Cinque Terre

Rubén Cortés

Periodista y narrador. Director General de La Razón

INE: batalla final

El INE tuvo que sentir la guadaña del presupuesto 2020 (le quitaron más de mil 72 millones de pesos) para que su titular saliese a defenderlo como institución cimera del compromiso democrático y de identidad de millones de mexicanos. Sin embargo, su desaparición está sentenciada.

Con excepción del consejero Ciro Murayama, en el INE metieron la cabeza bajo el ala desde que, antes de ser gobierno, Morena lo puso en liquidación con la consulta que tiró el NAIM, realizada a menos del 1 por ciento del padrón electoral y con una untura para hongos de los pies, en lugar de tinta.

Y no pueden decir que este pase de guadaña los agarra desprevenidos: el presidente nunca los quiso, y lo repitió hasta la saciedad, por mucho que hoy el consejero presidente se alarme con que la iniciativa para rotar la presidencia y el recorte, reflejan un intento de captura del INE.

Por favor: en campaña, dijo que “El INE no inspira confianza. Después de esta elección habrá, es nuestro compromiso, una auténtica democracia”, y su Proyecto Alternativo de Nación, lineamiento No. 9, escribe el acta de defunción de la autoridad electoral:

“Se establecerá una auténtica democracia. Nunca, nada ni nadie, estará por encima de la voluntad soberana del pueblo”.

Y el mandatario lo puso en practica antes de tomar posesión, con un remedo de consulta para tirar el NAIM, a un costo de 1.5 millones de pesos, cubiertos con aportaciones de legisladores de Morena, dejando de lado al INE, y mayor algazara por parte de los consejeros.

Sólo hasta ahora se prendieron las alarmas del consejero presidente, quien ha pecado de ser demasiado prudente, pese a todas las señales que recibió durante la campaña electoral del actual presidente, en el periodo de transición y en estos 11 meses de gobierno.

Pero ya es tarde: el INE está en liquidación y el gobierno le hizo el mayor recorte presupuestal de su historia, aunque en 2020 debe instalar 32 consejos locales y 300 distritales desde septiembre para hacer posible la renovación de la Cámara de Diputados y 32 elecciones locales en 2021.

Un cohetazo muy bien medido por el gobierno sobre la línea de flotación de la democracia mexicana, pues recortó drásticamente los dineros a los órganos autónomos (INE, IFETEL, CNDH, CFCE…) y al Poder Judicial (Corte, Judicatura…) y al Legislativo (Cámara de Diputados y de Senadores).

Sin embargo, le dio una carretada de dinero público a Morena (mil 717 millones de pesos) y castigó a los demás: PAN (950 millones de pesos), PRI (896 millones), PRD (445 millones), PVEM (426 millones), Movimiento Ciudadano (411 millones) y al PT (391 millones).

Cuestión de tiempo para que el gobierno capture el INE.

Y, entonces, adiós.

 

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