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Intercambio público, intercambio crítico

Consideramos importante y significativo reflexionar sobre el llamado del director de esta revista, Marco Levario Turcott, a quienes considera sus compañeros del movimiento estudiantil de 1986 en la UNAM (“CEU histórico”), y que hoy militan, por ser de izquierda honesta, en Morena. Les invita a dialogar en este espacio público sobre la posición real del candidato presidencial de ese partido, Andrés Manuel López Obrador. Porque él, como cada vez más gente, no encuentra en el discurso y la acción de este político los signos distintivos de la política de izquierda, sino, más bien, los de un reaccionario de derecha, lo contrario al espíritu demócrata y libertario que condujo el CEU al Congreso Universitario en la UNAM. López Obrador, dice Levario Turcott, no es un líder de izquierda y sus ideales son diferentes a los de quienes participaron en aquel movimiento estudiantil.

Esta convocatoria para tratar de elevar la reflexión crítica sobre las elecciones es original y novedosa. No tenemos noticia de nada semejante en la historia de la opinión pública mexicana. Ojalá encuentre la respuesta que merece, pues puede abrir nuevas sendas para nuestra democracia y para hacer más libre e ilustrada la opinión pública.

Levario Turcott recuerda los ideales de ese movimiento estudiantil, el más importante hasta la fecha. Porque esa vez se rebelaron primero que nada contra el principio de autoridad. En el orden interno buscaron ampliar la oferta educativa de calidad, y en el externo contribuyeron a fortalecer una izquierda democrática, la de 1988, decisiva, y, en esa perspectiva, ampliar los derechos de la sociedad diversa. De tal modo crítico, remaron a contracorriente de la cultura priista del presidencialismo omnímodo y la tutela de un solo partido; también a contracorriente de la derecha y su visión conservadora que reduce todo a los principios de la familia y las enseñanzas de Jesús.

Quizá,  ya desde entonces, la realidad no fuera tan clara como parece, y ya estaba presente en el movimiento el impulso conservador de AMLO. Pero lo cierto es que en este momento es evidente que ese impulso no es el de quienes realizaron el Congreso Universitario y luego con su conducta pusieron en acción la nueva democracia en las elecciones presidenciales de hace ahora 30 años.

AMLO no corresponde a los ideales del CEU histórico, sostiene Levario Turcott. Su talante mesiánico lo vuelve opuesto a la izquierda moderna, que es laica y no debe aceptar que los derechos individuales sean sometidos a consulta pública. En fin, nada de lo que ahora hace AMLO, en su “pragmatismo” para llegar al poder como sea, nada lo hace coincidir con el proyecto impulsado por esa generación a quien habla Levario Turcott.

Por todo ello, les propone a sus compañeros retomar los principios de su juventud rebelde para impulsar ahora la discusión, en este espacio de intercambio público. Les pide que, si coinciden todavía con su candidato a la presidencia, expongan eso con franqueza. Y que así se abra el debate, según la deliberación razonada y el respeto a la opinión de los otros. Porque es posible dejar de lado la descalificación. Y es necesario romper el silencio, para que la ausencia de palabras, afirma Levario Turcott, no sea cómplice de la disolución definitiva de los principios. Hace más de tres décadas, prosigue diciendo, ellos se resistieron a ser la masa de maniobra de la tecnocracia, por tanto, ahora les pide hacer lo mismo frente a los discursos que no tienen que ver con sus auténticas convicciones.

Hay que romper lo establecido, ello significa practicar en serio la política, salir de las habladurías, chismes y paparruchas que hoy día predominan en las campañas. Se necesita más reflexión y análisis, menos lucha de trincheras. Se necesita más generosidad para emprender un intercambio público intenso y creativo. Por ello, no deben aceptar que nadie nos dicte una moral, deben romper lo establecido, como lo hicieron hace treinta años. Así les invita a retomar el valor de la izquierda relacionado con la diversidad y desde ahí detonar las ideas. No se deben convertir en aquello que combatieron cuando tuvieron un sueño en la piel.

Valiosa propuesta. Que, como parte del proyecto de Etcétera, debo celebrar, pues abre un nuevo modo de pensar la política desde los medios, un modo abierto a lo plural y no encerrado en la capilla o el negocio. Un modo de volver conversación colectiva la tarea de informar y educar para la libertad. Espero que haya pronta y variada respuesta a esta convocatoria, para entonces poder aportar mejor mi visión de las cosas, cuando no fui parte de ese CEU histórico, sino uno de sus críticos, y por ello mismo pude valorar su forma democrática de desembocar la revuelta en ese Congreso Universitario, y no con alambre de púas, gargajos y patadas.

Suerte, Marco. Que pronto los compas del CEU te contesten como es debido. Vamos juntos con el análisis de medios y el debate político en Etcétera.

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