Cinque Terre

Regina Freyman

[email protected]

Maestra en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana y profesora del ITESM, campus Toluca

Y la gente se quedó en casa… esperanza en tiempos de pandemia

A mi amigo Arouet porque denuncia y se sorprende a toda costa.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de

recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

Gabriel García Márquez

El asombro

Elijo como epígrafe uno de los inicios más emblemáticos de la literatura, un instante precioso como burbuja de jabón. La imaginación vislumbra en ese poético instante la paradoja vital en la mirada del ficticio Aureliano Buendía: ante la muerte la vida, en el paredón el ser que se extingue se sumerge en el recuerdo para exhalar.

El mundo se ha detenido; como exploradores del silencio nos regocijamos de escucharnos, de recuperar lo esencial, de sentir, como seguramente sintieron los antepasados confinados en la cueva, protegidos del afuera que era amenazante. Una afronta a la asociación, un regalo para la intimidad. Y se siente el dolor y el medio por la emergencia, pero también se goza de un tiempo lento, de hacer todo aquello que quedó pendiente, soterrado por la vorágine de actividades “urgentes”, “productivas”. Porque ante la modernidad el peor pecado es la improductividad. Dicotomía simplista que hoy estalla en la cara en la pregunta absurda pero recurrente: ¿Qué es más grave la situación sanitaria o la crisis económica?

Urgentes de respuestas, devoradores de datos, nos asomamos obsesivos a la ventana de las redes para acariciar al otro de palabra, para coleccionar las últimas noticias, para anticipar la estadística. Pero antes que nada como sombra de Aureliano buscamos esperanza frente al rostro de la desolación.

Crear en tiempos de crisis

Uno se pone pasivo y contempla, atracones de noticias, indigestión de películas, likes como latidos del corazón; retuits como suspiros de nuestro pulmón. Luego uno se pone creativo y recuerda que los peores periodos de la humanidad han dado fruto las mejores obras del arte. Se recuerda al Guernica o los poemas de Miguel Hernández; el rostro impávidos y dramáticos de dos granjeros, pintado en 1930 por Grant Wood, Steinbeck y su ira hecha uvas; el grito de Munch o la Noche estrellada; Frida en su cama o El apando. Hubo quienes escribieron en aislamiento como Hernández, Cervantes o el mismo Borges que no cesó aun cuando la vista le fallara.

Unos escriben y pintan bien, otros no tanto; pero crear establece un diálogo con la conciencia que muchas veces es un llamado a dios, otra de las identidades del recojo. Podemos ver a Santa Teresa meditando o a un niño absorto jugando en soledad. La mente creativa tiene sus placeres y sus vicios, entre ellos surgen las teorías conspiratorias, las invitaciones lúdicas y los cantos de esperanza.

Calles vacías de Italia
Foto: AP

Historia de un post célebre que nació apenas ayer

Hay cosas que nacen y otras mueren, hoy focalizamos en la muerte porque vivimos un estado de excepción. Sin embargo, todos los días nacen palabras nuevas, unas con más éxito que otras. Este post es singular por su viralización en tiempos de transmisión. Transcribo antes de comentar:

Y la gente se quedó en casa. Y leía libros y escuchaba. Y descansaba y hacía ejercicio. Y creaba arte y jugaba. Y aprendían nuevas formas de ser, de estar quieto. Y se detenía. Y escuchaba más profundamente. Algunos meditaban. Algunos rezaban. Algunos bailaban. Algunos hallaron sus sombras. Y la gente empezó a pensar de forma diferente.

Y la gente sanó. Y, en ausencia de personas que viven en la ignorancia y el peligro, sin sentido y sin corazón, la Tierra comenzó a sanar.

Y cuando pasó el peligro, y la gente se unió de nuevo, lamentaron sus pérdidas, tomaron nuevas decisiones, soñaron nuevas imágenes, crearon nuevas formas de vivir y curaron la tierra por completo, tal y como ellos habían sido curados.¹

Las especulaciones surgieron a partir de un pequeño comienzo que regala esperanza ante la crisis. Hambrientos de esperanza, asomados a la red, las personas compartieron las palabras y deseos que, tal vez , se encontraban en su mente desordenadas.

Primero se le atribuyó a la escritora irlandesa Kathleen O’Meara, supuestamente escrito en 1800 durante la epidemia de la peste. Circuló en las redes sociales en español después de virilizarse en inglés y convertirse también en un fenómeno en italiano (tristes coincidencias de la propagación).

La autora real, sin embargo, es la muy viva Kitty O’Meara, una antigua maestra y asistente espiritual en hospicios; y quien el lunes 16 de marzo tecleó estas frases es su blog “The Daily Round”: https://thedailyround.wordpress.com/2020/03/16/in-the-time-of-pandemic/

Antes de que El País hiciera nota con esta historia la publicación en red Reddit ya me había dado la pista. Su post fue difundido por Deepak Chopra en su Facebook y lo volvió viral. El post tiene hasta el momento 13 mil 588 likes 869 comentarios y ha sido 16 mil veces compartido. Esto nos dice el diario español:

“Descubrir que no tiene dos siglos le hace perder su mística y su carácter de presagio. Sin embargo, se trata de otra forma de contagio, una de aliento ante la crisis en un mundo interconectado. La propia autora, que vive retirada con su pareja en el campo en EE UU, expresa así su sorpresa en su blog: ‘Comencé con una breve publicación en mi página de Facebook, y se volvió viral, un término irónico mientras estamos luchando juntos contra una pandemia. Lo que ha venido después ha sido, en algunos momentos, algo abrumador, una bendición, un desafío, algo confuso y también completamente lleno de alegría’. Aficionada a la literatura, compuso el texto con la llegada de la pandemia al preocuparse por ‘sus antiguos compañeros de trabajo y por toda la gente de la Tierra” . El texto, corto y sencillo, comparte características con la literatura de Internet… trata de motivar al lector y un final esperanzador que remite a los textos de autoayuda… Ariana Grande ha escrito que las palabras de O’Meara le inspiran. La periodista italiana Irene Vella también ha provocado un debate sobre su autenticidad al afirmar que es una traducción de una versión más larga de un poema suyo”.

Teorías de la conspiración o autoayuda: los listillos del barrio

En tiempos críticos, sin amparo religioso, suelo rezar, a mi modo, por ánimo. Considero que es la fuerza que nos permite resistir, un sentido oculto en la naturaleza, ese dios al que le rezaba Spinoza y que podemos creer fundamento del humanismo. Ese que creo que se alimenta de ética y de arte. De palabras de aliento que dejan traslucir limpia la fragilidad humana que nos iguala. Es por ello por lo que desestimo las teorías de la conspiración y prefiero los cursos textos de autoayuda. Es por ello por lo que repudio a los listillos de barrio que siempre creen saber más a diferencia de los humildes que tratan de paliar con sus palabras para infundir algo de aliento. El listillo de barrio aprovecha la tragedia en su beneficio, se cuela en la cola, intenta perpetuarse como diputado. El listillo del barrio, poda una enredadera que ha tardado años en crecer, inspirado por la desconfianza que le hace creer que algo se oculta entre la bella maleza y deja desnudo el muro y se expone al ridículo; el listillo del barrio aprovecha la adversidad para hacer nota, capitalizando la miseria o mareado de poder transmite su ignorancia en medio de la pandemia, es vendedor de ilusiones vanas, traficante de esperanzas que chupa niños y pretende ser autoinmune a la razón. Prefiero los Bukele o los Trudeau, que a los AMLO o los Trump.

“Durante trescientos años, el mundo ha estado dominado por el humanismo, que sacraliza la vida, la felicidad y el poder de Homo sapiens… Pero el auge del humanismo contiene asimismo las semillas de su caída”. Tal vez vaya siendo hora de pensar en estas palabras de Yuval Harari mientras nos quedamos en casa parados en silencio ante el pelotón de fusilamiento mientras recordamos quizás la primera vez que vimos surgir y desaparecer una burbuja revoloteando en el aire.


1 And the people stayed home. And read books, and listened, and rested, and exercised, and made art, and played games, and learned new ways of being, and were still. And listened more deeply. Some meditated, some prayed, some danced. Some met their shadows. And the people began to think differently. And the people healed. And, in the absence of people living in ignorant, dangerous, mindless, and heartless ways, the earth began to heal. And when the danger passed, and the people joined together again, they grieved their losses, and made new choices, and dreamed new images, and created new ways to live and heal the earth fully, as they had been healed. Kitty O’Meara

Referencias:

https://elpais.com/cultura/2020-03-21/el-poema-de-la-pandemia-que-triunfa-en-las-redes.html

https://www.reddit.com/r/quoteporn/comments/fjvn1w/origin_of_quote_attributed_to_kitty_o_meara/

Fragmento de: Yuval Noah Harari. “Homo Deus”. Apple Books.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password