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Germán Martínez Martínez

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Escritor. Fue director artístico del DLA Film Festival de Londres y editor de Foreign Policy Edición Mexicana. Doctor en teoría política.

‘Hybrida’: Amor Muñoz, tecnología y arte

‘Hybrida’, bioesculturas sonoras en el MUAC en 2021.

Hoy la palabra tecnología suele remitirnos a dispositivos electrónicos. Sin embargo, la historia de la tecnología se remonta a la utilización de objetos tales como piedras y ramas para lograr objetivos que imaginaron los primeros humanos, frecuentemente por necesidad. El arte, a pesar de sus vicisitudes, es también una actividad primigenia, acaso indispensable. La posibilidad de relación entre ellas, así como con la sociedad, puede abordarse a través de la obra de la artista Amor Muñoz. También se acerca a esa intersección su “Tejido de tejidos. Una conversación”, alrededor de la exposición de su pieza Hybrida (2020-21) en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), publicado en el libro correspondiente de la colección Folios del mismo museo.

El diálogo sucedió entre Muñoz y Cuauhtémoc Medina, curador en jefe del MUAC.

Amor Muñoz es una artista visual que se describe a sí misma como autodidacta. Las maneras en que explora los vínculos entre tecnología, arte y sociedad, en ocasiones, parecen las de una activista. Ante esto, Medina pregunta: “qué clase de artista y agente te imaginas que estás construyendo”. La respuesta amplia está en el conjunto de su trabajo y sus continuidades —por ejemplo, Flujo (2021)—, pero la conversación da elementos de discusión; entre otras razones porque Muñoz demuestra ser excelente productora de discurso sobre su obra. Cuando habla de “dibujo expandido” podría parecer que hay acomodo a vocabularios en boga, no necesariamente sustanciales, pero su intención cobra sentido cuando se refiere a la búsqueda de “lo funcional” y “lo interactivo” en sus piezas, más aún por no estar guiadas por la representación. Subyace una concepción de lo social que quizá requiera más reflexión.

El libro ‘Hybrida’ de la colección Folios del MUAC.

Muñoz describe su trabajo Maquila región 4 (2010-2013) diciendo que es “arte participativo” que “responde a visibilizar la figura del trabajador y crear cierta conciencia de clase y del valor del trabajo”. Las resonancias marxistas, por más bien pensantes que muchos las crean, no conceden validez al planteamiento. Involucrar trabajadores —que generaban un ingreso según su participación— puede haber producido, de hecho, sentimiento de orgullo individual, no conciencia de clase. No obstante, es pertinente mencionar que tanto el curador como la artista dividen entre los proyectos sociales y las obras de arte de Muñoz, “aunque una investigación común los atraviese”, en palabras de Medina. La artista las califica como “obra que genero con comunidades” y “obra personal”. De cualquier manera, aunque por ideología política todos tengamos apegos, más que de reiterar esquemas —y de suponer que la realidad debe corresponder a ellos—, el pensamiento y el arte requieren de la paradójica libertad que puede derivar en conclusiones y realizaciones inesperadas.

Muñoz y su ‘Manufactura Rítmica’ (2015-17) en el Museo de Arte Moderno de San Francisco, Estados Unidos.

Un eje de la conversación fue la recurrencia de los tejidos en la obra de Muñoz y, más importante, su comprensión amplia de la imbricación y la mezcla. Desde perspectivas semióticas y antropológicas es sabido que cualquier textil es fuente de significados y registro histórico, por ejemplo, de tecnologías utilizadas para su fabricación y del sistema social circundante. En cambio, Medina señala cómo la exploración que la artista hace de las mezclas “no es una metáfora o imagen, sino una tecnología”. Si bien ella habla de “hibridaciones” entre lo orgánico y lo inorgánico, quizá a Muñoz le atraiga más la mezcla de conocimientos: preguntas por límites y componentes de la vida; finalmente, curiosidad por la vida misma. Observadora de su tiempo —y reconocida por ello con residencias artísticas como la de Google Arts & Culture, en París—, Muñoz percibe que comenzaríamos a ser “entes híbridos”, “ciborgs psicológicos”, pues instrumentos como los teléfonos celulares serían ampliaciones de nuestra memoria y cerebro. Es probable, aunque habría que tomar en cuenta que los homínidos que consiguieron alcanzar algo con una rama estiraban artificialmente su brazo, como las personas que inauguraron los registros en arcilla, piedra o papiro extendían su memoria. Aunque posibilidades como los chips en el cuerpo sean inquietantes, una opción es explorar si realmente estamos ante una expresión más radical de tecnología.

La pieza ‘Flujo’ (2) de Amor Muñoz en la Bienal de Cuenca, Ecuador.

Como ilustran las vanguardias históricas, la seriedad de las prácticas artísticas de Amor Muñoz enfrenta un desafío ineludible: el tiempo puede transformar la pertinencia actual en desencuentros con la evolución de los hechos, las percepciones y su memoria. La dimensión social del trabajo de Muñoz —como el de otros practicantes contemporáneos— probablemente busque moldear, o al menos incidir, en las relaciones sociales. La artista expresa buscar: “mediante el arte y el diseño, mejorar la calidad de vida de las personas. Eso es lo que le da sentido a lo que hago”. Medina, sin embargo, encuentra algo distinto que, curiosamente, se emparenta con un concepto anterior del arte: “Más que un fin, me parece que muchas de tus obras están definidas por el aquí y ahora de una experiencia”. El arte con propósitos sociales es una apuesta de múltiples artistas contemporáneos que eventualmente podría llevar a la plena configuración, y adopción generalizada, de una nueva idea del arte. El énfasis formal de Muñoz en la imbricación de elementos es su distintivo y, acaso, mayor valor: así compone obras que se revelan a la vista como presencias intrigantes, aun para quien no conoce, comprende o se ocupa del discurso de la artista. Como en el caso de sus colegas, desde los artivistas más elementales —pues se mueven por consignas— hasta los creadores elaborados —entre quienes se cuenta Muñoz—, sólo en el tiempo se aclarará la suerte de su apuesta.

‘Hybrida’, obra de la artista Amor Muñoz expuesta en el MUAC.

Además de su versión impresa, la colección Folios está disponible para descarga gratuita en la página del MUAC. Agradezco a Amanda de la Garza, directora general de artes visuales/MUAC; a Francisco Domínguez, encargado de difusión y medios/MUAC; y a la artista Amor Muñoz por el acceso a materiales.

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