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Óscar Constantino Gutierrez

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Doctor en Derecho por la Universidad San Pablo CEU de Madrid y catedrático universitario. Consultor en políticas públicas, contratos, Derecho Constitucional, Derecho de la Información y Derecho Administrativo.

Gibrán: el impedido

¿Por qué Gibrán Ramírez Reyes no puede ser consejero electoral del INE? Porque está impedido ética y legalmente.

Lo que dice la Ley

El artículo 38 inciso g) de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales señala que uno de los requisitos que debe reunir un consejero electoral es “no haber sido registrado como candidato, ni haber desempeñado cargo alguno de elección popular en los últimos cuatro años anteriores a la designación”.

Gibrán fue candidato a diputado de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, postulado por el partido Morena. De acuerdo al calendario de etapas para la elección de esos diputados, la fecha de registro de su candidatura corresponde al 17 de abril de 2016. Dado que los nuevos cuatro consejeros del INE deben estar designados el próximo 4 de abril de 2020, Gibrán no alcanza los cuatro años de distancia que le exige la ley respecto de su candidatura, sino hasta trece días después de la fecha para designar a esos consejeros.

Como diría el sastre: al joven no le cerró el pantalón “por poquito”.

El documento con el proceso de elección de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México puede consultarse en la dirección https://portalanterior.ine.mx/archivos3/portal/historico/recursos/IFE-v2/DECEYEC/DECEYEC-EstudiosInvestigaciones/investigaciones-docs/2016/Eleccion-Asamblea-Constituyente-2016.pdf

En ese texto aparece, en su página 6, el calendario que marca como fecha de registro de candidaturas el 17 de abril de 2016, mismo que a continuación se plasma:

 

 

Asimismo, el INE, mediante acuerdo INE/CG195/2016, de fecha 17 de abril de 2016, registró la candidatura de Gibrán Ramírez Reyes, como puede apreciarse en las siguientes imágenes y en la liga al documento, con dirección electrónica https://repositoriodocumental.ine.mx/xmlui/handle/123456789/85806

En suma, dado que los cuatro años del registro de candidatura a diputado de Gibrán se cumplen hasta el 17 de abril de 2020 y el cargo de consejero electoral del INE tiene como fecha de inicio el 4 de abril de 2020, Gibrán no cumple con el requisito legal de no haber sido registrado como candidato a cargo de elección popular en los últimos cuatro años anteriores a la designación de consejero electoral.

Lo que marca la ética

Gibrán es enemigo jurado de uno de los principios rectores del INE: el de la imparcialidad. Ramírez ha sostenido, la última vez este martes, que los órganos autónomos y en específico el INE, deben reflejar las mayorías electas mediante el voto popular. Esa perspectiva choca frontalmente con el principio de imparcialidad, porque el INE no es una cámara legislativa, es el árbitro electoral. Huelga decir que semejante ocurrencia de Gibrán también agrede al principio de independencia que rige al Instituto.

Pero la principal falta ética de Gibrán es su defensa ideológica de la ineptitud en la función pública. El INE está obligado a ser independiente en sus decisiones y funcionamiento, así como profesional en su desempeño. Hace apenas una semana, Gibrán usó la demagogia para ofender al presidente del INE y al consejero Murayama, llamándolos clasistas por ser “ilustrados” y asumiéndose como un “plebeyo”, cuando el hipócrita Ramírez es un beneficiario lujoso de la mejor educación que ofrece el país y es parte de la burocracia dorada al servicio del coprorrégimen.

Al atacar a los consejeros por su especialización académica y profesional en el cargo, Gibrán demuestra que nada le importa el desempeño profesional del INE, ni la independencia de sus decisiones y funcionamiento.

Como lacayo del Ejecutivo Unitario extremo que desea instaurar López, Gibrán pretende que el INE sea una Comisión Electoral al servicio de su majestad presidencial, no el órgano independiente, autónomo, profesional, imparcial y objetivo que la ética pública ha determinado.

Para variar, como parte de las huestes de la 4T, Gibrán también cree que la moral y la ética deben seguir el voto de mayorías, cuando —en realidad— son la línea de contención contra la tiranía mayoritaria. Resulta irónico que alguien que invoca a la política como comodín argumentativo y a la Teoría Política como el Corán de su Yihad socialista, se haya olvidado de que sólo hay democracia cuando la decisión mayoritaria respeta los derechos de las minorías.

Con Sartori, hay que recordar que la democracia no es una patente de corso para legitimar a los idiotas. El ilustre politólogo italiano explicaba que la democracia es, descriptivamente, una poliarquía electiva y prescriptivamente debería ser una poliarquía selectiva, o sea, una meritocracia electiva.

Justificar el acceso de ineptos a puestos de decisión técnica es antidemocrático, no es un asunto de plebeyos contra aristócratas, sino de eficacia en la función pública, como lo demuestra el hecho de que no hay estadista más plebeyo en la historia de México que Benito Juárez… y era un erudito: equiparar condición social, económica o racial con ignorancia, como falazmente lo hace Gibrán, es un acto poco ético, de una demagogia vil.

Cierro con una reflexión de Sartori en ¿Qué es la democracia? que retrata la lamentable deficiencia cognitiva de Gibrán:

“Rousseau concluía el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres afirmando: ‘Es contrario a las leyes de la naturaleza, como quiera que se definan, que un imbécil guíe a un hombre sabio’. La igualdad aritmética equipara al imbécil y al sabio; la igualdad proporcional postula que el sabio vale más que el imbécil. Como quiera que se defina al imbécil y al sabio, yo estoy con Rousseau”.

Alguien que defiende la imbecilidad como criterio para elegir funcionarios, está impedido éticamente para ser consejero electoral del INE, como sucede en el caso de Gibrán Ramírez Reyes.

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