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Enoé Uranga

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Homilías matutinas para el ejército popular de la 4ta

Resulta que, personalmente, el presidente usará más de un año (de los 6 que dura el cargo) sólo en hacerse propaganda personal y adoctrinar a sus fieles en las llamadas “conferencias mañaneras”.

Podría parecer un dato menor si sólo vemos al egomaníaco con micrófono, pero esto es muy serio:

El año laboral está calculado en 237 días y el presidente dedicará 239 días laborales (a razón de 8 horas por día) a “dar misa” (al menos 1910 horas de acuerdo al ejercicio prospectivo del Diario Confianza).


FOTO: GOBIERNO DE LA REPÚBLICA /CUARTOSCURO.COM

Si a ello le sumamos los eternos discursos (como el de hace un rato en Hidalgo) que sigue dando en los mítines de formato electoral, que el gobierno se organiza a costa del erario público (digamos –para dar una cifra muy austera- que esos actos de masas andarán en el 8.3% del tiempo que AMLO –cifra que sé muy menor a la real, pero con ella me quedo para la presunción que aquí planteo-); resulta que, por lo bajo, el 25% del período presidencial, López Obrador nos “dará misa”.

Y será un cuarto de la gestión muy redituable para el control de masas, para los fines de AMLO tiempo muy bien invertido. Así es justamente cómo funcionan las sectas religiosas: las horas “palabra del mesías” son una gran herramienta en el control, manipulación, adoctrinamiento y retención de sus adeptos.

Recurso usado (en distintos formatos) al exceso por los regímenes antidemocráticos de las últimas décadas.

Entre la constante repetición del mensaje de fe y los recursos millonarios para la compra de lealtades de las masas (que no para desarrollo social); vámonos preparándonos para la conformación y puesta en operación de otro ejército, paralelo a la #GuardianNacional. Uno que puede ser desatado en las calles cuando el poder lo requiera y que irá armado de –eso con lo que le alimentan-: verdades únicas, fe ciega e intransigencia.

Estamos ante un esquema de autoritarismo populista peor que el del partido único de los 70 del siglo pasado, que ya se ha instaurado en el poder y no va a dejarlo sin dar una larga (muy) y feroz pelea.

Regresamos en el tiempo y peor: habemus unipartidismo en el poder.

Punto aparte, en términos del trabajo concreto que no hace el presidente (no el profeta)

…súmele a ese año, las horas perdidas (por elección propia) en tomar aviones comerciales y el porcentaje de trabajo efectivo del ejecutivo no es, no será, el que país necesita.

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