su televisión es para “jodidos”, Salinas Pliego ha dado suficientes muestras para llevar este axioma a su máxima expresión. TV Azteca usa y abusa la ignorancia prevaleciente en los televidentes. Ha hecho de la estridencia y el mal gusto un gran mercado. Es la vitrina para enganchar a los “más jodidos” en sus tiendas Elektra, en su Banco Azteca, en sus malas réplicas de los productos de Televisa”.

12 de mayo de 2015. Así fue de implacable Jenaro Villamil en las  páginas de Proceso, con la perversa relación entre las televisoras y el Partido Verde:

“No nos hagamos tontos. La ilegalidad sistemática del Partido Verde desde 2009 es consentida por sus dos grandes padrinos: el duopolio televisivo (Televisa y TV Azteca) y el Grupo Atlacomulco o el peñismo que encontraron en esta franquicia una fórmula para burlar abiertamente la ley electoral.

Las violaciones sistemáticas cometidas por el Verde desde septiembre de 2014 no pudieron haberse cometidos sin la corrupción y la colusión con Televisa y TV Azteca, el duopolio que eligió a este grupo de lobbistas y mirreyes para dinamitar una reforma electoral a la que siempre han criticado. Entre 2014 y 2015, el duopolio televisivo, con el consentimiento del peñismo, dejaron crecer al Frankeinstein del Verde”.

6 de abril de 2016. Tras detonarse el escándalo de los Panama Papers, no dejó pasar la ocasión de sacar, también en Proceso, “los trapos al sol” del propietario de Televisión Azteca.

“Los principales implicados en el #PanamaPapers se apresuraron a lavarse las manos diciendo que no constituye ningún delito abrir empresas en el extranjero. En términos literales, el delito no está en abrir una empresa en paraísos fiscales. El delito es no reportar la utilidad, rendimiento o intereses que generan estos recursos. Por esta razón se utilizan los offshore.

Sólo un empresario como Alfonso de Angoitia, el supuesto “cerebro” financiero de Televisa, quiere engañar diciendo que quería abrir una empresa en las Islas Bahamas para entrar a un club náutico a “bucear”. ¿Realmente nos cree tan tontos? De Angoitia decidió recortar cerca de 30% del personal de Televisa ante la baja de ingresos publicitarios, pero él tiene recursos para ir a bucear a Las Bahamas.

O el magnate de Grupo Salinas, Ricardo Salinas Pliego, con la mala fama de defraudar a accionistas minoritarios en Estados Unidos, quiere desviar la atención haciéndonos creer que es “normal” abrir una empresa en paraísos fiscales para administrar un yate o para comprar obras de arte. ¿Acaso no es el mercado del arte uno de los mecanismos principales en el mundo para “lavar” dinero? ¿Pagó Salinas Pliego la multa de más de 700 mil dólares a Belice por haber dañado una zona de arrecifes con su otro yate, el Azteca 1? El mismo señor que se precia de hacer campañas de defensa del medio ambiente y cuya hija es senadora por ese “partido fantasma” llamado Partido Verde Ecologista de México”.

24 de enero de 2017. Compartiendo siempre con Andrés Manuel López la Obrador el sueño de llegar a la Presidencia de República, Jenaro Villamil comenzaba a matizar un poco sus críticas hacia Ricardo Salinas Pliego al ver como éste comenzaba a coquetear con quien finalmente sería el triunfador de la elección del año siguiente:

“Agresivo en los negocios y frente a la competencia, Ricardo Salinas Pliego decidió abandonar la dirección de la televisora para dejar a su hijo Benjamín Salinas, pero no abandonó la dirección de Grupo Salinas y la estrategia política que él encabeza con su peculiar estilo que siempre sorprende a sus más cercanos colaboradores: priista, panista o perredista por conveniencia, ahora inaugura una clara alianza con Andrés Manuel López Obrador, el dirigente de Morena y el puntero en las preferencias electorales para el 2018.

La alianza entre Ricardo Salinas Pliego y Andrés Manuel López Obrador se concretó con la incorporación de Esteban Moctezuma, exsecretario de Desarrollo Social y de Gobernación durante el gobierno de Ernesto Zedillo, y presidente ejecutivo de la Fundación Azteca, como uno de los cuatro coordinadores del Proyecto Alternativo de Nación que encabeza el empresario regiomontano Alfonso Romo.

Esteban Moctezuma forma parte del círculo más cercano y estrecho de Salinas Pliego, un empresario que no acostumbra dejar ir a sus colaboradores más estrechos, sino que extiende sus redes y alianzas”, señaló en Proceso.

Cuartoscuro

7 de octubre de 2018. Ya en el periodo de transición, en una entrevista para el programa “Chamuco TV” en TV UNAM, sintiéndose en confianza con los moneros Helguera y Hernández, se dio permiso de revivir, sólo un poco, sus críticas al duopolio televisivo. Pero advertía que TV Azteca,  ya estaba “entrando al aro”.

“De esos concesionarios, unos se van a adaptar porque dependen de los favores gubernamentales, no del dinero. Por ejemplo, TV Azteca. En realidad su negocio no es la televisión, ésta le sirve de parapeto para los otros grandes negocios de Ricardo Salinas Pliego y del Grupo Salinas. Está muy bien con López Obrador porque, además de la televisora, el Grupo tiene un banco, es constructor, contratista”, les dijo a sus amigos.

3 de noviembre de 2018. En su cuenta de Twitter, presentando una imagen tomada del periódico Reforma, criticó que el gobierno saliente de Peña Nieto le renovara la concesión a las televisoras.

“Renuevan por 10 mil mdp las concesiones de Televisa, TV Azteca y Multimedios. ¿Por qué lo hicieron antes de que termine el sexenio? ¿Pago de favores o blindaje jurídico?”, tuiteó.

Pero el poder cambia a las personas y el férreo crítico del poder y los gigantes mediáticos ha quedado en el pasado. Hoy sólo existe Jenaro Villamil, el funcionario leal al gobierno que le dio el cargo que tiene; como tal, se “cuadra” conforme a la línea que le dictan, aun cuando eso implique renunciar a una causa que durante años abanderó.

Hoy, 25 de marzo de 2020, guarda silencio ante la extensión por 30 años que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) otorgó a Total Play, la empresa de televisión restringida propiedad de Ricardo Salinas Pliego.  Y en un despropósito aún mayor, coloca en su cuenta de Twitter el polémico mensaje que el empresario dirigió con motivo de la pandemia de Covid-19, donde minimiza la situación y anuncia que sus empresas no pararán. Según él, se ha difundido una falsa premisa de que el virus significa muerte y afirma que su letalidad no es como se ha hecho creer. Advierte de que detenerse la actividad, la gente no morirá de coronavirus sino de hambre. Y como remate, llama a respaldar al presidente López Obrador ante las críticas que ha recibido en el manejo de esta crisis.

Tal vez la última parte, fue la que más agradó a Jenaro Villamil, el funcionario, quien como fiel soldado replica diariamente la narrativa oficial de todos los temas y el Covid-19 no es la excepción. Por eso, hoy no critica como antaño los voraces intereses de las televisoras y en cambio, pide a quien lo sigue, prestar atención a lo que tiene que decir uno de los barones de los medios.

“La imaginación es la mitad de la enfermedad, la paciencia es la mitad de la cura”, gran frase. Escuchen esta posición de Ricardo Salinas Pliego”, dice en su tuit.

Jenaro Villamil, el otrora periodista crítico y analista de medios de comunicación, no sólo sucumbió al poder político sino también al mediático. Claro, siempre y cuando se trate de alguien que, como él, se cuadre con la 4T.

 

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