Cinque Terre

Alejandra Escobar

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Editora de etcétera

100 días de gobierno: A López Obrador no le importan las mujeres

Tuvieron que pasar 65 días (96 de gobierno) para que el presidente Andrés Manuel López Obrador dedicara la homilía matutina a uno de los problemas sociales más graves, permanentes y crecientes de México y el mundo: la violencia contra las mujeres.

¿Le importan las mujeres a López Obrador?

Me pregunto esto porque durante 65 días no se abordó la violencia de género como un tema prioritario pese a los índices a la alza y a las tres mil 580 niñas y mujeres asesinadas en 2018, según datos del propio gobierno. Durante 65 días, por el contrario, López Obrador besó a una reportera sin su consentimiento; llamó “corazoncitos” a dos más que lo interrogaban; le pidió a las “madrecitas” que ayudaran a que sus hijos no delincan; quitó a las mujeres trabajadoras, que no tienen seguro social, las estancias infantiles; propuso (obligó) que sean las abuelas o tías o primas las que cuiden a los menores de edad; ignoró a las mujeres de Sinaloa que lo buscaban para hablar de las estancias; ignoró a las trabajadoras y madres de estancias que estuvieron afuera de Palacio Nacional protestando; desdeñó el trabajo que decenas de mujeres han hecho por los refugios, e insultó a miles más que no coinciden con su gobierno al llamarles “fifís” o “conservadoras”.


FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

Al día 65, sin embargo, llegó la dedicatoria por dos cosas: la mala comunicación del Ejecutivo federal y la crisis institucional que, por su mala comunicación, empezaba a vivir a 48 horas del Día Internacional de la Mujer tras haber declarado (más allá de su reculación) que los subsidios a los refugios para mujeres víctimas de violencia serían entregados de manera directa a ellas, las afectadas, anteponiendo su desdén por las organizaciones de la sociedad civil y sin tomar en cuenta lo que significa un refugio para una mujer y sus hijos que han sido violentados física, psicológica, emocional y económicamente, incluso, en algunos casos, sexualmente.

El pasado miércoles, ante el incremento de las protestas entre la opinión pública, el gobierno federal dedicó 55 minutos para presentar lo que llamaron un “plan emergente” de atención a las mujeres del país, López Obrador hizo una introducción de menos de tres minutos y el micrófono lo ocupó la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y la titular de Inmujeres, Nadine Gasman, para presentar un plan que se parece más a una exposición para salir del paso que a una estrategia estudiada para enfrentar la violencia contra las mujeres.

Es cierto, el Estado es el que tiene la obligación de garantizar la integridad, seguridad y vida de las niñas y mujeres en México, muchos gobiernos se desmarcaron de sus responsabilidades y dejaron en manos de terceros la tarea de proteger a las mujeres. Sin embargo, decenas de organizaciones lo hicieron y desprestigiar su trabajo sin las presuntas pruebas de corrupción también es una agresión de género, pues a la cabeza de la mayoría no está un hombre, está una mujer.

Cada día en el país nueve mujeres mueren asesinadas, 6 de cada 10 mexicanas experimentan o han experimentado violencia por parte de sus parejas, familiares, compañeros de la escuela, trabajo o la propias autoridades, y el 80% de las mujeres se sienten acosadas en los espacios públicos. La violencia contra las mujeres es un tema prioritario presidente López Obrador, no un tema para abordar hasta el día 96 de su gobierno para mitigar una crisis comunicacional.

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