Cinque Terre

Rubén Cortés

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Periodista y escritor.

Hablemos de populistas… ahí está El Bronco

En el entendido de que el populismo crea la falsa ilusión de un futuro maravilloso y, en el interregno de esa esperanza, postra a la ciudadanía, El Bronco es uno de nuestros más connotados populistas, junto con AMLO y muchos que ya se apuntan como “independientes”.


Por lo pronto, se comporta cual Iosif Stalin “región 48”, y acaba de estrenar con el embajador de Japón en México, Akira Yamada, lo que será su práctica del culto a la personalidad de pacotilla: le regaló una réplica de su chaleco de piel y una estatuilla del caballo que cabalgó en la campaña electoral.


Una utilización grandilocuente de la imagen y de los ofrecimientos que, en el caso del flamante gobernador sin partido de Nuevo León, oculta (por ahora) su talante de político tradicional igual a aquellos que criticó en campaña por “corrupción” y “compadrazgos”, aunque él es clon de ellos.


Tan similar es que nombró como secretario de Desarrollo Sustentable a su socio en negocios particulares, Roberto Russildi, con quien se hizo de un terreno de 152 mil metros cuadrados, mientras era alcalde del municipio de García, bajo las siglas del PRI.


Dos semanas antes de dejar el cargo, el entonces edil se juntó con Russildi para “adquirir” esa propiedad, que no fue la única ¡eh!, porque El Bronco acaparó, como priista, tierras que luego omitió incluir en su declaración patrimonial como “independiente”.


Una investigación de Televisa Monterrey demostró que ocultó 72 mil metros cuadrados de solares urbanos y 62 hectáreas de parcelas, de los cuales obtuvo la titularidad, o los derechos, siendo funcionario estatal priista desde 2006.


Él mismo consiguió 38 terrenos; su esposa, Adelina, 15; su hija Victoria se hizo de 12 solares, su hija Zoraida de otros 11, su hija Silvia de 11 y su hija Valentina de cinco más: la familia obtuvo 70 mil 532 metros cuadrados listos para urbanizarse que el candidato “independiente” nunca declaró.


Porque la verdad es que El Bronco “independiente” hace lo mismo que denuesta en otros políticos, pero que enmarcara gracias a lo que Enrique Krauze considera un virus electoral de la actualidad: “la fascinación por el líder carismático”.


Y el nombramiento de su socio comercial como secretario en su gabinete de gobierno lo revela como un perfecto hipócrita:


—Russildi es accionista de Javer, principal desarrolladora inmobiliaria del estado y la segunda de México. Como miembro de esa empresa constructora de casas, el secretario de Desarrollo Russildi decidirá dónde y cuántas casas edificará el gobierno de El Bronco, su socio comercial.


Similar impostura exhibió al sacar de la casa de gobierno “la silla” del “corrupto” Rodrigo Medina.


Pero él monta a caballo sobre una silla que cuesta millones de salarios mínimos.



Este artículo fue publicado en La Razón el 23 de Octubre de 2015, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página

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