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Carlos Urdiales

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Hacienda: sumas y restas

Cuestionar y debatir sobre la marcha y el desempeño de la economía nacional resultan siempre tema lejano. La sociedad, más que análisis y datos, tiene percepciones. Pulsa en el bolsillo cómo van las cosas, a pocos interesa el asunto gracias al pragmatismo de una cuestionable sana distancia ciudadana sobre las decisiones en tan enfadosa materia.


Vienen las sumas, las restas y las calificaciones de cada quien. La falta de crecimiento económico es tema en el que coinciden panistas y priistas, hasta perredistas. Necesitamos que la economía crezca cada año más que la población y más que la inflación y vamos rezagados. Las cifras del PIB anual no superan el 2.1 por ciento en lo que va de este siglo y de aquí, a fines de sexenio no mejorarán.


Hoy el 52 por ciento de los mexicanos es pobre, bajo los más variados parámetros del Banco Mundial, pero pobre. Eso tiene impactos en productividad, salud, empleos. La deuda social del país crece. Con precios del petróleo altos o bajos, con crisis mundial o sin ella, no alcanzamos los niveles de expansión suficientes para cambiar esa realidad.


Suma a la resta que el FMI recorte por quinta ocasión en este año su pronóstico de crecimiento del PIB de 2.30 a 2.25 por ciento. Mañana el Inegi dará a conocer su medición y después la Secretaría de Hacienda anunciará si mantiene el suyo, el cual está en el amplio margen del 2.0 al 2.8 por ciento.


El FMI opina que el actual ritmo de intervención en el mercado cambiario para amortiguar el impacto de la volatilidad financiera por parte del Banco de México no es sostenible. Esto significa que no puede seguir con el mecanismo de subastas establecidas en marzo con 52 millones de dólares diarios y que desde el 31 de julio se cuadriplicó.


Las reformas estructurales son nuestra apuesta a pesar de que, por circunstancias ajenas, retrasan sus prometedores impactos de largo plazo. Así, del lado de las sumas, aunque no de efecto inmediato, el propio FMI destaca que México ha esquivado el doble golpe de la caída en los precios del crudo y la volatilidad en los mercados financieros y estima una tasa de crecimiento que supere el 3.0 por ciento a partir de 2018.


Luis Videgaray sostiene que las reformas ya se reflejan en tarifas de telecomunicaciones y energéticos, que la inflación más baja de la historia aumenta el poder adquisitivo de la población. Que el consumo del mercado interno es vital ante un panorama externo poco promisorio, inestable e imposible de controlar.


Por lo pronto la divisa a sumar en este tema son la estabilidad, la certidumbre fiscal y algo de ahorro en el gasto público, donde, por cierto, del presupuesto Base Cero poco se hizo realmente. Sume, reste, califique y juzgue.



Este artículo fue publicado en La Razón el 19 de Noviembre de 2015, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página

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