Cinque Terre

Emiliano Levario Saad

GOT no está a la altura de sí misma

Esta publicación contiene spoilers sobre “Game of Thrones”, así que si no han visto el último episodio dejen de leer en este momento. También voy a comentar sobre otros episodios y la serie en general así que en términos de spoiler esta publicación es muy peligrosa, están advertidos.

Los episodios tres y cinco de la última temporada de “Game of Thrones” no me parecen malos por sí mismos y sigo pensando que la serie es una de las mejores, probablemente va a pasar a la historia independientemente de la forma en la que está terminando, sin embargo, las mismas razones por las que me gustaron las primeras temporadas hacen que los últimos episodios me parezcan demasiado simples para una serie que fue inteligente y compleja:


1) Al inicio de la serie el sexo era un tema que se tocaba con apertura y sin miedo. El guión contenía incesto, prostitución, homosexualidad, infidelidad, etc. Con base en estos temas se promovían debates morales entre el público de la serie sobre un tema tabú del que rara vez se puede dialogar con libertad. Sin embargo, en las últimas temporadas la censura y la visión neoconservadora ganaron la batalla, el estilo tradicional de Hollywood se fue sobreponiendo con escenas de sexo softcore, románticas, y de telenovela. No solamente se dejó de hablar de lo controversial, sino que la desnudez y la homosexualidad dejaron de ser algo normal y se convirtieron en algo que se oculta entre las sombras por medio de una cinematografía oscura. Fue el feminismo contemporáneo, la iglesia católica, lo políticamente correcto, no lo sé, probablemente las tres cosas, pero el punto es que la visión sexual conservadora que se promovió desde la crítica logró ejercer suficiente presión para que los directores de la serie optaran por una autocensura forzada que le restó complejidad a los episodios. “Game of Thrones” poco a poco fue cayendo en lugares comunes.

2) Algunos personajes sufrieron cambios de personalidad precisamente para complacer a un público más amplio que no tienen mucho sentido con su trama. Abro un paréntesis para decir que no me refiero a Daenerys Targaryen, he leído que a muchos les desagradó que Khaleesi, la salvadora, cayera en la locura (Es una de las razones principales que se mencionan en Rotten Tomatoes para explicar por qué el último capítulo fue tan malo). No coincido, Daenerys tuvo una visión mágica, autoritaria, dictatorial y con delirios de grandeza desde un principio. Los que creen que no tiene sentido que se haya convertido en una tirana muy probablemente son los mismos que votan por candidatos populistas, habladores, que prometen el cielo en la tierra y no aceptan posiciones disidentes. Los que creen que este tipo de candidatos van a traer el cambio verdadero son los mismos que no encuentran sentido en el actuar de la madre de dragones y sus feligreses. A quien me refiero es a Tyrion Lannister que pasó de ser un personaje complejo e inteligente, basado en la ética de la responsabilidad de Max Weber, a convertirse en un individuo “bondadoso”, con poco cerebro, siguiendo la ética de la convicción e ignorando las consecuencias que esta visión suele generar. Si haces el bien y obtienes malos resultados solamente hiciste el bien desde una perspectiva moral, pero en los hechos tu decisión es malvada hasta la médula. La convicción del enano en su Reina por encima de las decisiones necesarias para detener una masacre me parece que le faltan al respeto al gran personaje que fue Tyrion Lannister. No me había pronunciado porque pensé que tenían un plan para justificar los errores recurrentes del enano, pero ahora que solamente falta un capítulo no me siento convencido. Su estrategia para detener la masacre no fue del todo mala y lo reivindicó un poco como personaje en comparación con la estupidez de esperar que Cersei se rindiera en el capítulo cuatro, pero al final fue simplemente inocente. “Los cristianos primitivos sabían muy exactamente que el mundo está regido por los demonios y que quien se mete en política, es decir, quien accede a utilizar como medios el poder y la violencia, ha sellado un pacto con el diablo, de tal modo que ya no es cierto que en su actividad lo bueno sólo produzca el bien y lo malo el mal, sino que frecuentemente sucede lo contrario. Quien no ve esto es un niño, políticamente hablando”: Max Weber


3) Las expectativas superaron a la serie y algunos se esforzaron más en descifrar las pistas que dejó George R. R. Martin y pensaron más en los distintos finales que ofrecía una historia que había desarrollado narrativas y personajes complejos, que los mismos directores. Probablemente es importante disociar la serie de sus directores, pero para mi fue del todo decepcionante ver en una entrevista que no tenían planeado quién iba a matar al Rey de la Noche, que lo resolvieron cuando llegó el momento de hacer la temporada, que “no sintieron que John Snow debía hacerlo porque era muy obvio” y que le jugaron a la sorpresa barata de una Arya Stark que salta de la nada y evidentemente no nos muestran cómo logró pasar a través de la pared de caminantes blancos. Reconozco que después de la trayectoria que tuvo Arya las piezas embonan correctamente y ella es de mis personajes favoritos, pero me es un tanto decepcionante saber que su viaje no tuviera este objetivo sino que lo hicieron nada más porque sí y ya después le encontraron una razón de ser. Pienso que cuando los directores empiezan a tener que improvisar y a tener menos apoyo de los libros, la serie empieza a decaer. La idea de que los dragones y la magia ocuparan un papel secundario se va diluyendo y al principio no es tan malo, pero después exageran en lo fantástico. No hicieron su tarea a la hora de investigar cómo se daban las batallas en la edad media y relegaron la estrategia hasta la inexistencia para mostrar a un dragón omnipotente, unos muertos invencibles derrotados por un Deus ex machina y una caballería que es ocupada de manera estúpida como nunca en la historia de la humanidad. Se dejaron muchas pistas durante la serie y ahora que solamente queda un episodio es muy probable que la mayoría de ellas van a terminar siendo cabos sueltos. Cuando nos mostraron la maestría con la que se planificó la escena de Hodor, desde la primera temporada, se generaron muchas expectativas. Sin embargo, este fue el autor de los libros y no los directores. Al final, en vez de revelar secretos profundos parece que adelantaron sus mejores cartas, recurrieron a sorpresas baratas y se quedaron sin baraja.

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