Cinque Terre

Rubén Cortés

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Periodista y escritor.

Hugo Chávez, In memoriam

Cómo andará AMLO en las mediciones internas de los partidos, que la derecha, y parte de la izquierda, se acoplaron ayer a la alerta del Presidente contra el ayatola de Macuspana (sin mencionarlo), al referirse a la amenaza de “la sombra del populismo y la demagogia”

El dirigente del PAN, Gustavo Madero, dijo que “los ciudadanos no pueden caer en promesas falsas como el populismo”; y Miguel Barbosa, jefe de la bancada del PRD en el Senado, que “el populismo en el poder ha dado malos resultados”.

La inquietud coincidió con los festejos, ayer en Venezuela, del que hubiera sido cumpleaños 61 del gran populista contemporáneo, Hugo Chávez, quien accedió al poder en 1998 y, al morir en 2013, dejó su país en ruinas.

En los 16 años que mediaron desde el triunfo electoral de Chávez, Venezuela se convirtió en una democracia traicionada y gastó más de un millón de millones de dólares en prácticas clientelares para controlar su vida política, económica y social.

El resultado es un realismo de pesadilla que la enterró en la miseria: el país que cuenta con las mayores reservas de petróleo en el mundo (296 mil 501 millones de barriles), ocupa, en cambio, el último lugar en competitividad en América Latina.

Sus ciudadanos viven una galopante escasez, obligados a hacer filas en espera de víveres, y tienen racionados el aceite, granos, jugos de frutas, pasteurizados, azúcar, café, pollo, carnes de res y cerdo, compotas, leche, enjuagues para el cabello, quesos y pan.

También el agua mineral, pasta dental, cereales, jabón, arroz, sorgo, suavizantes, enjuagues para ropa, maíz, harina de maíz, crema, pescados, champú, desodorante, pañales para bebé, papel higiénico, máquinas de afeitar, limpiadores, cloro, detergente y ceras para pisos.

En uno de los países con mayores riquezas naturales en el planeta, el populismo de Chávez consiguió que el billete de más alta denominación que circula hoy (que es de 100 Bolívares “fuertes”) no valga ni 16 centavos de dólar.

A lo largo de 16 años, el chavismo expropió mil 100 empresas y cerró más de cinco mil. ¿Resultado? Venezuela ocupa el lugar 125 del mundo en infraestructura, el 83 en salud, el 148 en eficiencia de mercado de bienes, el 74 en educación superior, el 107 en disponibilidad tecnológica…

La realidad de la Venezuela devastada por el populismo, tras uno de los mayores desastres económicos en la historia mundial, pareciera el título de uno de los libros emblemáticos del gran político y diplomático caraqueño Juan Pablo Pérez Alfonzo: Hundiéndonos en el excremento del Diablo.

Hacen bien, algunos de nuestros políticos, en turbarse ante el avance del populismo doméstico.

Sería lamentable que, en pocos lustros, también nosotros parezcamos el nombre del libro de Pérez Alfonzo.


Este artículo fue publicado en La Razón el 29 de Julio de 2015, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página

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