Manuel Cifuentes Vargas

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Doctorante en Derecho por la UNAM.

La institucionalización del “Día Internacional de la Mujer”

I. La ONU

Haciendo memoria y para refrescarla, se justifica con sobrada razón, a propósito de la nominación del “Día Internacional de la Mujer”, recordar la distinción de un magno evento histórico para México. Lo anterior vale la pena hacerlo, porque habrá quien no lo sabe o no lo recuerda. Se trata de un hecho que enaltece a México, porque aquí, en nuestro país, se tuvo el privilegio de que se instituyera la primera Conferencia Internacional de la Mujer, para recordar y exaltar la gestación y lucha permanente de un movimiento social progresivo, tendiente a eliminar la desigualdad social y el justo reconocimiento de derechos de uno de los más grandes sector de la población, dependiendo de la configuración demográfica de cada uno de los países, como lo es, sin lugar a dudas, el importante segmento de las mujeres.

En efecto, la Organización de las Naciones Unidas, atendiendo las gestiones institucionales que se llevaron a cabo, puso los ojos sobre México para designarlo como el país sede para la realización del primer foro mundial sobre la mujer, seleccionándose para tal fin los últimos días y primeros de los meses de junio-julio de 1975. Asì, dentro del marco de los amplios eventos que se realizaron con motivo del “Año Internacional de la Mujer”[1], la ONU celebró oficialmente en la Ciudad de México, la primera Conferencia Internacional de la Mujer,[2] con el objeto de promover y proteger la igualdad de derechos entre los géneros, conforme a lo dispuesto en la Carta de creación de la ONU, firmada el 26 de junio de 1945 en San Francisco, California, en los Estados Unidos de América, al finalizar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Organización Internacional, la cual entró en vigencia el 24 de octubre del mismo año, se proclama esta igualdad como uno de los derechos humanos. Dicha Carta, en el tema que nos ocupa, expresamente señala lo siguiente:

“Artículo 55.

“Con el propósito de crear las condiciones de estabilidad y bienestar necesarias para las relaciones pacíficas y amistosas entre las naciones, basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, la Organización promoverá:”

c. el respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, y la efectividad de tales derechos y libertades.”

Tres años después, este mismo organismo internacional expediría la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”, mediante su Resolución 217 A (III), proclamada en su Asamblea General el 10 de diciembre de 1948, en París, Francia, en cuyo cuerpo se prescriben los derechos que tenemos todos como seres humanos, y en particular se alude específicamente a la mujer para hacer hincapié en unos de sus puntos: en su quinto considerando y en sus preceptos 2, 16 y 25, en estos términos:

“Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;”

“Artículo 2º

“1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.”

“Artículo 16º

“1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

“2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.”

“Artículo 25º

“2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales.”

Abro un pequeño paréntesis para expresar esta reflexión a propósito de declaración de derechos. Considero que, ciertamente con algunas restricciones que existieron en algunas normas, y seguramente aún persisten estas limitantes en ciertos lugares en cuanto a derechos de la mujer, pero sobre todo en el acontecer de la vida diaria, ya desde la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789,  implícitamente se estaban reconociendo los derechos de la mujer y no exclusivamente los de los varones, pues en ninguno de sus preceptos habla de los hombres en particular, para referirse únicamente a los varones, excluyendo a las mujeres. Por lo tanto, el punto de partida del reconocimiento de los derechos de la mujer, también arranca desde este histórico documente jurídico del periodo de la simbólica “Revolución Francesa”; suceso y documento normativo históricos que cimbraron y revolucionaron al mundo, pues a partir de ambos, ya nada ha sido igual.

Si analizamos con detenimiento y pulcritud el texto de la Declaración, podremos observar que siempre habla del “hombre” en singular y no en plural, por lo que se está refiriendo al “hombre” como género; esto es, como especie humana, tal y como se acostumbraba y se estilaba todavía hasta hace poco, para referirse al ser humano; a la persona en sentido amplio. Creo que, si desde la propia Declaración se hubiera tenido la intención de hacer a un lado a la mujer, no reconociéndole abiertamente ningún derecho, en su fraseo normativo se hubiera utilizado el plural para referirse solamente a los hombres, ya que en ese sentido si se entendería que solo se estaba haciendo este renacimiento de derechos a los varones. Pero no es así, toda vez que perennemente lo hace de forma genérica. Otra cosa distinta es que, en los países en lo individual, las mujeres hayan tenido que batallar para que, en las propias constituciones, así como en la legislación y reglamentación que se derivó de éstas, paulatinamente, y a veces a cuenta gotas, se les hayan ido reconociendo sus derechos como seres humanos.

Refuerza esta lucubración, el hecho de que en el lenguaje que se emplea en la propia “Declaración Universal de los Derechos Humanos” adoptada por la ONU, se utilizan indistintamente los vocablos: “hombre”, “persona”, “individuo”, “ser humano” y “padres” para referirse al género humano y no al hombre en lo privativo descartando a la mujer, con excepción del considerando y de los tres artículos citados en párrafos pasados, en los que sí usa las voces en femenino y masculino por razones temáticas personales para referirse a ambos. Cierro el paréntesis y retomo el hilo de la exposición.

Cabe mencionar como un importante precedente de esta progresiva tendencia sin espejo retrovisor, porque ya no habrá un detente y menos marcha atrás, que la Asamblea General de este máximo organismo mundial, en 1972, mediante su Resolución 3010, destinó al año de 1975 como el “Año Internacional de la Mujer”, con el objeto de promover en todo el mundo el reconocimiento de derechos de la mujer, por lo que la determinación para la celebración del acto solemne, como hemos dicho, se escoge como sede a la Ciudad de México, en donde tuvo lugar la primera “Conferencia Internacional sobre la Mujer”. La ONU, asimismo declaró la “Década de la Mujer”, cuya línea longitudinal en el tiempo, va de 1976 a 1985.

En esta década dedicada a la mujer, se llevaron a cabo dos conferencias más sobre la mujer: una en Copenhague, Dinamarca en 1980 y la otra en Nairobi, Kenia en 1985. Pero el punto de partida, fue México. De esta manera, se fueron sentando las bases para la conformación de una estructura progresiva hacia una variedad de políticas, programas y proyectos institucionales dirigidos a la “integración de la mujer al desarrollo”, sin discriminación ni violencia y en un plano de igualdad y de oportunidades.

Como acabamos de decir, la primera Conferencia Mundial de la ONU del “Año Internacional de la Mujer, se hizo en la Ciudad de México, del 19 de junio al 2 de julio de 1975. La segunda fue en Copenhague, Dinamarca, del 14 al 30 de julio de 1980, ya en el marco del Decenio de la Mujer, cuya temática fue la Igualdad, Desarrollo y Paz.[3] La tercera en Nairobi, Kenia, del 15 al 26 de julio de 1985 con la que culminó la década de la mujer, dedicada a examinar y evaluar los logros obtenidos durante el Decenio de la Mujer en materia de igualdad, desarrollo y paz. Y una cuata Conferencia Mundial, ya fuera del Decenio de la Mujer, se verificó diez años después en Beijing, China, del 4 al 15 de septiembre de 1995, con los mismos tópicos de la agenda relativa a la acción por la igualdad, el desarrollo y la paz.

En resumen, por lo que hace a la ONU, en esa década 1975-1985, se llevaron a cabo tres conferencias internacionales dedicadas a la mujer, tal y como se ha apuntado: 1975 en México; 1980 en Dinamarca y en 1985 en Kenia. Posterior a éstas, se sumó una cuarta en 1995, en Begin, China. Como podremos observar, hasta el momento, se han efectuado estas cuatro conferencias mundiales en los cuatro de los cinco continentes más grandes del mundo: América, Europa, Africa y Asia respectivamente. En todo caso, faltaría programar una en Oceanía, para cerrar de esta manera el circulo de los cinco continentes en tratar en una cumbre mundial el tema de la mujer.

  1. El largo y sinuoso camino de lucha de la mujer.

Tal parece que el Siglo XIX habría de ser el siglo de la luz y detonador del movimiento en favor de la liberación de la mujer; del reclamo de su igualdad y del reconocimiento de sus derechos humanos, pues los primeros antecedentes relevantes del movimiento femenino, se remontan a 1848 en Estados Unidos. La historia cuenta en algunas de sus páginas, que las norteamericanas Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott, molestas por la prohibición que impedía a las mujeres hablar en una convención contra la esclavitud, reunieron a cientos de personas en la primera convención nacional por los derechos de las mujeres. Este singular evento para esos tiempos, que ya vislumbraba el alba de un nuevo horizonte, se escenificó en Nueva York. Así fue como dio inicio, caminando de manera paralela con otros que ya se habían empezado a gestar en Europa, un movimiento de talla mundial, que ya no pararía. Este movimiento, tuvo el acompañamiento de autorizadas y batalladoras voces y plumas femeninas que le inyectaron sustancia y sustento teórico-practico.

También se registra que el 8 de marzo del año de 1857, trabajadoras costureras de la industria textil y del vestido de la compañía Lower East Side de Nueva York, que eran llamadas “garment workers”, tomaron la valiente decisión de lanzarse a la calle a protestar por las condiciones desfavorables en que trabajaban; contra los bajos salarios; las largas jornadas de trabajo, por lo que pedían que fuera de diez horas y las inhumanas condiciones en que desarrollaban sus labores. Pero, por el atrevimiento de alzar su voz de justa protesta y reclamo, la policía las detuvo. Este significativo y singular movimiento, se constituyó en una de las primeras manifestaciones numerosas en la luchar por los derechos laborales de las mujeres. Dos años más tarde las manifestantes crearon su primer sindicato para luchar por sus derechos.

De igual manera se cuenta que diez años después del anterior acontecimiento; esto es, en 1867, también en el mes de marzo tuvo lugar una huelga de planchadoras de cuellos en la Ciudad de Troy, así como la formación de un sindicato.

Se recuerda que cuatro décadas despuès, el 5 de marzo de 1908, un grupo de aproximadamente 40 mil mujeres costureras de grandes factorías se declararon en huelga, demandando el derecho de unirse a los sindicatos; igualdad de salarios; una jornada de trabajo de diez horas; disponer de tiempo para estar en condiciones de amamantar a sus hijos; entrenamiento vocacional y el rechazo al trabajo infantil. Este evento, trágicamente se habría de enlutecer, pues los dueños de la fábrica Cotton Textile Factory, en Washington Square, Nueva York, encerraron a las trabajadoras para forzarlas a permanecer en el trabajo y, de esta forma, evitar que se unieran al paro. Durante el encierro se produjo un incendio, muriendo quemadas 129 mujeres trabajadoras que se encontraban en el lugar sin poder salir.[4]

TOLUCA, EDOMEX, 23MARZO2021. Leonarda Martínez, artesana de San Cristobal Huichochitlán. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR /CUARTOSCURO.COM

Otro dato que se lee, es que el Partido Socialista de los Estados Unidos de América, en apoyo a las miles de mujeres que tomaron las calles para exigir lo que ya habían pedido las mujeres calcinadas meses antes, tales como mejores salarios, reducción de la jornada laboral y, además, el derecho al sufragio femenino, lo cual tuvo lugar el 28 de febrero de 1909 en Nueva York, declaró  a esta fecha como  el “Día Nacional de la Mujer”, convirtiéndose en la primera celebración de la historia de ese tipo. Este acontecimiento se siguió ensalzando el último domingo de febrero hasta 1913.

Otro hecho histórico que resultó realmente significativo, fue el del 25 de marzo de 1911, por un incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, donde perecieron más de 146 personas; 123 mujeres y 23 hombres. También se dice que el número de heridos fue de 70.[5]

Asimismo, se acepta que en 1907 tuvo lugar la “I Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas”; sin embargo, se reconoce que fue en la segunda Conferencia de 1910, cuando con la participación de 17 países en Copenhague, Dinamarca, se homenajeó a las mujeres que murieron en la fábrica de Cotton y, por acuerdo de más de 100 mujeres se proclamó el “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”. Además, decidieron organizar cada año una jornada de la mujer, con el objeto de reforzar su lucha por obtener el sufragio femenino universal. Cabe subrayar, que fue precisamente en esta segunda Conferencia, en la que la alemana Clara Zetkin propuso y se aprobó esta iniciativa de celebrar el “Día de la Mujer Trabajadora”, fijándose el 8 de marzo para tal fin; misma que se comenzó a realizar al año siguiente. La primera conmemoración se hizo el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca, Suiza y en los Estados Unidos de América. A partir de entonces, la ceremonia de este evento se empezó a ampliar a otros países de la geografía política mundial.

Como consecuencia de estos primeros movimientos sociales de campo de la mujer, de las glorificaciones de las fechas significativas y del mensaje en tinta y papel de sus escritoras, se empezaron a reflejar sus efectos en varios lugares, replicándose éstos en distintos países.

En Rusia las mujeres organizaron mítines clandestinos para protestar por los dos millones de soldados muertos en el transcurso de la Primera Guerra Mundial y se declararon en huelga, en demanda de “pan y paz”, así como para pedir el fin de la guerra. Se dice que los dirigentes políticos de aquel país calificaron con el epíteto de oportunista la decisión de la huelga. Sin embargo, las mujeres la hicieron a pesar de la crítica. Cuatro días después, el Zar se vio obligado a abdicar al trono y, una de las primeras medidas que tomó el gobierno provisional, fue conceder a las mujeres el domingo 23 de febrero de 1917, el derecho al voto, conforme al calendario juliano que se usaba en Rusia, y que sería el equivalente al 8 de marzo de 1917, de acuerdo al calendario gregoriano que se observaba en otros países.  Las mujeres rusas acordaron enaltecer su primer Día Internacional de la Mujer, el último domingo de febrero.

En otras latitudes, el descontento por la guerra tampoco se hizo esperar, pues en el marco de los movimientos en pro de la paz que surgieron por la Primera Guerra Mundial, en el resto de Europa las mujeres hicieron mítines en torno al 8 de marzo del año siguiente, para protestar por la guerra y para solidarizarse con el resto de mujeres. De esta manera se fue extendiendo por toda la configuración del geo mundo político. Asimismo, encontramos que por este mismo motivo, el 15 de abril de1915, se llevó a cabo en La Haya (Países Bajos), una importante reunión con más de 1.300 mujeres de 12 países. Sin embargo, fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando toma un mayor auge dedicar el 8 de marzo como el día de la mujer, comenzando a expandirse su conmemoración en muchos países.

En 1959, 15,000 mujeres vuelven a tomar las calles de Nueva York, para exigir un aumento de sueldo, menos horas de trabajo, derecho al voto y prohibir el trabajo infantil. El eslogan que utilizaron fue “Pan y Rosas”, toda vez que el pan representaba la seguridad económica, y las rosas una mejor calidad de vida.

Ahora bien, acerca de por qué el 8 de marzo se dedica al “Día Internacional de la Mujer”, hay varias versiones. La primera, es porque se recuerda el hecho en ese día, de las trabajadoras costureras de la industria textil y del vestido de la compañía Lower East Side de Nueva York.

Una más, es que se recuerda el 5 de marzo de 1908, fecha en la que murieron calcinadas un grupo de mujeres costureras de la fábrica Cotton Textile Factory, en Washington Square, Nueva York.

Otra versión consiste en que tiene su origen en la declaración del “Día Nacional de la Mujer” hecha en 1909 por Partido Socialista de los Estados Unidos de América, en apoyo al derecho al voto y demandas laborales, convirtiéndose en la primera celebración de la historia de ese tipo.

Asimismo, se establece que es en referencia a la declaración que se realizó en la “II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas” en 1910, en la que se proclamó el “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”.

Y otra fuente más, expresa que se conmemora el Día Internacional de la Mujer en numerosos países europeos y en Estados Unidos, tomando como punto de referencia la fecha del 19 de marzo, en recordación de la Revolución de 1848 y de la Comuna de París. Además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

Ahora bien, la realidad es que la fijación del 8 de marzo si bien puede estar llena de simbolismos y mensajes, también lo es que está desbordada de numerosas e intensas vivencias que han afrontado las mujeres, que le dan sustancia y riqueza. A partir de todos estos importantes sucesos narrados, y otros más acaecidos en otros lugares que registra la historia mundial, se empezó a gestar una cultura que aún no ha acabado de afinarse y asentarse definitivamente por todo el mundo, por lo que queda mucho camino por recorrer en esta dirección y sentido, para hacer una realidad plena, la igualdad; el reconocimiento total de derechos de la mujer y el respeto absoluto en la relación entre humanos.

Asimismo, se vino decantando por parte de los países, el comenzar a instaurar esta fecha, hasta que, como lo hemos apuntado en los primeros párrafos, la ONU declaró oficialmente el 8 de marzo como el “Día Internacional de la Mujer”; a 1975 como el “Año Internacional de la Mujer” y al periodo 1975-1985 como la “Década de la Mujer”, con el fin de avanzar en la concientización, reafirmación y consolidación de esta cultura de la igualdad de géneros, de derechos, de respeto y de oportunidades para el desarrollo humano y de los países, así como del bienestar y de la paz universal.

Bueno, pero al margen de cuál pueda ser el verdadero precedente que se tomó como base y punto de partida para la correcta y aplaudida institucionalización de este día de la mujer, que desde mi personal punto de vista, a final de cuentas ninguno resta y sí todos suman, lo cierto es que todos estos hechos  históricos hacen un sólido bloque  y llamado de igualdad y justicia dignos de recordarse y de alabanza, por la valiente decisión, firmeza y pundonor de mujeres valerosas de aquellos tiempos, para enfrentar con valentía al poder político-económico de la época, a efecto de exigir sus derechos y trato parejo que humana, política, económica, social y jurídica  les correspondía.

TOLUCA, EDOMEX, 23MARZO2021. Leonarda Martínez, artesana de San Cristobal Huichochitlán. FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR /CUARTOSCURO.COM

De esta manera, se dió pauta y cause a la generación y auge de un movimiento que involucra a la mitad o más de la población mundial en lo general y en cada país en lo particular, porque no han cristalizado completamente, y aún hay muchas deudas pendientes en las más disímbolas esferas de la vida social. Lo cierto es que el “Dia Internacional de la Mujer”, conmemora cada 8 de marzo la lucha de las mujeres por su inserción y participación igualitaria en la sociedad y su desarrollo integro como personas.

Ciertamente, de acuerdo a los precedentes más visibles y sonados, sus orígenes tienen raíces laborales; esto es, el reclamo a mejores condiciones de vida laboral por la explotación extrema y, por ende, discriminatoria que en aquellos tiempos fueron objeto; y éstas aún no han culminado totalmente, pues sigue existiendo todavía trato laboral desigual en muchas latitudes del mundo. Vayan algunos datos importantes, de manera ejemplativa, sobre la situación de las mujeres en el mundo: “cerca del 60% de las mujeres de todo el mundo trabajan en la economía informal, ganan menos, ahorran menos y corren un mayor riesgo de caer en la pobreza. Las mujeres perciben un 23% menos ingresos que los hombres a nivel mundial. Ocupan apenas el 24% de los escaños parlamentarios. una de tres mujeres ha sufrido violencia físico-sexual y 200 millones de niñas-mujeres han sufrido mutilación genital.”[6]

Pero también hay que señalar que después del tema laboral, conforme fue trascurriendo el tiempo, este movimiento y lucha ha avanzado con paso acelerado, extendiéndose a muchos otros espacios, hasta ampliarlo a todos los rincones de la vida en general en sociedad, incluyendo al ámbito político, con la ya aceptación del liderazgo que ejercen y del empoderamiento político que ha tenido la mujer. No obstante, esto, todavia hay mucho por hacer, y mucho depende de ambos géneros.

III. Sinfonía de voces de mujer sobre el feminismo.

Como cierre de este artículo, Traigo a propósito unos fragmentos de algunas mujeres pensadoras y entregadas luchadoras que permanente y verdaderamente se preocuparon y ocuparon por la eliminación de la exclusión y/o disminución de la mujer en la sociedad; por su trato igualitario y por el reconocimiento de sus naturales e innegables derechos humanos. Son apenas unas pinceladas; unas astillas de su pensamiento, porque para saborear y disfrutar del rico coctel de ideas que nos ofrecen, hay que entrarle a la lectura completa de su obra escrita. Esperemos que con este menú que presentamos, se abra el apetito para la consulta de sus obras. Adentrémonos a esta sinfonía coral, de éstas sí auténticas luchadoras feministas de toda la vida y de a pie; esto es, de tiempo completo.

1.- Rescato aquí, para empezar, unos breves pasajes del pensamiento de Ana Luisa Germana Necker, más conocida como Madame de Staël, quien vivió durante la Revolución Francesa y escribió sobre ésta, decía: “no quiero decir nada que no haya sido sentido por todos los hombres imparciales; pero, en los tiempos en los cuales domina el espíritu de partido, ver y seguir la verdad representa un esfuerzo de razón que casi nunca ha sido dado a una nación (de la cual se amparan todas las pasiones) , ni a un hombre (expuesto a los choques de todos los intereses individuales). Es en la soledad donde un ministro encontrará mejor la solución de esas dificultades, que únicamente deben compararse a la naturaleza de las cosas. Las diarias noticias, los consejos de partido, tienen el terrible inconveniente de hacernos tomar un lado del objetivo por su conjunto, de falsearnos la perspectiva, haciendo brotar un solo objeto, una sola idea como único punto de vista de la combinación.”[7]

“¡Paz! He aquí el grito de la tierra fatigada de tanta matanza. ¡Paz! Este es el deseo de la razón y de la humanidad. Todas las almas honradas deben desearla en Francia, todos los espíritus clarividentes deben desearla en Europa.”[8]

“En todos los tiempos, pero sobre todo en tiempos de revolución, los odios individuales son el resorte secreto de la mayoría de las ideas que se honran con el nombre de generales.”[9]

“Yo creo que llegará una época en la cual legisladores filósofos prestarán seria atención a la educación que deben recibir las mujeres, a las leyes civiles que las protejan, a los deberes que deben imponérseles, a la felicidad que puede serles garantizada; pero en el estado actual, no están, para la mayoría, ni el orden de la naturaleza, ni en el orden de la sociedad. Lo que hace triunfar a unas, pierde a las otras; algunas veces sus cualidades les perjudican, otras veces les sirven sus defectos; tan pronto son todo como no son nada.”[10]

“Ilustrar, instruir, perfeccionar, tanto a las mujeres como a los hombres, a las naciones como a los individuos, ese es aún el mejor secreto para todas las finalidades racionales, para todas las relaciones sociales y políticas, a las cuales se quiera asegurar un fundamento durable.”[11]

Hacer una diferenciación entre el género humano; entre la persona; entre el individuo, para referirnos en términos masculinos y femeninos, no es nuevo, pues casi dos siglos antes, ya lo hacía Flora Tristán. Ella, como pionera y luchadora de la igualdad de géneros, ya hablaba “de las y de los”; “de ellos y de ellas “; “de las mujeres y de hombres” y “de las muchachas y de los muchachos”; pero lo hacía sin discriminación, sin menos precio y menos en un plano de superioridades o inferioridades entre ambos; sino de plena igualdad y concordia entre los dos seres: hombres y mujeres. Lo hacía en su calidad de reconocimiento de derechos; de igualdad de géneros; de no violencia; de trato igual; de respeto entre iguales y de igualdad de oportunidades, porque su visión era la unión universal, como más adelante se podrá observar. Veamos algo de su pluma.

2.- Una precursora de los derechos de la mujer y del feminismo lo es, por su nombre completo, Flora Célestine Thèré156456se Henriette Tristán, quién escribió: “La experiencia y los hechos os dicen suficientemente que el Gobierno no quiere o no puede ocuparse de vuestra suerte cuando se trata de mejorarla. De vosotros solos depende, si lo deseáis firmemente, salir del laberinto de miserias, dolores y degradación en el que os consumís. ¿Queréis asegurar a vuestros hijos el beneficio de una buena educación industrial, y a vosotros mismos la certeza del descanso en vuestra vejez? Podéis hacerlo.

“Vuestra forma de acción no es la revuelta a mano armada, ni el motín en la plaza pública, ni el incendio ni el saqueo.  No, porque la destrucción, en lugar de remediar vuestros males, no haría más que empeorarlos.” Y más adelante agrega: “no tenéis más que una posibilidad de acción, legal, legitima, confesable frente a Dios y los hombres: LA UNION UNIVERSAL DE LOS OBREROS Y DE LAS OBRERAS.”[12]

Sobre la concepción de la mujer que se tenía antaño, señala: “La inferioridad de la mujer, una vez proclamada y dada como principio. Ved qué consecuencias desastrosas ocasiona para el bienestar universal de todos y de todas en la humanidad.

“De la creencia de que la mujer por su constitución, carece de fuerza, de inteligencia, de capacidad y que es poco apta para los trabajos serios y útiles, se ha concluido muy lógicamente que sería perder el tiempo darle una educación racional, sólida, severa, capaz de hacer de ella un miembro útil de la sociedad.  Por lo tanto, se la ha educado para ser una graciosa muñeca y una esclava destinada a distraer a su dueño y a servirle.”[13]

Exhorta al hombre con estas palabras: “Y mientras reclamáis la justicia para vosotros, demostrad que sois justos, equitativos; proclamad, vosotros, los hombres fuertes, los hombres de brazos desnudos, que reconocéis a la mujer como a vuestra igual, y que, a ese título, le reconocéis un derecho igual …” y líneas abajo lo incita a proclamar “… los DERECHOS DE LA MUJER”, para que, de esta manera, en las leyes que rijan a la sociedad, se observe “LA IGUALDAD ABSOLUTA del hombre y de la mujer.”[14]

Y a propósito, si algunos les suena esta famosa frase “Proletarios del mundo, uníos”[15], que todo mundo la identifica desde luego con el “Manifiesto Comunista” escrito en 1848; ¿de quién creen que es su autoría?: de Flora Tristán, la cual aparece en su obra que acabamos de citar.[16] También se dice que la idea del sufragio femenino es de ella.

3.- Ahora bien, a propósito de estos tiempos que vivimos, pasando a otra autora y luchadora social de grandes vuelos, una frase para la reflexión de Rosa Luxemburgo, quien aseveraba que “quien es de izquierdas y no es feminista, carece de profundidad.” Esto es, así lo entendemos, que quien se diga que es de izquierda y no se ocupe con seriedad y comprometidamente de los asuntos inherentes a la mujer, solo estará asumiendo posiciones de maquillaje y oropel para las lentes de las cámaras.

“…el enérgico movimiento de millones de mujeres proletarias que consideran su falta de derechos políticos como una flagrante injusticia es señal infalible, de que las bases sociales del sistema imperante están podridas y que sus días están contados … Luchando por el sufragio femenino, también apresuraremos la hora en que la actual sociedad caiga en ruinas bajo los martillazos del proletariado revolucionario…”

CIUDAD DE MÉXICO, 21MARZO2021.- FOTO: DANIEL AUGUSTO /CUARTOSCURO.COM

“Gracias al derecho de asociación y de reunión las mujeres proletarias han tomado una parte activísima en la vida parlamentaria y en las campañas electorales. La consecuencia inevitable, el resultado del movimiento es que hoy millones de mujeres proletarias reclaman desafiantes y llenas de confianza: ¡Queremos el voto!”[17]

“La mayor conquista de la lucha de clases del proletariado ha sido el descubrimiento de que los cimientos para la realización del socialismo se encuentran en las relaciones económicas de la sociedad capitalista. De este modo, el socialismo ha dejado de ser un “ideal” anhelado por la humanidad durante milenios y se ha convertido en una necesidad histórica.”[18]

“Como se ha comprobado, la suerte de la democracia está ligada a la del movimiento obrero. ¿Quiere esto decir que, en el mejor de los casos, el desarrollo de la democracia hace innecesaria o imposible una revolución proletaria, en el sentido de apropiación del poder del Estado, de conquista del poder político?”[19]

“La reforma legal y la revolución no son, por tanto, distintos métodos de progreso histórico que puedan elegirse libremente en el mostrador de la historia, … sino que son momentos distintos en el desarrollo de la sociedad de clases, que se condicionan y complementan entre sí y al mismo tiempo se excluyen mutuamente, como el Polo Norte y el Polo Sur, o la burguesía y el proletariado.

“Todo ordenamiento jurídico no es más que un producto de la revolución En la historia de las clases, la revolución es el acto político creador, mientras la legislación sólo expresa la pervivencia política de una sociedad. La reforma legal no posee impulso propio, independiente de la revolución, sino que en cada periodo histórico se mueve en la dirección marcada por el empujón de la última revolución y mientras ese impulso dure.  O dicho más concretamente: sólo se mueve en el contexto del orden social establecido por la última revolución.”

“Es absolutamente falso y completamente ahistórico considerar las reformas como una revolución ampliada y, a su vez, la revolución como una serie de reformas concentradas. La reforma y la revolución no se distinguen por su duración, sino por su esencia.”[20]

“… no es que la democracia sea imprescindible porque haga innecesaria la conquista del poder político por el proletariado, sino porque convierte esa conquista del poder tanto en una necesidad como en una posibilidad.”[21]

4.- Otra importante activista de esos mismos tiempos, lo fue la alemana Clara Zetkin. En una entrevista con Lenin en 1920, se deja ver en el dialogo que mantuvieron, su propio pensamiento sobre los derechos de la mujer, al exponer lo siguiente: “El camarada Lenin discutió conmigo repetidas veces el problema de los derechos de la mujer. Evidentemente, concedía una gran importancia al movimiento de mujeres, que era para él un componente esencial del movimiento de masas que en determinadas circunstancias podía llegar a ser decisivo. No hace falta decir que veía la plena igualdad social de la mujer como un principio que ningún comunista podía disputar.

“Tuvimos nuestra primera larga charla sobre este tema en el otoño de 1920, en el gran estudio de Lenin en el Kremlin. Lenin estaba sentado en su escritorio, que estaba cubierto de libros y papeles, lo que indicaba estudio y trabajo sin el “desorden brillante” asociado con el genio.”

“Le expuse mis ideas a Lenin en detalle. Para empezar, deberíamos formar un comité de mujeres comunistas de varios países en estrecho y constante contacto con nuestras secciones nacionales. Este comité prepararía, conduciría y haría uso del congreso. Había que decidir si sería conveniente que el comité trabajara abierta y oficialmente desde el principio. En cualquier caso, sería la primera tarea de los miembros del comité tomar contacto con las líderes de las trabajadoras organizadas en cada país, el movimiento político proletario de mujeres, las organizaciones de mujeres burguesas de toda tendencia y descripción, y finalmente las destacadas médicas, maestros, escritores, etc., y para formar comités preparatorios nacionales independientes.

“En mi opinión, el congreso debería primero discutir el derecho de las mujeres a participar en oficios y profesiones. Al hacerlo, debería abordar las cuestiones del desempleo, igual remuneración por igual trabajo, legislación sobre la jornada de 8 horas y protección laboral para las mujeres, organización de sindicatos, atención social de la madre y el niño, medidas sociales para aliviar a las amas de casa y las madres, etc. Además, la agenda debería abordar la situación de la mujer en la legislación matrimonial y familiar y en el derecho público y político. Después de fundamentar estas propuestas expliqué cómo los comités nacionales de los distintos países deberían preparar a fondo el terreno para el congreso mediante una campaña planificada en reuniones y en la prensa. Esta campaña fue particularmente importante para despertar al mayor número posible de mujeres, estimular un estudio serio de los problemas sometidos a discusión y llamar su atención sobre el congreso y, por ende, sobre el comunismo y los partidos de la Internacional Comunista. La campaña tenía que llegar a las mujeres trabajadoras de todos los estratos sociales. Tendría que asegurar la asistencia y participación en el congreso de representantes de todas las organizaciones interesadas, y también de delegadas de las reuniones públicas de mujeres. El congreso iba a ser un “cuerpo representativo popular” completamente diferente de un parlamento burgués. y también de delegadas de reuniones públicas de mujeres. El congreso iba a ser un “cuerpo representativo popular” completamente diferente de un parlamento burgués. y también de delegadas de reuniones públicas de mujeres. El congreso iba a ser un “cuerpo representativo popular” completamente diferente de un parlamento burgués.

“Huelga decir que las mujeres comunistas debían ser no sólo el motivo, sino también la fuerza principal del trabajo preparatorio, y debían contar con el enérgico apoyo de nuestras secciones. Naturalmente, lo mismo se aplica también al trabajo del comité internacional, al trabajo del congreso en sí y a su uso extensivo. Las tesis y resoluciones comunistas sobre todos los puntos del orden del día deben presentarse al congreso. Deben estar redactados con cuidado y bien razonados con un dominio académico de los hechos sociales relevantes. Estas tesis deben ser discutidas y aprobadas previamente por el Comité Ejecutivo de la Comintern. Las soluciones y consignas comunistas deberían ser el punto focal en el que se concentraría el trabajo del congreso y la atención pública. Después del congreso deben ser difundidos entre las amplias masas de mujeres mediante la agitación y la propaganda, para que sean determinantes para las acciones de masas de mujeres internacionales. Huelga decir que todo esto requiere como condición esencial que las mujeres comunistas trabajen en todas las comisiones y en el mismo congreso como un cuerpo firme, sólido y que actúen juntas en un plan lúcido e inquebrantable. No debe haber acciones fuera de turno.

“Le dije a Lenin… que no era probable que las autoridades usaran el puño de correo contra el Congreso. Las intrigas y los ataques groseros contra él solo actuarían a su favor y al nuestro. Los comunistas podríamos más que igualar el mayor número y experiencia de los elementos no comunistas por la superioridad científica del materialismo histórico con su estudio e iluminación de los problemas sociales, la perseverancia con la que exigiríamos que se resuelvan, y, por último, pero no menos importante, por referencias a la victoria de la revolución proletaria en Rusia y sus logros fundamentales en el trabajo de emancipación de la mujer. La debilidad y falta de formación de algunos de nuestros compañeros, su inexperiencia, podría compensarse con una preparación planificada y un trabajo en equipo. En este sentido, espero lo mejor de las compañeras rusas. Formarían el núcleo de hierro de nuestra falange. En su compañía, afrontaría tranquilamente enfrentamientos mucho más peligrosos que las batallas del Congreso. Además, incluso si somos derrotados, el mero hecho de que hayamos luchado pondrá al comunismo en primer plano y tendrá un gran efecto propagandístico. Además, nos dará puntos de partida para trabajos posteriores.”[22]

Ya dije antes, que a ella se debe la propuesta de crear el “Día Internacional de la Mujer Trabajadora” a honrarse el día 8 de marzo, en la Segunda Conferencia Internacional de la Mujer Trabajadora verificada en Copenhague, Dinamarca, en el año de 1910, por lo que pasaría a la historia como la impulsora de la idea de conmemorar un día de la mujer a nivel global.

CIUDAD DE MÉXICO, 20MARZO2021.- Una mujer médico espera en la Zona Triage Respiratorio Covid-19 del Hospital General de México. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

5.- Avanzando en la línea del tiempo, nos encontramos con Emma Goldman, quien escribe que “la paz y la armonía entre ambos sexos y entre los individuos, no ha de depender necesariamente de la igualdad superficial de los seres, ni tampoco traerá la eliminación de los rasgos y de las peculiaridades de cada individuo. El problema plantado actualmente, pudiendo ser resuelto en un futuro cercano, consiste en preciarse de ser uno mismo, dentro de la comunión de la masa de otros seres y de sentir hondamente esa unión con los demás, sin avenirse por ello a perder las características más salientes de sí mismo. Esto me parece a mí que deberá ser la base en que descansa la masa y el individuo, el verdadero demócrata y el verdadero individualista, o donde el hombre y la mujer han de poderse encontrar sin antagonismo alguno. El tema no será: perdonaos unos a otros, sino: comprendeos unos a otros.”

Mas adelante expresa que “su completa emancipación hará de ella un ser humano, en el verdadero sentido. Todas sus fibras más íntimas ansían llegar a la máxima precisión del juego interno de todo su ser, y barrido todo artificial convencionalismo, tendiendo a la más completa libertad, ella irá luego borrando los rezagos de centenares de años de sumisión y de esclavitud.

“Ese fue el motivo principal y el que originó y guió el movimiento de emancipación de la mujer.”[23]

“¡Libertad e igualdad para las mujeres! Cuantas esperanzas y cuantas ilusiones despertaron en el seno de ellas, cuando por primera vez estas palabras fueron lanzadas por los más valerosos y nobles espíritus de estos tiempos. Un sol, en todo el esplendor de su gloria emergía para iluminar un nuevo mundo; ese mundo, donde las mujeres se hallaban libres para dirigir sus propios destinos; un ideal que fue merecedor por cierto de mucho entusiasmo, de valor y perseverancia, y de incesantes esfuerzos por parte de un ejército de mujeres, que combatieron todo lo posible contra la ignorancia y los prejuicios.

“Mi esperanza también iba hacia esa finalidad, pero opino que la emancipación como es interpretada y aplicada actualmente, fracasó en su cometido fundamental. Ahora la mujer se ve en la necesidad de emanciparse de la del movimiento emancipacionista si desea hallarse verdaderamente libre. Puede esto parecer paradójico, sin embargo, es la pura verdad.

“¿Qué consiguió ella, al ser emancipada? Libertad de sufragio, de votar. ¿Logró depurar nuestra vida política, como algunos de sus más ardientes defensores predecían? No, por cierto.”[24]

“El sufragio, en igualdad de condiciones para la mujer y el hombre, se basa en la idea fundamental que ella debe tener el mismo derecho que su compañero a participar en lis asuntos de la sociedad. No es posible que se pueda rehusarle esa justa participación en la vida societaria, aunque el sufragio fuera una práctica sana y justiciera. Mas la ignorancia de la mente humana está compuesta para ver un derecho, una libertad, donde no hay más que una imposición. ¿No significa acaso una de las más brutales imposiciones esto que un grupo de personas conciban y confeccionen leyes para obligar con la fuerza y la violencia a que otras las acaten y las obedezca? Y todavía la mujer clama por esa única oportunidad, que trajo tanta miseria al mundo, que le hurtó al hombre su integridad y la confianza en sí mismo; una imposición que corrompió totalmente al pueblo, convirtiéndolo en fácil presa en las manos de políticos sin escrúpulos y venales.”[25]

6.- Ya más acá en la avenida del tiempo, Hannah Arendt escribe que “preguntarse qué es la libertad parece ser una empresa sin esperanza.” Y renglones más adelante agrega que “… la libertad resulta ser un espejismo …”[26]

“… muy pocas veces constituida en el objetivo directo de la acción política -sólo en momentos de crisis o de revolución-, la libertad es en rigor la causa de que los hombres vivan juntos en una organización política: Sin ella, la vida política como tal, no tendría sentido. La raison d’être de la política es la libertad, y el campo en que se aplica es la acción.”[27]

“Nadie ha dudado jamás que la verdad y la política nunca se llevaron demasiado bien, y nadie, por lo que yo sé, puso nunca la veracidad entre las virtudes políticas. Siempre se vio a la mentira como una herramienta necesaria y justificable no sólo para la actividad de los políticos y los demagogos, sino también para la del hombre de Estado.”[28]

En otro de sus libros, expone que “lo que hoy día entendemos por gobierno constitucional, sea monárquico o republicano, es esencialmente un gobierno limitado y controlado en cuanto a sus poderes, y al uso que haga de la violencia por sus gobernados. Es evidente que las limitaciones y los controles se efectúen en nombre de la libertad, tanto la de la sociedad como la del individuo; se trata, pues, en la medida de lo posible y si es necesario, de poner fronteras al espacio estatal del gobierno para posibilitar la libertad fuera de él. Asimismo, agrega que “ya el solo hecho de la emancipación de las mujeres y de la clase obrera, es decir, de grupos humanos a los que jamás antes se había permitido mostrarse en público, dan …un semblante radicalmente nuevo.”[29]

Más adelante señala que “… la idea de que siempre y en todas partes donde haya hombres hay política es ella misma un prejuicio, y el ideal socialista de una condición humana final sin estado, lo que en Marx significa sin política, no es de ninguna manera utópico; es sólo escalofriante.”[30]

7.- Por tener un sello especial dentro de la corriente feminista, la no discriminación y los derechos de la mujer, traemos a escenario a Dorothy Irene Height para darle más colorido a este breve repaso de la lucha de la mujer, toda vez que ella, siendo una activista afroamericana, no solo se distinguió por los derechos de las mujeres en general, sino que también lo hizo haciendo honor a sus orígenes, en defensa de los de la mujer afroamericana. A ella, se le atribuye el mérito de constituirse en el primer liderazgo del movimiento de derechos civiles en reconocer la desigualdad entre las propias mujeres y los afroamericanos, como un problema que se debía atender en su conjunto.[31] Toda una figura nacional, pues fue presidenta del Consejo Nacional de Mujeres Negras durante cuarenta años, así como participante al lado de los grandes líderes, en muchos de estos movimientos civiles. Era tal su conocimiento, experiencia y presencia en estos temas político-sociales, que se dice que algunos que habitaron la Casa Blanca en Washington, D. C., tales como Eleonor Roosevelt, Dwight D. Eisenhower y Lyndon B. Johnson, la llamaban para consultarla.

Este ha sido un barrunto; una probada del pensamiento, de la voz, de la letra y de la pluma de estas mujeres que conjuntaron la palabra y la acción por las verdaderas causas de los derechos humanos de la mujer; de la igualdad de géneros; de la lucha hombro con hombro; del respeto y de su completa integración en la sociedad. Con auténtico sudor, sacrificio, lágrimas y sangre de a deveras. Ellas si sudaron la camiseta, porque la tenían bien puesta y estaban conscientes de su estatus y de lo que verdaderamente querían para la mujer, sin mengua ni en perjuicio del otro género. Por ello, estas líneas solo aspiran a ser una provocación, a manera de invitación, a la lectura de la obra de estas mentes pensante y de acción. Hay que subrayar, que esta revolución femenina, en sus orígenes tuvo a sus propias mujeres pensantes.

8.- Invitemos a este concierto y convivio de mujeres pensadoras y vehementes luchadoras de a pie, además de punzante pluma y voz social de altos decibeles por los derechos, la igualdad de géneros y la emancipación de la mujer, a un hombre de pensamiento filosófico liberal universal, como lo es John Stuart Mill, quien en un gesto de honestidad intelectual, con lo cual me parece que además de hacerles un reconocimiento, les rinde justo homenaje, al escribir que en la preparación de su obra, su hija y su esposa fueron coparticipes en sus reflexiones, al escribir en su autobiografía que “cuando finalmente fue publicado (la esclavitud de la mujer), se enriqueció con algunas ideas importantes de mi hija,  y algunos pasajes en sus escritos. Pero todo lo que es mayoritariamente llamativo y profundo en mis escritos pertenece a mi esposa, proviniendo desde el fondo del pensamiento que nos hace comunes entre nosotros, tanto por nuestras incontables conversaciones como discusiones sobre un tema que ocupaba un lugar tan grande en nuestras mentes.”

John Stuart Mill, expresa en su obra los siguientes pasajes: “Creo que las relaciones sociales entre ambos sexos, -aquellas que hacen depender a un sexo del otro, en nombre de la ley, – son malas en sí mismas, y forman hoy uno de los principales obstáculos para el progreso de la humanidad; entiendo que deben sustituirse por una igualdad perfecta, sin privilegio ni poder para un sexo ni incapacidad alguna para el otro.”[32]

“La sujeción de la mujer al hombre es un apriorismo: no se funda en ningún dato experimental contradictorio, y por consecuencia es irracional. -El origen de la sujeción de la mujer es la esclavitud primitiva y las costumbres bárbaras del género humano en su cuna. -Mejoramiento del estado social, aparente sólo en lo que respecta a la mujer. –La situación actual de ésta es el único vestigio que va quedando de ese estado primitivo de fuerza y esclavitud.”[33]

Recapitulando.

La Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, también conocida como Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer, se desarrolló en la Ciudad de México en 1975. ​ Fue realizada en este año con la finalidad de que coincidiera con el Año Internacional de la Mujer. Dicho evento, a su vez, condujo a la creación del Decenio de la Mujer”, así como a sucesivas conferencias para darle seguimiento y evaluar el progreso en la eliminación de la discriminación contra la mujer y su igualdad con el hombre en todos sentidos. ​ En el informe de la conferencia se pedía a los gobiernos revisar y actualizar su normativa en cuanto a los principios y estándares sobre sus derechos humanos. Lo anterior, con el objeto de que el orden jurídico de los países estuviera en concordancia con los indicados derechos. De la misma manera, se solicitaba revisar la normatividad, con la finalidad de que comprendiera los derechos de las mujeres en la participación política, educación y capacitación, empleo, salud y familia, entre otros campos de la vida humana. ​

Fue la primera conferencia internacional auspiciada por la ONU, que se centró exclusivamente en asuntos de la mujer. A partir de entonces, las mujeres empezaron a ser vistas, ya no como un complemento o apéndice, sino como parte integral activa del proceso para el desarrollo. Se adoptó el Plan de Acción Mundial cuyo objeto era que las naciones implementaran las acciones para mejorar la situación de las mujeres y la Declaración de México sobre la igualdad de las mujeres y su contribución al desarrollo y la paz. También condujo al establecimiento del Instituto Internacional de Investigación y Capacitación para la Promoción de la Mujer, como responsable del seguimiento de mejoras y problemas continuos, y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para las Mujeres, con el propósito de otorgar fondos para programas de desarrollo.

También hay que resaltar, que este mismo organismo internacional, en el año de 1977 invitó a todos los países, acorde con sus propias tradiciones históricas y costumbres que les dan identidad y rostro nacional propio, a destinar un día como el “Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.”

Van 46 años de trabajo institucional permanente, lapso en el que la mujer cada vez más consciente del papel coprotagonista con el hombre que desempeña en la organización y dirección de la sociedad, se revela igualmente como coarquitecta de la historia de la humanidad y de cada uno de los países en particular que componen la geografía política del mundo.

Para lograr la igualdad de géneros en el mundo, se requiere de innovaciones políticas, económicas, sociales, culturales y jurídicas, además de crear una nueva conciencia y ambientación que funcionen tanto para hombres como para mujeres y, desde luego, para la comunidad del LGTTTI, que no dejen a nadie afuera pero tampoco atrás. Tal y como debe ser la convivencia y armonía en una democracia saludable y sólida. Pero este deber, obligación y actitud no solo corresponde a los ciudadanos y futuros ciudadanos desde su edad temprana, sino también necesariamente tiene que haber voluntad, disposición, seriedad y una obligación ineludible por mandato constitucional, legal, nacional, internacional y social, del gobierno con la sociedad, para cumplir con los civilizados Pacto Social y Estado de Derecho Democrático.


[1].- La Resolución 3010 (XVII) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, fue adoptada el 18 de diciembre de 1972, en la que se nombró al año de 1975 como el “Año Internacional de la Mujer”. En esta Resolución, la Asamblea solicitó al Secretario General que se elaborara un proyecto-programa para ese año y que se presentara a la “Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer”, en su 25º periodo de sesiones en 1974.

[2]. – 2323 Sesión Plenaria del 17 de diciembre de 1974. Resolución 3342 (XXIX). La Mujer y el Desarrollo. “Tomando nota con satisfacción de que se proyecta celebrar la Conferencia del Año Internacional de la Mujer en México, D. F., en junio de 1975.”

[3]. – Naciones Unidas. RESOLUCIÓN 35/136. Conferencia Mundial del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer. Aprobada el 11 de diciembre de 1980 por la Asamblea General en su 35ª reunión, sobre la Conferencia Mundial del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz. (Copenhague, 14-30 de julio de 1980).

[4]. – El incendio en una fábrica que dio origen al día internacional de la Mujer. www.excelsior.com.mx.

[5]. – Valga mencionar, que en cuanto al número de personas que fallecieron, entre ellas del género femenino, algunas fuentes registran números distintos de mujeres calcinadas y otras incluyen también ha hombres; pero en lo que sí hay coincidencia, es en que la gran mayoría fueron mujeres. Igualmente, una que otra fuente incluso da la edad de las mujeres, indicando que lo eran mujeres cuya edad oscilaba entre los 14 y 23 años, mientras que otra dice que La víctima más grande tenía 43 años y la más joven 14 años.  Asimismo, unas más, hablan de los lugares de procedencia, señalando que en su mayoría eran mujeres inmigrantes de Europa del Este e Italia, en tanto que otras puntualizan que en su mayoría eran italianas y judías.

Hay incluso las que van más al detalle y agregan que “según el informe de los bomberos, una colilla mal apagada tirada en un cubo de restos de tela que no se había vaciado en dos meses fue el origen del incendio. Las trabajadoras y sus compañeros no pudieron escapar porque los responsables de la fábrica habían cerrado todas las puertas de escaleras y de las salidas, una práctica habitual entonces para evitar robos.

“Al no poder huir, muchas de las trabajadoras saltaron a la calle desde los pisos octavo, noveno y décimo del edificio. La mayoría de las víctimas murieron por quemaduras, asfixia, lesiones por impacto contundente o una combinación de estas causas.” La dolorosa historia detrás del Día Internacional de la Mujer. www.ngenespanol.com

[6]. – “¿Qué es sororidad, `término que inspira al feminismo´?”. UNOTV.com. 7 – marzo – 2021.

[7]. – Madame de Staël. Reflexiones sobre la paz. Colección: Clásicos Universales de Formación Política Ciudadana. PRD. Primera edición. México. 2018. PP. 9 y 10.

[8]. – Madame de Stael. Ob. Cit. P. 23.

[9]. – Ibidem. P. 75.

[10]. –  Madame de Staël. De las mujeres que cultivan las letras. En Reflexiones sobre la paz. Colección: Clásicos Universales de Formación Política Ciudadana. PRD. Primera edición. México. 2018. P. 103.

[11]. –  Madame de Staël. Ob. Cit. P. 108.

[12]. – Tristán, Flora. Unión Obrera. Colección: Clásicos Universales de Formación Política Ciudadana. PRD. Primera edición. México. 2018. P. 20.

[13]. – Tristán. Ob. Cit.  P. 62.

[14]. – Ibidem. PP. 79 y 80.

[15]. – Se dice que la traducción del alemán original es “¡Proletarios de todos los países, uníos!” (¡Proletarier allen Lander, vereinigt euch!). También a veces se reproduce como ¡Trabajadores del mundo, uníos!

[16]. – Tal y como lo acabamos de ver, Flora Tristán abanderó ardientemente la defensa de la libertad y de los derechos de la clase obrera en general, y en particular de la mujer. Lo anterior lo hizo antes que Carlos Marx y Federico Engels, a quienes se debe el Manifiesto Comunista, se pronunciaran por los derechos de los trabajadores. Se dice que tomaron la frase del libro que hemos citado de Flora Tristán. Sin embargo, Wikipedia sostiene que su primera formulación corresponde a Karl Schapper.

[17]. – El voto femenino y la lucha de clases. Discurso pronunciado en las Segundas Jornadas de Mujeres Socialdemócratas. Stuttgart, Alemania. 12 de mayo de 1912. Texto recogido en el libro: El pensamiento de Rosa Luxemburgo. Ediciones del Serbal. Barcelona, España. PP. 159-165.

[18]. – Luxemburgo, Rosa. Reforma o revolución. Colección: Clásicos Universales de Formación Política Ciudadana. PRD. Primera edición. México. 2018. P. 51.

[19]. – Luxemburgo. Ob. Cit. P. 69.

[20]. – Ibidem. P. 70.

[21]. – Ibidem. P. 74.

[22]. – Zetkin, Clara. Lenin sobre la cuestión de las mujeres (Entrevista con Lenin sobre la cuestión de la mujer). Editores Internacionales.1929.https://www.marxists.org/archive/zetkin/1925/lenin/zetkin2.htm

[23]. – Goldman, Emma. Recopilaciones de escritos. Colección: Clásicos Universales de Formación Política Ciudadana. PRD. Primera edición. México. 2018. PP. 5 y 6.

[24]. – Goldman. Ob. Cit. P. 6.

[25]. – Ibidem. P. 99.

[26]. – Arendt, Hannah. Entre el pasado y el futuro. Colección: Clásicos Universales de Formación Política Ciudadana. PRD. Primera edición. México. 2018. P. 185.

[27]. – Arendt. Ob. Cit. P. 188.

[28]. – Ibidem. P. 291.

[29]. – Arendt, Hannah. ¿Qué es la política? Colección: Clásicos Universales de Formación Política Ciudadana. PRD. Primera edición. México. 2018. PP. 52 y 53.

[30]. – Arendt. Ob. Cit. P. 61.

[31]. – www.wikipedia.com.mx

[32]. – Stuart Mill, John. La esclavitud femenina. Colección: Clásicos Universales de Formación Política Ciudadana. PRD. Primera edición. México. 2018. P. 19.

[33]. – Stuart Mill. Ob. Cit. P. 23.

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